Crisis del coronavirus

Cataluña reabre discotecas con horarios limitados y sin pistas de baile

El Departamento de Salud justifica la medida para combatir el ocio nocturno no reglado, como los botellones y las fiestas en espacios privados

Una actuación en el restaurante 'La olla de Sichuan' en Barcelona.
Una actuación en el restaurante 'La olla de Sichuan' en Barcelona.Gianluca Battista /

Cataluña vuelve a reabrir los locales de ocio nocturno, pero con limitaciones: no habrá pistas de baile y tendrán que cerrar a las tres de la madrugada. A pesar de arrastrar desde hace días una curva epidémica al alza —la comunidad tiene una incidencia acumulada a 15 días de cerca de 200 casos por 100.000 habitantes—, el Govern ha justificado la medida como una estrategia para combatir el ocio nocturno no reglado, como los botellones y las fiestas en espacios privados. Las pistas de baile solo se podrán usar si se ponen sillas y mesas a una distancia prudencial entre ellas, los clientes tendrán que estar sentados, en grupos de menos de seis personas y siempre con mascarillas. En las salas de fiestas y espectáculos, también se permitirán actividades musicales. La medida entrará en vigor, previsiblemente, este miércoles.

La presión del sector del ocio nocturno —estaban en juego 3.700 empresas y 37.000 trabajadores, advirtieron— ha hecho mella en el Govern y, dos meses después de echar el cierre a estos locales para frenar la movilidad y reducir los contagios, el Procicat, el órgano del Govern que coordina la respuesta a la pandemia, ha vuelto a permitir que reabran las discotecas, pubs y bares musicales. Tendrán que tener un registro de entrada, un aforo máximo del 50% de su capacidad y solo podrán abrir hasta las tres de la madrugada (y aceptar clientes hasta las dos). “Se permite que abran para hacer actividad de consumo de bebidas y que hagan uso de la pista de baile con mesas y sillas”, ha explicado el subdirector de Protección Civil, Sergio Delgado.

El cambio de criterio, justifica el Govern, es para “evitar los botellones” y otras actividades de ocio no regulado que generan más riesgo de contagio y transmisión del virus. “No abrimos discotecas, sino locales con una función distinta. No será una discoteca al uso. Nosotros tomamos la medida de cerrar las discotecas en julio para reducir la movilidad y hemos visto que en estos dos meses estamos en una situación de estabilidad, con subidas y bajadas. Pensamos también que es importante ver el balance entre lo que conseguimos y lo que no. En estos meses nos hemos encontrado con fiestas no permitidas y botellones donde el riesgo de contagio es mucho mayor y la imposibilidad de trazar también. Pensamos también reducir estos encuentros”, ha explicado el secretario de Salud Pública de la Generalitat, Josep Maria Argimon.

A propósito de la transmisión del coronavirus a través de aerosoles, una vía de contagio avalada por la comunidad científica y que eleva la capacidad de expansión del virus en espacios cerrados, el Govern admite que le “preocupa”. Con todo, ha agregado Argimon: “Hemos pensado que podemos ganar más que perder sobre todo desde el punto de vista que podemos evitar encuentros que sabemos que se hacen sin mascarilla, hay alcohol y aglomeraciones de personas”. Delgado ha asegurado que este tipo de locales también tienen personal de seguridad para controlar los accesos y evitar aglomeraciones en las entradas y salidas del local.

Quedan, no obstante, cabos sueltos que el Govern no ha acabado de concretar. Delgado y Argimon han asegurado que los municipios catalanes con restricciones sociales más severas —como Barcelona y la primera corona metropolitana, Girona, Salt, Vic o Manlleu, entre otros— podrán abrir también los locales de ocio nocturno, pero tendrán más limitaciones, aunque no han concretado cuáles son.

Los expertos sanitarios miran con reticencia la nueva medida. “No parece la mejor de las situaciones epidémicas para hacer un cambio de estas características. Hará falta un control por parte de las autoridades para que se cumpla”, advierte Toni Trilla, jefe de Medicina Preventiva del Hospital Clínic de Barcelona.

Críticas del sector

Aunque el Govern asegura que ha pactado la medida con el sector, los empresarios del ocio nocturno también expresan sus críticas. Ramón Mas, presidente de la Federación Nacional de empresarios de Ocio y Espectáculos- España de noche y secretario general del gremio de empresarios de discotecas de Barcelona y provincia puntualiza: “Que nadie se equivoque. La noticia no es que se vuelven a abrir las discotecas. La noticia es que nos han reconvertido en bares. Y yo [es el propietario de la discoteca Wolf Barcelona] no pagué un traspaso, ni pago un alquiler de bar, sino uno mucho más elevado como discoteca”.

El presidente de España de Noche asegura que lo único “positivo” que han conseguido es poder volver a hacer conciertos. “Por otro lado, no serán rentables. Yo tengo un aforo como discoteca de 500 personas y en un concierto, con las nuevas medidas, no me cabrán más de 120”. Mas advierte de que va a ser “complicado sobrevivir” con la nueva normativa: “Nuestra idea era perimetrar la pista de baile con aforos y obligar a que se use la mascarilla. Los clientes vienen a la discoteca a bailar, no a utilizarla como un bar. Por eso en una discoteca cuesta 15 euros la copa y siete en un bar”.

La limitación horaria tampoco ha convencido al sector: “Solo vendrá gente que quieran seguir bebiendo después de la 1.00, que es cuando están obligados a cerrar los bares, pero solo nos permiten abrir hasta las 3.00. El metro no abre hasta las 5.00. Las calles de Barcelona se convertirán en un megabotellón”.

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