LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

El aluvión de reservas anima la reapertura nocturna de la restauración en Barcelona

“La gente tiene ganas de volver a cenar fuera de casa”, explica el propietario de varios restaurantes

Dos comensales en la playa del Somorrostro en Barcelona. Carles Ribas
Dos comensales en la playa del Somorrostro en Barcelona. Carles RibasCarles Ribas / EL PAÍS

No es un boom pero sí un aluvión. El ritmo de entrada de reservas para cenar en muchos restaurantes barceloneses a partir de este domingo, día que finaliza el estado de alarma y la restauración podrá abrir hasta las 11 de la noche, ha animado las expectativas de un sector muy castigado por las restricciones desde el estallido de la pandemia. Esta semana los teléfonos han sonado, y mucho, para hacer reservas para las cenas y también para recuperar a trabajadores que todavía estaban en situación de ERTE.

Con los últimos números facilitados por la Seguridad Social, en Cataluña había en este mes un total de 136.559 personas en ERTO, 21.000 menos que el mes pasado, y una parte muy importante de ellas corresponde a la restauración que, junto con las plantillas de los hoteles, son a las que les está costando más la reactivación por el efecto combinado de las restricciones del Procicat y por la ausencia de turismo.

Pese a todo, las expectativas son buenas. “No está mal, para ser domingo, están entrando bastantes reservas. No es un alud, pero está bien. Es la prueba de las ganas que hay de salir, la gente tiene ganas de volver a cenar fuera de casa. Y la verdad es que hay mucha expectación de cómo se funcionará a partir de ahora; de si la pandemia habrá cambiado los hábitos solo de forma provisional”, explica Eduard Urgell, director general de Angrup, con 17 restaurantes en Barcelona que abrirán hoy por la noche.

Como otros restauradores, esta semana ha sido de actividad intensa, de preparativos para ajustar los turnos del personal y de más demandas a los proveedores. En ese grupo, la mayoría de los trabajadores lo hacían a tiempo parcial, por lo que el incremento de horarios y de turnos repercutirá en la normalización laboral a jornada completa “aunque todavía nos queda alguno por recuperar”, añade Urgell, que está convencido que la progresiva vacunación de la población se notará en las reservas y confía en que a partir de julio ya se sume el turismo.

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En el grupo Sagardi, con 14 restaurantes en la capital catalana, poder servir cenas se ha traducido en la apertura de dos locales que permanecían cerrados, que cinco funcionen hasta la cena todos los días de la semana y que otros siete lo hagan de jueves a domingo. “Las reservas van bastante bien y estamos muy contentos de ir recuperando la normalidad. Para nosotros es muy importante que el cliente local y del área metropolitana vuelva a salir y que no haya marcha atrás en las restricciones”, apunta Juan Carlos Arriaga, director comercial del grupo en el que trabajaban 300 personas antes de la pandemia. La desescalada permitirá que cien trabajadores de esos restaurantes y del servicio logístico trabajen al 100% —que salgan por completo del ERTE— y que se vaya recuperando a otros progresivamente. “Esas llamadas son las mejores, cuando les dices que pueden volver de nuevo”, añade.

También está pasando que algunos trabajadores que estaban en ERTE han optado por intentar buscar otras salidas: “Entre un 20% y un 25% probablemente ya no volverán al sector, algunos se han vuelto a sus países y otros optan por probar otras cosas”, apunta Jesús Lodeiro, responsable de hostelería de UGT.

Para muchos restaurantes las cenas comportan el 60% de la facturación de un día. De ahí el desastre que ha supuesto el ir encadenando restricciones. Después de 40 días de cierre en el otoño, la restauración recuperó las cenas durante cuatro semanas antes de Navidad y desde entonces pudo abrir —con aforo interior limitado al 30%— con dos franjas de cuatro horas y media hasta el pasado 8 de marzo, cuando se les dejó abrir de forma ininterrumpida hasta las cinco de la tarde. Y peor parte llevaron los negocios de restauración de los centros comerciales, cerrados hasta marzo.

“La noche es fundamental, aunque los mediodías han funcionado bien, las cenas, en nuestro caso, son esenciales”, comenta Pedro Zarraluqui, propietario del Salambó, puerta con puerta con los cines Verdi llenos hasta la bandera los fines de semana. Al Salambó se incorporará ahora el 40% restante de la plantilla.

Donde más se está notando el movimiento por la apertura nocturna es en los restaurantes a pie de las playas de Barcelona. “Están entrando muchas reservas, pinta bastante bien. Ahora solo falta que vuelva el turismo”, explica Guillem Mitats, responsable del grupo Esencia con el restaurante Agua y el Brisa en la Barceloneta. Servir cenas supondrá que trabajen a tiempo completo los 60 trabajadores. Antes de la pandemia eran 75. Y no es el único en el que el parón de la actividad ha mermado las plantillas.

Una merma en las plantillas que es más importante en los restaurantes del centro de la ciudad. Como el Cachito, en Rambla de Catalunya, en el que ahora se incorporarán 10 más a los 14 trabajadores del local que tenía 62 de antes de la pandemia. El diagnóstico es el mismo: “Aquí el 80% de los clientes eran turistas y ahora el servicio de comida a mediodía va bien pero el cliente local no gasta tanto. A ver qué da de sí el tardeo”, se preguntaba el encargado.

No solo cierran los grandes, como el conglomerado ElBarri, de Albert Adrià, o el Senyor Parellada; otros, que ocupaban locales emblemáticos, como El Gran Café, en la esquina de la calle de Avinyó, han cambiado de manos y del grupo Cacheiro pasa a otro de Madrid, según explican fuentes del sector. En Barcelona hay unos 10.000 bares y restaurantes y el gremio sostiene que la “mortandad” de los negocios no será inferior al 25%, de acuerdo con sus bases de datos que reflejan lo que les pasa a sus agremiados, unos 3.500. Persianas que seguirán cerradas o a la espera de reapertura tras el traspaso. El director del gremio, Roger Pallarols, se felicita por la apertura nocturna: “¡Por fin! Ya veremos qué pasa después del boom de entrada del cliente local. Que las semanas son largas y aquí solo se suele salir los fines de semana. Por eso, hace falta que vuelva el turismo”.

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