La CUP amaga con presentar una enmienda a la totalidad a los presupuestos del Govern

La militancia de los anticapitalistas vota este fin de semana si permite o no la tramitación de las cuentas y el PSC ofrece estabilidad al Ejecutivo

El diputado de la CUP en el Parlament Xavier Pellicer.
El diputado de la CUP en el Parlament Xavier Pellicer.DAVID ZORRAKINO - EUROPA PRESS (Europa Press)

La CUP, socio parlamentario del gobierno de Pere Aragonès, está ahora mismo lejos de aprobar los Presupuestos pese a que el Govern asegura que son socialmente los mejores de la historia. Los anticapitalistas consideran que el proyecto incumple sus expectativas en vivienda y sanidad y que no frenan macroproyectos. Las bases del partido debatirán en asambleas a partir de este viernes la foto del estado de las negociaciones y votarán si facilitan la tramitación u optan por la enmienda a la totalidad. Su voluntad es ganar tiempo y negociar hasta el límite. El PSC se volvió a ofrecer este martes como alternativa.

Xavier Pellicer, diputado de la CUP, calificó de “arriesgado” que el Govern aprobara el proyecto sin tenerlo amarrado. ERC y Junts suman 65 votos y necesitan tres para alcanzar los 68 de la mayoría absoluta. El parlamentario recalcó que la CUP no se ha movido ni un ápice desde el inicio de la legislatura al reivindicar un giro a la izquierda y en avanzar hacia la autodeterminación. La CUP, que suma nueve escaños, cerró en marzo con ERC un acuerdo de mínimos para investir a Aragonès y sostiene que el Govern solo ha ejecutado el 50% de ese documento; critican, además, que un 40% sigue sin concretarse y un 10% está en fase de “estudio”.

Con todo, Jaume Giró, consejero de Economía, dijo que “no contempla” que la CUP, el único grupo con el que ha negociado, presente la enmienda a las cuentas al ser “enormemente sociales”. “Nos hemos reunido, intercambiado papeles, acordado unas cosas y otras no. Y de aquí al jueves o al viernes es posible que podamos cerrar algún tema”, dijo en previsión de alguna mejora de última hora que acabe de persuadir a los anticapitalistas.

Las dos partes están distanciadas tanto en los conceptos como en las cifras. La CUP niega que sean unas cuentas expansivas porque la mayor proceden de fondos europeos y son, por tanto, coyunturales y con el gasto comprometido. Solo 66 millones se pueden destinar a otras políticas. Las cifras se alejan de su plan: piden 1.000 millones para vivienda y serán 740 -dicen que beneficiarán básicamente a promotores privados- —dicen que los grandes beneficiados serán promotores privados— y reclamaban aumentar el presupuesto en Atención Primaria un 25% y será un 17%. No ven avances en la internalización del transporte sanitario y del 061. Giró se comprometió “a estudiar vías” para internalizar el servicio, siempre que la CUP apruebe las cuentas. El acuerdo sí prevé crear una energética pública (500.000 euros).

La posición de la CUP será vital para el devenir de la legislatura: si tumba las cuentas daría un vuelco al mandato y dejaría a los socialistas en una posición privilegiada para ocupar la centralidad. Los anticapitalistas perderían así la llave de la estabilidad y dejarían al independentismo sin mayoría, aunque la unidad de los tres partidos ya quedó rota en el Debate de Política General, cuando la CUP se quedó sola al plantear un referéndum unilateral. Los anticapitalistas avisan de que no se les puede acusar de ser responsables de nada cuando los dos socios mayoritarios han sido los primeros en pactar con el PSC: ERC la mesa diálogo y Junts la ampliación fallida del aeropuerto de El Prat.

Consciente de su oportunidad, Alícia Romero, portavoz socialista, lamentó que el proyecto llegue tarde y que vuelva a pivotar de nuevo alrededor de la CUP. “El Govern debe decidir por la incertidumbre o la inestabilidad o la centralidad y la estabilidad”, afirmó, señalando que eran críticos con el contenido de las cuentas pero subrayando que todos los escenarios están “abiertos”. “Solo con nosotros los Presupuestos pueden ser mejores”, dijo afirmando que ve insuficientes los planes para mejorar la política industrial.

“El Govern debe decidir por la incertidumbre o la inestabilidad o la centralidad y la estabilidad”, afirma Alicía Romero, del PSC

El dilema está de nuevo en manos de la CUP, que no ha hecho esta vez bandera de la reivindicación de mayor presión fiscal y se ha centrado en vivienda, sanidad y en frenar grandes proyectos como el Barcelona World, su rechazo a los Juegos Olímpicos de Invierno o a los 50 millones anuales el Gran Premio de Montmeló. Más allá de los datos, pesa también en el ánimo de los anticapitalistas el color que va tomando la legislatura al sostener que el Govern tiende a estabilizar “el régimen”. “No se pueden hacer discursos citando a Marx y luego acabar haciendo políticas de Fomento”, dicen fuentes del partido en alusión a Aragonès. Con todo, la CUP no tira la toalla y apurará hasta el límite la negociación de las cuentas para que el Govern no recurra a su plan B, esto es, recurrir a los votos del PSC de la misma forma que ERC ha apoyado las cuentas de Pedro Sánchez o los comunes en 2020 las de Quim Torra. De hecho, Giró habló de que habrá “presupuestos o presupuestos”. Pellicer lamentó la frase y deslizó que sonaba a cosas de otros tiempos.

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