La austeridad se ceba en los sueldos del Parlament y no en los del Govern

Las nóminas del Gobierno catalán han aumentado hasta más del 8% en una década

Diputados en el Parlament durante una sesión de control
Diputados en el Parlament durante una sesión de controljob vermeulen

Los sueldos de los altos cargos de algunas instituciones catalanas han experimentado una evolución muy dispar en la última década. Mientras en el caso del Govern crecieron hasta el 8,5%, los del Parlament se redujeron por encima del 21,3% en algún caso, según datos de las webs oficiales. El ejemplo más ilustrativo es la comparación entre el presidente de la Generalitat y el del Parlament.

Quim Torra tiene un salario bruto de 153.235 euros, lo que supone un 6,4% más que hace diez años (144.030), antes de que se aplicara un recorte que dejó ese salario en 136.834 euros, lo que cobraban José Montilla y Artur Mas. Carles Puigdemont lo aumentó a 139.585 y con Quim Torra en el Palau se disparó en más de siete mil euros anuales, incrementándose año tras año.

El aumento del que se beneficia Torra no es único, sino que afecta por igual a todos los altos cargos del Govern: los consejeros también cobran ahora un 6,4% más que hace diez años (115.517 euros), mientras que en el caso de los secretarios generales (91.242 euros) y los directores generales (87.456 euros) el incremento en esta década ha sido del 8,5%.

El caso opuesto es el de los miembros del Parlament. El cargo de presidente de la Cámara que ahora ocupa Roger Torrent estaba en 2010 mejor pagado que el de la Generalitat (152.954 euros) y ahora percibe 133.332, una reducción del 12,8%. En el caso del vicepresidente del Parlament, la reducción ha sido del 17,8% (96.434 euros) y si se trata de un secretario el descenso ha sido del 21,3%. Los sueldos de los altos cargos del Govern no han sufrido en estos diez años los recortes de las nóminas de los parlamentarios (una media del 6,4%), quienes también renunciaron a una de las 14 pagas entre los años 2012 y 2016.

La asignación de los presidentes de grupo ha sido recortada en este tiempo el 15% y el 10% en el caso de los portavoces. El único aumento salarial de los diputados en esta década fue del 1,75% en 2019. Para este año estaba previsto un aumento del 1,1% pero finalmente no se aplicará por decisión de todos los grupos parlamentarios a propuesta de Torrent. A diferencia del Govern, la cámara legislativa ha tenido durante el estado de alarma un gesto solidario, de manera que todos los diputados donaron el 25% de su salario de abril a la lucha contra la covid y se publicaron las cifras en el portal de transparencia de la cámara.

Del mismo modo, se instó a los diputados a que donasen las dietas de desplazamiento de marzo, pues el Parlament estuvo inactivo. Esas dietas están exentas de tributación y oscilan entre 18.518 y 26.067 euros anuales, según el lugar de residencia del diputado. La más baja corresponde al área metropolitana y la más elevada si el municipio está a más de 191 kilómetros de Barcelona. Ese mismo criterio geográfico se aplica para otorgar otro complemento retributivo mensual de entre 188 y 264 euros.

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“Cuando entré de diputada en 2003 cobraba 3.000 euros. Ahora se cobra lo mismo. Si cobramos menos ya no sé qué haremos”, se exclamó en 2012 en una entrevista Núria de Gispert, entonces presidenta del Parlament. Y es que los sueldos de los diputados siempre han sido una materia controvertida y convertida en ocasiones en arma arrojadiza entre los grupos parlamentarios. Cada partido tiene establecido sus códigos internos de donaciones a la organización, que son privados en la mayoría de las formaciones.

En el caso de la CUP, los diputados, como todos sus cargos, renuncian a una parte de la nómina y solo perciben el equivalente a 2,5 veces el Salario Mínimo Interprofesional (2.350 euros). “El resto se destina a promover luchas políticas y sociales y se especifica en el Código Ético de la organización”, asegura la formación.

Cuando la CUP entró en el Parlament informaba de manera periódica de las percepciones de cada diputado y del destino de esas donaciones, pero con el paso del tiempo dejaron de hacerlo. Los comunes también alardean de ceder a la organización buena parte de su salario y eso explica seguramente que hayan intentado, sin éxito, que todos los diputados del Parlament donasen también el 25% de su sueldo de mayo.

El director de Antifraude, en el pódium

Junto a Torra se sitúa en el pódium de los mejor pagados el director de la Oficina Antifraude, Miguel Àngel Gimeno. Cumplirá 70 años en octubre, estará hasta 2028, salvo que renuncie o sea destituido, como le ocurrió a su antecesor, y su actividad pública es notablemente inferior. Si el president cobra 153.235 euros, Gimeno percibe 146.669. Ese sueldo ha aumentado el 8,1% en seis años. En 2013 rondaba los 130.000 euros y se redujo el 25%, según el director de entonces, Daniel de Alfonso.

Detrás de Gimeno viene Torrent, con 133.332 euros anuales, seguido de cerca (129.057 euros) por el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, de 75 años, que está en el cargo desde 2004. El presidente del Consell de l’Audiovisual, Roger Loppacher, percibe 116.527 euros y 115.525 en el caso el Síndic de Comptes, Jaume Amat. Son salarios mucho más altos que los 85.000 euros que cobra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

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