‘Granada contemporánea 35 artistas’ revisa lo mejor de la escena plástica de la ciudad

Juan Alfonso Contreras presenta un libro en el que selecciona a creadores visuales granadinos de las últimas décadas

Juan Alfonso Contreras durante la presentación del libro ‘Granada contemporanea 35 artistas’, en la Sala Zaida de Granada.
Juan Alfonso Contreras durante la presentación del libro ‘Granada contemporanea 35 artistas’, en la Sala Zaida de Granada.Fermin Rodriguez

Granada, una capital de tamaño medio en una esquina del sur de España, es una ciudad con una vida cultural intensa. Y no solo por la profusa propuesta de exposiciones, conferencias o presentaciones de libros, sino porque Granada ha sido y es un lugar de abundante creación artística y literaria. “Es casi un motivo común destacar la densa escena artística de la ciudad, yo me atrevería a decir que única en su género dentro de las capitales de su tamaño”, escribe en un texto el crítico de arte Óscar Alfonso Molina, refiriéndose a las artes plásticas y visuales. El libro Granada contemporánea 35 artistas, de Juan Alfonso Contreras, ha acometido la complicada tarea de seleccionar de esa densa escena a las figuras más relevantes de este siglo y de las últimas décadas del anterior. La publicación se ha presentado este domingo en la Feria del Libro de Granada.

Juan Alfonso Contreras, ingeniero de telecomunicaciones “accidental”, según su propia descripción —“porque mi verdadero interés es la arquitectura y el arte contemporáneo”—, comenzó su tarea hace cuatro años. El proceso de selección arrancó “sin ninguna fórmula a priori, ni un listado de criterios artísticos objetivos concretos. La única premisa era que tuvieran una carrera consolidada y que estuvieran ligados a Granada”, aclara a este diario Contreras. El listado empezó con 20 nombres y ha acabado en 35 lo que, inevitablemente como él mismo reconoce, ha dejado a algunos fuera.

Granada contemporánea 35 artistas, de la Editorial Comares, no es un diccionario biográfico-artístico en orden alfabético de los autores. El lector no encontrará un listado de la vida y obra de Soledad Sevilla, Ángeles Agrela, Paloma Gámez, Paco Pomet, Marina Vargas, Santiago Ydáñez o Simón Zabell, algunos de los artistas seleccionados. “Eso ya se encuentra en Internet o en otros sitios”, justifica Contreras. El modo de acercarse a los artistas es mucho más heterodoxo y, en cierto modo, arriesgado.

El núcleo del libro, con textos en español e inglés, lo forman cuatro grandes apartados que desarrollan cuatro vectores clásicos del arte: la naturaleza, la abstracción, la figura humana y la mística. Es en ese marco en el que se obliga Contreras a analizar la obra de cada uno de estos hombres y mujeres, forjando un relato en el que los artistas y sus obras se imbrican en uno o varios de esos capítulos. Un relato, además, cotejado con los propios seleccionados en numerosas reuniones entre el autor y los y las artistas, lo que, en cierto modo, concede una cierta validación de partida a los comentarios de Contreras.

El libro cuenta con aportaciones interesantes. María del Mar Villafranca, doctora en Historia del Arte y exdirectora de La Alhambra, ofrece un intenso repaso del panorama artístico desde el siglo XIX hasta la actualidad, recordando autores e instituciones que iniciaron ese camino de abundancia creadora que existe en la actualidad. Por las líneas de Villafranca transitan Manuel Ángeles Ortiz, Mariano Fortuny o Gabriel Morcillo junto al Ateneo de Granada, el Museo Casa de los Tiros o la galería Palace, nacida en los ochenta de la mano de los artistas Pablo Sycet y Julio Juste.

La aportación del crítico de arte Óscar Alonso Molina recuerda, por otro lado, un panorama en el que “vista desde fuera, la escena granadina parecería exclusivamente formada por los propios artistas que allí se concentran”, aludiendo a la escasez de aparato —galerías dedicadas al arte contemporáneo más experimental, eventos artísticos, nulo coleccionismo― capaz de sustentar localmente a los artistas. Ese ecosistema artístico, potente desde el punto de vista creativo y huraño a la vez con esos creadores, mantiene, sin embargo, “una convivencia más bien pacífica y colaborativa” entre los artistas, “un caso único hasta donde yo conozco”, sostiene el crítico

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Los artistas seleccionados no son todos específicamente granadinos y algunos de ellos ni siquiera desarrollan su vida artística en la ciudad. Algunos, como en el caso de Julio Juste, han fallecido. Sin embargo, Juan Alfonso Contreras destaca una característica común a una gran mayoría de quienes aparecen en el libro: su paso por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada (UGR). “27 de ellos han pasado por esa facultad y no solo como estudiantes, sino también como profesores”. Es el caso de Soledad Sevilla, que fue docente, o de Rosa Brun, que aún lo es. Esa aportación de la facultad granadina al panorama artístico es un detalle relevante que Pilar Aranda Ramírez, rectora de la UGR y que también cuenta con una aportación en el libro, no pasa por alto. La rectora recuerda en sus líneas una trayectoria que alcanza los 37 años desde su fundación, en 1985, “como centro docente y de investigación”, dice, y por supuesto, “como un espacio de creación e innovación artística referente en el panorama cultural nacional y como un lugar de fomento del talento artístico”.

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