Catalán

Vilallonga, la consejera de las esencias catalanas

La titular de Cultura de la Generalitat ha abierto una nueva polémica al criticar que TV3 da demasiado protagonismo al castellano

En foto, la consejera de Cultura, Mariàngela Vilallonga. En vídeo, fragmento de la entrevista a la consejera de Cultura, Mariàngela Vilallonga, en la Cadena Ser en la que critica a la televisión pública catalana. FOTO: ANDREU DALMAU (EFE) / VÍDEO: CADENA SER

Mariàngela Vilallonga (Girona, 1952) se prodiga poco en los medios de comunicación. Ha concedido contadas entrevistas desde su nombramiento en marzo de 2019 como consejera de Cultura de la Generalitat. Una de estas excepcionales intervenciones se produjo el pasado martes, cuando aseguró en la cadena SER que había dado “un toque de atención” a la dirección de TV3 porque detecta demasiada presencia de la lengua castellana en la programación de la televisión pública catalana. “Según qué días, no sabes si estás viendo una cadena estatal o una cadena catalana”. El revuelo que han causado sus declaraciones llevó a la portavoz del ejecutivo catalán, Meritxell Budó, a desautorizarla: “El Govern no está para controlar los contenidos de TV3”.

Con su crítica a TV3, Vilallonga daba voz a la ola de indignación del nacionalismo catalán más esencialista con la serie Drama, en la que el catalán y el castellano comparten protagonismo. La consejera, doctora en filología clásica y catedrática de latín en la Universidad de Girona, se ha caracterizado por una defensa acérrima de la lengua y de la identidad catalana. Fue en 2016 una de las firmantes del manifiesto Koiné, que exigía que solo el catalán sea lengua oficial de Cataluña y que describía a la inmigración de otras regiones de España como “un instrumento involuntario de colonización lingüística”. En el manifiesto Koiné, suscrito por Vilallonga, se consideraba el castellano como “una lengua impuesta por el Estado” y se denunciaba que el catalán está “en camino de convertirse en un dialecto del castellano”.

La promoción del catalán es una de las columnas de su acción política. Su Departamento puso en marcha en 2019 la campaña No em canviïs la llengua [”no me cambies la lengua”], que provocó un choque con la oposición en el parlamento autonómico. Vilallonga y Anna Erra, diputada y alcaldesa de Vic, defendieron el pasado febrero que el objetivo del plan es “poner fin al hábito muy presente en determinadas zonas del país de hablar siempre en castellano con el que por su aspecto físico o por su nombre no parece catalán”.

Igual que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, Vilallonga tiene como referente a los clásicos y el ideal patriótico de los noucentistes. Con Torra también comparte su pasión por la sardana –sin ir más lejos, Vilallonga escribió este junio el manifiesto del Día Universal de la Sardana. Entregó junto a Torra los premios del encuentro de sardanistas de las fiestas de la Mercè de 2019, en Barcelona. Las palabras de Vilallonga desde el escenario causaron polémica porque aseguró que la sardana era una muestra de “la raza catalana”. A pregunta parlamentaria de Ciudadanos, la consejera de Cultura matizó que se había tratado de “un lapsus linguae”. Sin embargo, como informó el diario ABC, en un libro publicado en 1986 Vilallonga ya hacía referencia a la sardana en los mismos términos: “Recordar el domingo de la fiesta mayor de Llagostera es sobre todo recordar las sardanas bailadas en la plaza al lado de las moreras empolvadas, observadoras mudas de aquella danza que es el verdadero ritual de nuestra raza”.

Vilallonga tampoco se ha salvado de los ataques desde el nacionalismo catalán. El pasado febrero, en un acto sardanístico en Perpiñán [Francia], Vilallonga fue criticada porque leyó su discurso en francés, hasta el punto que tuvo que lamentar su elección lingüística desde su cuenta de Twitter. También salió en 2019 en defensa de la cantante Rosalía, que en la canción Fucking money man utiliza la palabra cumpleanys, incorrecta en catalán. Vilallonga dijo que “los creadores tienen derecho a decir libremente lo que quieran decir”.

Con su predecesora en el cargo, Laura Borràs, Vilallonga comparte una elevada formación filológica y literaria. La llegada al frente de la consejería de Cultura de las dos fue sin experiencia política previa. Pero las diferencias entre ambas también son notables, sobre todo porque Borràs busca el protagonismo, aparece con frecuencia en los medios, tiene facilidad oratoria y es hiperactiva en las redes sociales. Vilallonga rehuye los focos y las situaciones en las que debe salir del guion. Los periodistas todavía recuerdan una de sus primeras ruedas de prensa, en mayo de 2019, en la presentación del Día Internacional de los Museos. “Celebramos el día internacional de los museos como podríamos celebrar el día internacional de la mongeta tendra [judía verde]”, afirmó la consejera para sorpresa de los asistentes.

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