Junts lleva hasta el límite la negociación con ERC y la CUP

El partido de Puigdemont no revela el nombre de su candidato a presidir el Parlament y anuncia que debe someterse a una validación interna

Carles Riera y Eulàlia Reguant, en una rueda de prensa.
Carles Riera y Eulàlia Reguant, en una rueda de prensa.

La XIII legislatura arranca mañana a las 10.00 y la mayoría independentista aún desconoce quién será su candidato a presidir el Parlament. ERC, Junts y la CUP tuvieron ayer una segunda reunión que no acercó las posiciones sino acentuó las diferencias. Junts reclama el cargo pero evita dar un nombre, algo que exaspera a sus socios. La formación llevó al límite la negociación al anunciar que su propuesta se ha de someter a un “procedimiento de validación interna”.

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La noche del 14-F, el candidato de ERC, Pere Aragonès, dijo que, tras ganar dentro del bloque independentista y poder sumar con Junts y la CUP una sólida mayoría de 74 escaños, quería “ir rápido” en formar un nuevo Ejecutivo. Todo se quedó en un deseo. A falta de menos de 24 horas del pleno no hay ni un acuerdo para la conformación de la mesa y menos concreciones en el Ejecutivo.

Desde hace días, especialmente en ERC, se iba digiriendo poco a poco que todo se cerraría con poco margen. Pero el anuncio, ayer, de que ahora el nombre del candidato de Junts para presidir la Cámara tiene que ser validado internamente por el partido, terminó por sembrar el desconcierto entre las otras dos fuerzas independentistas. Tras días de especulación sobre si la candidata Laura Borràs decidiría estar en el Govern o presidir el Parlament, y la explicación incluso Carles Puigdemont de que ella podía escoger lo que quisiera, el cambio de guion sobre la validación dejó estupefactos a la CUP y ERC.

En las filas republicanas, de forma oficial, no se comentó la segunda reunión. Los anticapitalistas sí mostraron su “preocupación” por la actitud de Junts apuntando que están llevando la negociación al límite al no concretar su “su propuesta política” ni dar “nombres”. La CUP se quejó, además, de la “poca concreción” de las dos fuerzas de aceptar propuestas de a corto plazo y aplicación urgente como la moratoria de balas de foam, la no participación de los antidisturbios en los desahucios y que la Generalitat no actué como acusación contra independentistas.

Ante la estrategia de Junts de reclamar la presidencia sin revelar a quién propondría, la CUP propuso el nombre del diputado Pau Juvillà como candidato. “De momento votaremos por Juvillà. En las próximas horas veremos cómo se ubica Junts y si avanza y hace una propuesta firme”, dijo la diputada Eulàlia Reguant, en La 2, antes de la reunión que acabó sin que Junts diera el nombre. “Nos preguntamos”, dijo ya Reguant con enojo después, “si es que no quieren hablar porque están dispuestos a que Eva Granados [PSC] presida el Parlament por la incapacidad de llegar a un acuerdo entre los tres”.

Fuentes de la dirección de ERC entienden que Junts opte por presionar hasta el final. En las filas de la formación de Puigdemont sentó muy mal que Aragonès optara por comenzar a negociar con la CUP y que diera alas a la posibilidad de que presidieran la Cámara. Pese al buen resultado de la CUP el 14-F, son los 32 diputados de Junts los que dan el peso al pacto.

El suspense de las secretarías de la mesa

El Parlament votará este viernes la constitución de la mesa. El órgano de gobierno de la cámara tiene tiene siete puestos y los independentistas planean que ERC tenga dos; Junts otros dos, incluyendo la presidencia y la CUP, uno. Los otros dos posiblemente recaerían en el PSC, ganador de los comicios.

Sin embargo, aritméticamente hay otras posibilidades que dependen de cómo se alineen los comunes (podrían negociar un sitio a lado y lado de los bloques) y la gran incógnita de los 11 votos de Vox, que si bien hay un interés de neutralizarlo, puede votar a quien quiera. En 2017, la cuarta secretaría fue otorgada con 24 votos.

El hermetismo sobre el rol de Borràs, que ha guardado silencio sobre el tema, ya ralentizaba la negociación global. Si decidiera ir al Govern, se tendría que rediseñar la estructura. En el entorno de la exconsejera ven en la presidencia de la Cámara un regalo envenenado, que si bien daría mucha visibilidad no da la proyección necesaria si quisiera avanzar en su carrera política. El plan, además, está marcado por cómo se resuelve su situación judicial. Se le imputa un delito de prevaricación por trocear un contrato público para beneficiar a un amigo.

Puigdemont dijo ayer en Catalunya Ràdio que “sería fantástico” que una mujer liderara la Cámara. “Si creo que sería una buena presidenta de la Generalitat, imagínese si no sería una buena presidenta del Parlament”, agregó el eurodiputado que renunció a su acta de diputado en el Parlament. El siguiente en la lista es Josep Costa. Junts no aclaró cómo será ese proceso de validación interno y si implicará que otras personas pudieran presentarse.



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