Absueltos los exdirectivos de la empresa Bosques Naturales enjuiciados por estafar a 6.000 inversores

La Audiencia de Madrid exculpa del agujero de 30 millones a los responsables de la firma, que captó dinero durante una década para plantar más de 265.000 árboles

Pedro Fernández, que invirtió en Bosques Naturales, de espaldas en su casa de Bilbao, el pasado octubre.
Pedro Fernández, que invirtió en Bosques Naturales, de espaldas en su casa de Bilbao, el pasado octubre.Javier Hernández

La Audiencia de Madrid ha absuelto a dos exdirectivos de la empresa Bosques Naturales y un auditor que el pasado noviembre fueron juzgados por estafa agravada y falseamiento de cuentas continuado. Tras la inversión masiva de más de 6.000 personas entre 1996 y 2006 para plantar 265.862 árboles y la posterior venta de su madera, la empresa entró en concurso de acreedores con un agujero de 30 millones y un ramillete de inversores denunció la nefasta gestión económica de la cúpula de la firma antes de quebrar, cometido que las acusaciones tildaron de estafa piramidal pero que ahora la justicia no considera delito.

Los magistrados absuelven de todos los cargos al dueño de la firma, Ángel Briones, al ex director financiero Julián López y al auditor Manuel Rodríguez, que tenía antecedentes penales. “No queda suficientemente acreditado que los dos acusados aparentasen de manera maliciosa una solvencia de la que carecían de común acuerdo, pusiesen en escena un mecanismo artificioso e insidioso que indujese a error a los numerosos arbolistas”, reza la sentencia.

La Audiencia madrileña destaca que ni López ni Briones -hermano de Francisco Briones, condenado por la estafa piramidal de Fórum Filatélico con cerca de 200.000 afectados- se apropiaron del dinero ajeno y que no puede achacarse a ambos la situación de los árboles en 2017, una década después de que dejaran sus puestos como directivos.

Vista aérea de una finca con árboles de Bosques Naturales en Villanueva de la Vera (Cáceres).
Vista aérea de una finca con árboles de Bosques Naturales en Villanueva de la Vera (Cáceres).

En paralelo, los magistrados niegan que existiera “engaño” y subrayan que era “obvio” que la inversión en Bosques Naturales implicaba un riesgo derivado “de manera directa del extenso plazo de maduración, entre 20 y 25 años, hasta la obtención de la finalidad del contrato”. Es decir, hasta que los plantones crecían y la madera de los árboles -fresnos, perales, nogales y cerezos- estaba lista para enfilar el aserradero. “De las cláusulas de los contratos no puede derivarse que la sociedad garantice la rentabilidad ni la existencia segura de un importe reintegrado a la fecha de vencimiento, ni tampoco se presenta a los clientes como una inversión segura con el compromiso de recompra”, destaca el fallo.

Entre 1996 y 2006, un total de 6.247 personas invirtieron dinero para comprar plantones de árboles cuya madera les daría beneficios tras 25 años de riegos, podas y cuidados. Esta inversión verde fue un fiasco y se fue a pique tras una década de mala gestión y 10.843 contratos con particulares detrás para ver crecer árboles en 200 fincas, un total de 1.326 hectáreas repartidas en Toledo, Cáceres, Cuenca, Girona y A Coruña. Las inversiones particulares oscilaron entre las más modestas de 5.000 euros hasta picos con 120.000 euros.

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La razón fundamental que explica el ocaso de Bosques Naturales fue el contagio con la estafa de Fórum Filatélico en 2006. Los nuevos inversores salieron huyendo y las ventas se desplomaron por el vínculo familiar entre ambas cúpulas y ciertas similitudes como la confianza necesaria en el producto. De más de 2 millones de euros en ingresos en 2005, la firma pasó a solo 284.356 euros en 2006.

“Los árboles existían, estaban localizados y eran mantenidos cuando menos hasta el año 2007 de manera razonablemente adecuada (…) La hipótesis de que los acusados hubieran diseñado una maquinación engañosa tras un concierto previo, obteniendo el lucro perseguido desde un inicio, no ha sido corroborada por las diligencias de prueba practicadas”, añaden los jueces.

Pilar Comín, que invirtió en Bosques Naturales, el pasado octubre en Barcelona.
Pilar Comín, que invirtió en Bosques Naturales, el pasado octubre en Barcelona.Carles Ribas

Durante la vista oral, el ex director comercial de la empresa Crescencio Lozano alegó que no presionaban a los clientes y nadie les aseguraba nada. Como jefe comercial, adujo que estaban “convencidos de lo que vendían, que la madera noble cada vez costaba más, que no era una inversión segura ya que el árbol se podía morir, y que lo que se hacía eran predicciones con un periodo mínimo de 20 años para la corta del árbol”.

En paralelo, el ingeniero agrónomo y profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, que tuvo un convenio con Bosques Naturales, subrayó que “conocía los procedimientos de plantación, cuidado y mantenimiento, que su gestión fue confirmada por ingenieros, que vio idoneidad de las fincas y del mantenimiento del cultivo, un plan de mantenimiento, cultivo intensivo para producir madera y que el desarrollo de las especies fue adecuado”.

Uno de los perjudicados, el ingeniero agrónomo Álvaro Ortiz, relató en sala haber invertido 48.000 euros consciente de que era una “operación arriesgada”, que le ofrecieron recomprar otros árboles y que nunca fue a ver los adquiridos en las fincas de Toledo, Cáceres y Cuenca. En cambio, Bernardo Eusebio Villanueva invirtió 25.000 euros “pensando que había seguridad, liquidez y rentabilidad” al estar detrás del proyecto la Universidad Politécnica de Madrid, el CSIC y la comunidad autónoma de Extremadura, hasta que se dio cuenta de que el negocio era “ruinoso” y presentó una demanda de nulidad del contrato, que perdió en los tribunales. Los jueces desestimaron la nulidad de los contratos porque carecían de cláusula para un pacto de recompra u oferta de restitución.

El abogado del auditor de la firma absuelto, Ramiro Pérez, considera que la instrucción avanzó “por inercia procesal” y estaba “mal fundamentada”. “Ocurrió por contagio de Arte y Naturaleza”, estima el letrado en referencia a la otra estafa piramidal de obras de arte que se apropió de 434 millones de 19.360 perjudicados entre 1996 y 2006, la misma década del auge de Bosques Naturales.

Tras 13 años de instrucción y el juicio reciente, la acusación particular, que pidió siete años de prisión para los exdirectivos y acusó de estafa y falseamiento de cuentas -la Fiscalía de delitos económicos solo lo hizo por este último delito-, no recurrirá la sentencia en segunda instancia. Bosques Naturales sobrevivió a la caída en picado de ventas, las demandas de nulidad de 149 inversores y el concurso de acreedores, hasta que el pasado junio el Juzgado de lo Mercantil número 10 de Madrid aceptó el convenio propuesto por la administración concursal para saldar la deuda de 46,3 millones que mantenía con los acreedores. Hoy la firma mantiene a 27 empleados y factura 1,5 millones al año.

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Sobre la firma

Javier Martín-Arroyo

Es redactor especializado en temas sociales (medio ambiente, educación y sanidad). Comenzó en EL PAÍS en 2006 como corresponsal en Marbella y Granada, y más tarde en Sevilla cubrió información de tribunales. Antes trabajó en Cadena Ser y en la promoción cinematográfica. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y máster de EL PAÍS.

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