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Una familia española atrapada en un crucero en Dubái: “Antes o después saldremos de aquí, pero no sabemos cómo”

Unos 13.000 españoles, más del 40% de los que hay en Oriente Próximo, están bloqueados en Emiratos. Exteriores estudia fórmulas para repatriarlos, incluida la evacuación terrestre

Varios cruceristas españoles, en una imagen cedida.

Manuel Sanz y Cristina Fernández se subieron este sábado a unas motos de agua en Marina Dubái, una de las zonas más lujosas de este emirato. Cuando volvieron a la playa les esperaban sus familiares, que “estaban nerviosos porque habían escuchado un petardazo”, recuerda esta pareja. La persona que les había alquilado los vehículos les aclaró lo ocurrido: “Trump ha empezado la guerra e Irán está respondiendo”. Decidieron entonces volver al crucero MSC Euribia, en el que habían llegado hasta Dubái tras una semana por la región. La compañía les avisó después de que el viaje quedaba cancelado y ahora Sanz —26 años—, Fernández —22 años— y su familia no saben cuándo podrán dejar la zona, como otros miles de españoles atrapados en la zona. “Nuestro vuelo salía de madrugada este lunes desde Doha, pero no hemos podido llegar allí de ninguna manera”, relatan desde la cubierta del buque, desde donde ven cómo las defensas antiaéreas atacan los misiles lanzados por Irán.

Las idílicas vacaciones de esta familia malagueña se han convertido en pesadilla tras el inicio de la Operación Furia Épica. Viajaron desde Málaga a Doha el pasado 20 de febrero y el 22 subieron allí al crucero. Durante los días siguientes recorrieron Qatar, Bahréin, Abu Dabi, Sir Bani Yas y Dubái. “Justo todos los sitios bombardeados”, señalan. Fernández y Sanz viajan también con sus tíos, dos primos menores de edad y sus abuelos, uno de ellos con problemas de corazón y diabético. “Tenemos medicinas para varios días, pero no para muchos”, subrayan. Todos viven la situación con intranquilidad, encerrados en un barco atracado del que no pueden salir y en el que hay otras 4.000 personas, entre ellas medio centenar de españoles. A última hora del sábado debían haber tomado rumbo hacia Doha, pero la compañía les avisó que debían permanecer en puerto ante el inicio del conflicto bélico y, además, el espacio aéreo estaba ya cerrado. Algo que también impidió la salida de un grupo de 26 viajeros de Vélez-Málaga, según informó el alcalde de la localidad malagueña, Jesús Lupiáñez.

A medianoche les llegó una alerta de emergencias a sus móviles. Era un texto en árabe e inglés: “Due to a current situation, a potential missile threats, seek immediate shelter in the closest secure building, and steer away from windows, doors and open areas. Await for further instructions” (Debido a una situación actual, ante una posible amenaza de misiles, busque refugio inmediato en el edificio seguro más cercano y aléjese de ventanas, puertas y áreas abiertas. Espere nuevas instrucciones). Un mensaje “como el que en España mandan por las inundaciones, pero por misiles”, cuenta la pareja de cruceristas. A la mañana siguiente les llegó otro mensaje, esta vez de MSC, que les decía que aún no podían partir de Dubái. Y horas después, mientras veían pasar aviones de combate por el cielo y embarcaciones con ametralladoras y baterías antimisiles, llegó otro más: el crucero quedaba cancelado definitivamente.

“Sé que antes o después saldremos de aquí, pero lo que no sé es cómo”, subraya Sanz. Su vuelo salía desde Doha a la una de la madrugada del lunes, pero ha sido imposible llegar hasta allí. Cuando contactó con la aerolínea, Turkish Airlines, le dijeron que debía hablar con la agencia que había contratado el viaje, Trip.com. Esta pidió a la compañía aérea que les permitiera volar desde Dubái, pero no fue posible. Lo único que han conseguido son billetes para el jueves, pero también desde Doha. “En barco no podemos ir allí, y por carretera va a ser muy complicado tal y como están las cosas”, añade el chaval, que agradece las facilidades puestas por MSC para que puedan quedarse en el barco. “Aquí estamos bien. Nos han dicho que podemos estar, al menos, hasta este viernes”. La familia se reconoce nerviosa, pero, a la vez, es consciente de que tienen suerte porque cuentan con un sitio donde dormir y la comida garantizada durante los próximos días.

“Es todo horrible”

Mientras, desde Fuengirola, a la madre de Manuel, Lorena Sanz, se le quiebra la voz mientras intenta relatar sus últimas 48 horas. “Es todo horrible”, dice, y explica que el sábado por la noche consiguió hablar con la embajada española en Dubái y que tomaron nota de los datos personales de los viajeros atrapados en el crucero, la misma respuesta que la embajada española en Abu Dabi. “No me dicen nada más y no sé por qué no les están ayudando”, señala la mujer, que se pregunta qué puede pasar si el jueves no consiguen viajar a Doha o si el viernes les hacen bajar del barco. “La naviera tendrá que buscar soluciones”, solicita. “Lo importante es que salgan cuanto antes del país. Es toda la familia que tengo, no tengo más”, lamentaba quien está en contacto permanente con el concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Fuengirola, José Luis Ponce, que según fuentes municipales les invitó a ponerse en contacto con el Ministerio de Exteriores. “Es lo que estamos haciendo con todos los casos que vamos conociendo”, señalan las mismas fuentes.

Un total de 13.000 españoles, más del 40% de los alrededor de 30.000 que se encuentran en Oriente Próximo, están en Emiratos Árabes Unidos (EUA), según fuentes diplomáticas. Muchos de ellos han quedado atrapados al cerrarse los aeropuertos de Dubai y Abu Dabi, que tienen un gran volumen de tráfico internacional, al servir como nudo de conexión para los vuelos entre Europa y Extremo Oriente. Fuentes de Exteriores aseguran que “se están barajando todas las opciones para evacuar tanto por vía terrestre como por vía aérea al mayor número de españoles que se encuentran bloqueados en la zona”, aunque subrayan la dificultad de acometer una operación “con garantías razonables de éxito”. La mayoría de los países de la zona tienen cerrado su espacio aéreo y las distancias por vía terrestre son enormes. “Desde Dubái hasta Riad, a modo de ejemplo, la distancia por carretera supera los 1.000 kilómetros, sin que además haya garantía de que a la llegada [a la capital saudí] el espacio aéreo esté abierto”, alegan. La distancia se reduce a la mitad desde Dubái o Abu Dabi a Mascate, la capital de Omán. Su aeropuerto está abierto, aunque opera con limitaciones y numerosos vuelos han sido cancelados. “Se está en contacto con las compañías aéreas para aprovechar cualquier ventana de oportunidad de que los vuelos comerciales se retomen y dar posibilidad de salida también por esa vía al mayor número posible de compatriotas”, añaden las mismas fuentes.

Desde la compañía naviera responden a EL PAÍS que están siguiendo “las indicaciones de autoridades militares regionales para mantener el barco en el puerto de Dubái” y que están en “contacto permanente” con las embajadas y los ministerios de Exteriores con el objeto de asegurar que conocen que tienen nacionales a bordo y “para estar al tanto de cualquier plan de repatriación que se esté desarrollando”. “La situación a bordo es tranquila y nuestros pasajeros y tripulación están cómodos y bien atendidos”, afirman desde MSC.

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