Premios Gaudí

‘La vampira de Barcelona’ y ‘Las niñas’ triunfan en unos Gaudí muy repartidos

El palmarés de la edición XIII de los premios de la Academia del Cine Catalán arroja una mayoría histórica de mujeres

Pilar Palomero, mejor directora en los Premios Gaudí de cine catalán.
Pilar Palomero, mejor directora en los Premios Gaudí de cine catalán.Marta Perez / EFE

La vampira de Barcelona, la recreación de la historia de Enriqueta Martí, una mujer que fue acusada de raptar y prostituir a niños pequeños en el Raval de 1912 en un caso en el que se vieron implicados personajes de la alta sociedad barcelonesa, se ha llevado este domingo el premio a la mejor película en la gala de la Academia del Cine Catalán que se celebró en el CCIB de Barcelona y cuyos premios fueron muy repartidos. El primer largometraje de ficción de Lluís Danés, que partía con 14 nominaciones, ganó también los galardones a Mejor dirección artística (Lluís Danés), vestuario (Mercè Paloma, el quinto Gaudí de su carrera), efectos visuales (Lluís Rivera, también en su quinto reconocimiento) y maquillaje y peluquería (Laura Pérez y Xavi Valverde).

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La revelación de los Goya triunfó también en los Gaudí: Las niñas, que tenía solo una nominación menos que La vampira…, dirigida por Pilar Palomero, se llevó los premios a Mejor película en lengua no catalana, dirección, fotografía y sonido. Se trata, igual que en el caso de Danés, de la primera ficción de la directora. La película cuenta la historia de una niña en un colegio de monjas en la Zaragoza del flamante año 1992, y plasma con ternura los temores, las ilusiones y las aspiraciones de una generación que despierta a la adolescencia.

Otra ópera prima, My Mexican Bretzel, de Núria Giménez Lorang, triunfó en la tarde-noche de los Gaudí al llevarse no solo el premio al Mejor documental, sino también al guion y al montaje. La barcelonesa Giménez Llorang construyó una entrañable película a partir de unas 50 bobinas de cine, la mayoría de 16 mm, el resto, de 8 mm, que encontró al desalojar la casa de su abuelo, en Suiza. Viene a ser el diario fílmico de una mujer, Vivian Barret, y su relación con su marido, un hombre rico, en los años 50 del siglo pasado. Es el segundo caso en la historia de los Gaudí en que un documental se lleva el premio al Mejor guion; ya sucedió en 2010 con Garbo, l’espia, de Edmon Roch. Otro documental, Niños somos todos, de Sergi Cameron, se ha llevado el premio a la Mejor música original, del Niño de Elche.

En el apartado interpretativo, Candela Peña ganó su segundo Gaudí como Mejor actriz por La boda de Rosa, de Iciar Bollain. Verónica Echegui también repite en la categoría de Mejor actriz secundaria por su papel en L’ofrena, de Ventura Durall. Mario Casas, igual que en los Goya, fue considerado el mejor actor principal por No matarás, de David Victori, y Alberto San Juan, Mejor de reparto por Sentimental, de Cesc Gay.

La mort de Guillem, de Carlos Marques-Marcet, fue la Mejor película para televisión. Critica la historia del asesinato de un joven antifascista de 18 años a manos de un grupo neonazi valenciano. El autor del crimen solo pasó cuatro años en prisión. El premio al Mejor cortometraje se lo llevó Ni oblit ni perdó, de Jordi Boquet Claramunt, que habla del mismo caso.

En la edición de este año, si el 54% de candidaturas eran femeninas, la tendencia se ha mantenido y, por primera vez, el número de mujeres premiadas, 12, superó al de hombres, 10. Hay que destacar la presencia de mujeres entre los ganadores de premios tradicionalmente masculinos como el de Mejor fotografía (para Daniela Cajías, por Las niñas), Mejor sonido (para Amanda Villavieja, Alejandra Molina y Fernando Novillo, por la misma película) y Mejor dirección de producción (para Anna Parra y Luis Fernández por Adú).

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