CRISIS DEL CORONAVIRUS

La oposición acusa a Colau de mentir con el coste del fallido concierto de los balcones

El gobierno evita hacer autocrítica sobre la gestión del acto y los partidos aseguran que se ha roto la unidad mostrada durante la crisis del coronavirus

Ada Colau, durante un pleno telemático en el Ayuntamiento de Barcelona.
Ada Colau, durante un pleno telemático en el Ayuntamiento de Barcelona.Albert Garcia / EL PAÍS

La unidad política de las últimas semanas en el Ayuntamiento de Barcelona, con gobierno y oposición remando a una para sacar la ciudad adelante tras la crisis de la covid-19, ha saltado este lunes por los aires durante la comisión extraordinaria en la que el ejecutivo se ha visto forzado a dar explicaciones por el concierto fallido grabado en terrados Ens en sortirem. Un acto del que se descolgaron una decena de grupos al enterarse de su coste, 200.000 euros (que el pasado sábado se conoció que hubiera costado 500.000) y que fue anulado tres días después de ser anunciado. La oposición se ha mostrado durísima con la gestión del gobierno de la alcaldesa Ada Colau de la cuestión, a quien han acusado de “mentir” a la ciudadanía y han advertido de que la polémica por el concierto rompe la confianza de las últimas semanas, cuando había arrancado el Pacto por Barcelona y se había comenzado a pactar cómo rehacer el presupuesto municipal.

Los partidos también han criticado a Colau por no comparecer en el consistorio, y en cambio ser entrevistada el pasado domingo en La Sexta. En su nombre lo ha hecho el concejal de Presidencia, Jordi Martí, que ha señalado que “nunca un alcalde ha comparecido en comisión” y que lo hacía él en nombre del Gobierno. El edil ha defendido el concierto y solo ha admitido las críticas sobre si era el momento de hacerlo. “La propuesta de la gente de El Terrat pareció adecuada: música, terrados y la ciudad como telón de fondo, tres elementos barceloneses. Defenderlo sin ver el resultado no es fácil”, ha dicho y ha reconocido que "no” están “satisfechos” con la polémica.

Martí ha defendido la idea de un acto que buscaba, ha dicho, “acompañar a los familiares de las víctimas y lanzar un mensaje de esperanza”, pasado el pico más agudo de la epidemia. “Alguien dijo que no era el momento, lo aceptamos”, ha afirmado pero ha defendido que "no se llegó a firmar nada y no se ha gastado ni un euro público” y que no se tomó ninguna decisión formal en la comisión de Gobierno, porque el convenio previsto fue retirado. De la misma forma ha defendido que el convenio es la fórmula jurídica más transparente que existe cuando hay una colaboración entre una administración y empresas privadas. Tras una hora escuchando durísimas palabras de ERC, Junts per Catalunya, Ciutadans, PP y Barcelona pel canvi, Martí ha negado que el ejecutivo haya mentido, ha pedido “no hacer de la anécdota categoría”, ha recordado los 14 millones gastados por la ciudad en hacer frente al coronavirus y ha instado a la oposición: “Espero que no utilicen esto para escapar de su responsabilidad sobre el futuro de la ciudad”.

Especialmente duro ha sido el concejal de ERC Jordi Coronas, que ha lamentado que al concejal de Presidencia le ha tocado “el papelón de hacer de fusible de la alcaldesa”. “Nos ha mentido, si era buena para presentar el proyecto debería serlo también a los grupos y a la ciudadanía. Solo aparece con el logo del Ayuntamiento para lucir, no para dar explicaciones”, ha dicho y ha recordado que el proyecto se gestó desde la alcaldía, al margen del Instituto de Cultura (ICUB). Coronas también ha criticado el “ego de Colau”, ha hablado de “esconder” el coste del acto y de “aprovechar el decreto para hacer un dedazo”. “El decreto de alarma solo contemplaba contratar a dedo servicios contra la emergencia social y sanitaria”, ha recordado y ha emplazado al ejecutivo a “hacer autocrítica y pedir perdón”.

Desde Junts per Catalunya, Jordi Martí Galbis también ha acusado a Colau de actuar por “ego”, de “mentir” y ha criticado la fórmula que iba a utilizarse: “No podemos permitir que el estado de alarma sea una patente de corso para la contratación a dedo”, ha dicho y ha advertido al ejecutivo que “se sienten engañados” y que el episodio “ha minado la confianza en el gobierno”.

La edil de Ciudadanos, Luz Guilarte ha hablado también de “dedazo” al apalabrar el concierto con “el amigo millonario, el de los paraísos fiscales”, en relación al empresario Jaume Roures, al frente de Mediapro. Manuel Valls, de Barcelona pel Canvi, ha centrado buena parte de su intervención en cuestionar la relación histórica entre el gobierno de la ciudad y Mediapro, adjudicataria hace años de contratos de Betevé. Valls ha cuestionado que Colau contara con una empresa vinculada, ha dicho, con paraísos fiscales, cuando había asegurado que no contrataría empresas vinculadas a países que facilitan la evasión de impuestos. “Tras esta contratación hay una larga relación del Gobierno con Mediapro”, ha afirmado.

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