Aragonès advierte a sus socios contra los “atajos mágicos” hacia la independencia

El presidente de la Generalitat abre el debate de política general en el Parlament denunciando las trabas al diálogo con el Gobierno

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, durante el debate de política general en el Parlament.
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, durante el debate de política general en el Parlament.Andreu Dalmau (EFE)

El presidente catalán, Pere Aragonès, ha aprovechado este martes su intervención en el debate de política general del Parlament para dejar claro que su objetivo es “culminar la independencia” y, mientras no lo consiga, trabajar para mejorar las condiciones de vida de todos los catalanes. Pero a esa meta común, ha advertido a sus socios de Junts y la CUP, no se llega con “atajos ni soluciones mágicas”; por ello, les ha pedido subirse al “tren del diálogo” con el Gobierno central. El líder catalán también ha hecho un llamamiento al Ejecutivo de Pedro Sánchez para que “pare la represión” —en referencia a acciones que dependen de los jueces y no del poder ejecutivo— y así evite que el acercamiento entre ambos gobiernos descarrile.

Tras un septiembre de montaña rusa entre los socios del Ejecutivo catalán, Aragonès había llegado a su primer debate de orientación política con la intención de vender su gestión. Sacó pecho, por ejemplo, de la inyección de 917 millones en ayudas directas para fomentar la formación y el empleo tras la pandemia. También anunció la gratuidad del segundo curso en la educación de 0 a 3 años (P2) a partir de 2022.

Sin embargo, la crisis sarda —la detención y posterior liberación del expresident Carles Puigdemont en Italia, la semana pasada— alteró el guion y la voluntad inicial de que primara en el debate el plan de legislatura aprobado hace una semana.

Los republicanos han tenido que subir decibelios en el apartado independentista, defendiendo a capa y espada su apuesta por el diálogo y su propuesta de referéndum acordado y amnistía. Aragonès ha querido mostrarse más cercano a Junts, después de días de desencuentro por la estrategia sobre las relaciones con el Gobierno central. Le ha dado la razón a su socio en el Palau por el escepticismo sobre la negociación emprendida con Pedro Sánchez, pero ha recordado que “la situación es muy compleja y la estrategia a seguir [para lograr la secesión] también”. “No somos ingenuos, conocemos perfectamente al Estado español. Si confiáramos, seguramente no seríamos independentistas”, ha sostenido.

El PSC muestra su decepción: "Ha sido un president reincidente"

Todos los partidos de la oposición han descalificado el discurso de Pere Aragonès. Estas han sido las principales reacciones.

Alicia Romero (PSC): “Ha sido un discurso aburrido y decepcionante y sin novedades, que no da respuesta a las necesidades de los catalanes. Aragonès ha hablado solo para la mitad de los catalanes. No quiere dialogar entre catalanes e imponiendo la autodeterminación y amnistía. Ha sido un president que reincide en los errores del pasado y con un Govern dividido y roto”.

Francesc Garriga (Vox): “Ha sido un drama recibir con honores a un president (Quim Torra) condenado por desobediencia. Aragonés ha hablado de separatismo para más progreso social. Y es falso: a más separatismo más gasto inútil, más impuestos y más duplicidades”.

Jéssica Albiach (En Comú Podem): “El discurso ha sido un mal presagio. Ha demostrado la posición de debilidad del president: parecía casi más un tercer discurso de investidura y que estaba más preocupado en convencer a sus socios que al conjunto del país. Casi parecía disculparse ante Junts y la CUP por su apuesta por la mesa diálogo. Vemos a la Generalitat pasiva o continuista y necesitamos un Parlament más dinámico”.

Nacho Martin Blanco (Cs): “Pere Aragonès ha dicho que la mesa persigue que la mesa quiere de evidenciar la poca voluntad democrática de España. Los constitucionalistas no esperamos nada del president, pero es inadmisible que Pedro Sánchez asuma esa lógica perversa”.

Lorena Roldan (PP): “Han sido dos horas de pérdida de tiempo: ha repetido la colección de mantras hablando de expolio y del Estado malvado opresor. Casi pedía perdón a los socios por no aplicar mañana la republica diciendo que no hay atajos. El nacionalismo solo nos ha traído la decadencia”.

 

Los ánimos del debate ya venían caldeados dentro del independentismo después de que este martes la CUP anunciara su interés de someter a votación una propuesta de resolución que pide hacer otro referéndum esta legislatura. “No hay atajos ni soluciones mágicas”, ha dicho Aragonès, en un claro mensaje tanto a Junts como a los anticapitalistas, de cuyo voto positivo depende la aprobación de los Presupuestos. Laura Borràs, presidenta del Parlament, de Junts, había asegurado, en una entrevista de radio, que un referéndum unilateral en esta legislatura no es “factible” y reivindicó el “mandato” del referéndum del 1-O. El partido de Puigdemont sostiene que, a corto plazo, ese mandato solo puede suplirlo un referéndum acordado.

”Tenemos mucho trabajo, encaramos uno de los procesos más decisivos para nuestro país y nuestra historia y no sobra nadie”, defendió Aragonès en su intervención. El líder catalán pidió a sus socios no debilitar la vía de negociación con Sánchez con su crítica constante. “No podemos dejar pasar esta oportunidad”, ha afirmado, y ha instado a aparcar tacticismos políticos y a subirse “al tren del diálogo”. En Junts no se dieron por aludidos con la invitación. “Nunca nos hemos bajado del tren del diálogo”, ha aseverado su portavoz en el Parlament, Mònica Sales.

Las relaciones entre los socios del Govern venían ya tocadas desde el desencuentro por la ampliación del aeropuerto de El Prat. Tras esa crisis, Aragonès dio un golpe de autoridad al dejar a Junts fuera de la mesa de diálogo, después de que el partido de Puigdemont designara como miembros del foro a expresos del procés, pese a que Aragonès había exigido que fueran miembros del Ejecutivo. Para más inri, los republicanos tuvieron que gestionar el alud de críticas por la supuesta falta de protección al catalán que reflejaba el borrador de la nueva ley audiovisual que prepara el Ejecutivo central.

La confianza

El president también ha tenido un reproche para el Gobierno de Pedro Sánchez, al que recordó que la falta de confianza es el peor enemigo que tiene ahora la mesa de diálogo. “Es evidente que actuaciones como la de la semana pasada, con la detención del president Puigdemont, no ayudan nada en la resolución del conflicto”, ha criticado, en una lista que también incluyó la investigación del Tribunal de Cuentas a altos cargos de la Generalitat o la “persecución” de la Fiscalía a la activista independentista Tamara Carrasco. “El primer paso [para la confianza] era y es que se acabe la represión y eso es lo que debe pasar”, ha puntualizado Aragonès, obviando la división de poderes.

El jefe del Goven adelantó que las cuentas en las que trabaja el consejero de Economía, Jaume Giró, contarán con 3.500 millones de euros adicionales. La puerta con el PSC para llegar a algún tipo de acuerdo de largo alcance sigue cerrada a cal y canto.

Torra pide un plan ya para concretar la independencia

El debate en el Parlament ha estado precedido por el homenaje que su presidenta, Laura Borràs, de Junts, rindió al expresident Quim Torra en el primer aniversario de su inhabilitación judicial por un delito de desobediencia. Una hora antes del inicio la sesión, Torra y su esposa, Carola Miró, llegaron en coche a la Cámara, donde los esperaba Borràs. En el vestíbulo, ha sido recibido con una ovación por los diputados independentistas. Durante la recepción, saludó al vicepresidente del Govern, Jordi Puigneró, así como a otros miembros soberanistas de la Mesa. Más tarde, llegó al Parlament Aragonès. Tras mantener una breve conversación, ambos comparecieron junto a Borràs.

El exmandatario ha pedido a Junts, ERC y la CUP que sean capaces de “plantear a la ciudadanía un programa, un plan, un horizonte concreto y determinado sobre cómo conseguir la independencia”. Además, ha mostrado su “solidaridad” con los cdr acusados de terrorismo, ha sostenido que todas las causas contra el secesionismo “se basan en la actitud demofóbica y represiva del Estado” y ha achacado la detención de su antecesor en Cerdeña “al uso de las cloacas” del Estado. Torra ha confesado que no se arrepiente de haber desobedecido: “Volvería a hacer exactamente lo mismo. No me arrepiento de nada, al contrario. He mantenido el pulso contra quienes nos querrían vencidos y rendidos”.

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