Sánchez rechaza la presión del Congreso para presentar los Presupuestos de 2025 y ya empieza a hablar de los de 2026
La oposición le pide que convoque elecciones si no tiene Cuentas y él se burla: “Llevan siete años pidiendo elecciones anticipadas, y en 2027 volverán a perder y las pedirán de nuevo”


Pedro Sánchez se mostró muy tranquilo en la larga sesión del Congreso de este miércoles, a ratos incluso sobrado, con una constante burla de su principal rival, Alberto Núñez Feijóo. Pero la realidad es que el Congreso, y mucho más el Senado al que el presidente no acude hace un año, se ha convertido en un lugar difícil para el Gobierno. No solo por la oposición, cada vez más dura. También porque algunos de sus socios, especialmente Podemos y Junts, van subiendo el tono hasta convertir los cruces en un enfrentamiento abierto con el presidente y sus ministros. Y en el trasfondo de toda esta sensación de dificultad política y de tono cada vez más bronco está el hecho de que Sánchez y su equipo ya han asumido prácticamente que no tendrán Presupuestos aprobados para 2025, al contrario de lo que pensaban hace unos meses.
De hecho este miércoles, por primera vez, Sánchez ya habló abiertamente de los Presupuestos de 2026 como su próximo objetivo, dejando así caer que los de 2025 son prácticamente imposibles. “Si podemos, sacaremos los Presupuestos de 2025, y si no, nos pondremos a negociar los de 2026″, dijo el presidente. Sánchez tiene prácticamente decidido no presentar siquiera en el Congreso las Cuentas, algo que no tiene precedentes -sí las prórrogas- y eso alienta la crítica de la oposición y algunos de sus socios, que le exigieron que las lleve a las Cortes. Pero el presidente insiste en que prorrogar las Cuentas es algo muy normal, que en este momento sucede en 7 autonomías, seis de ellas gobernadas por el PP, y a nadie le escandaliza. El presidente además aprovecha en sentido contrario el último gran pacto de Presupuestos, el de la Comunidad Valenciana, entre PP y Vox. “Prefiero unas Cuentas prorrogadas que unas tuteladas por la ultraderecha. Rompo una lanza por estos Presupuestos [los que están en vigor, los de 2023 prorrogados dos veces] porque están permitiendo un crecimiento del 3%”, remató.
Feijóo llegó a decir que si no lo hace porque no puede, porque no tiene apoyos, debería convocar elecciones anticipadas. “Si tiene miedo a la democracia, aquí el que sobra es usted. Si no tiene mayoría, deje que formen una nueva los españoles”, le llegó a decir. Sánchez se burló: “llevan siete años [los que él ha estado en el poder, que se cumplen en junio] pidiendo elecciones anticipadas. Y en 2027 volverán a perder y volverán a pedir elecciones anticipadas”. Sánchez le contestó que no tiene “ningún miedo a la demoracia
ERC, aliado estratégico, ya le ha dicho abiertamente al Gobierno que no está interesada en negociar las Cuentas de 2025, que llegarían en el mejor de los casos a mitad de año, y prefiere intentar las de 2026 en tiempo y forma, esto es empezar a hablar ya este verano para tenerlas aprobadas a final de año, como marca la ley. Junts sí parecía más dispuesta a negociar los Presupuestos de 2025 después de haber desbloqueado la relación entre los dos partidos, pero sin ERC no sale nada y el Ejecutivo parece haber decidido que no vale la pena el desgaste con otros socios si uno está vetando. Otro problema muy complejo es Podemos, cada vez más alejado del Gobierno, que también había puesto muy alto el precio para entrar a negociar Presupuestos: una ley para bajar automáticamente un 40% todos los alquileres. La tensión entre Ione Belarra, líder de Podemos, y Sánchez, cruzó este miércoles un límite que no había alcanzado otras veces cuando el presidente, muy molesto porque le llamara “señor de la guerra”, contratacó: “con ustedes en el Gobierno, con usted como ministra, subimos el gasto en defensa 10.000 millones, un 10% cada año. Y no decían nada. ¿Acaso no decían nada porque entonces estaban en el Gobierno y ahora no? ¿Entonces yo no era el señor de la guerra y ahora sí?”, se enfadó.
Belarra luego se enzarzó también con la ministra de Hacienda y vicepresidenta primera, María Jesús Montero, a la que le exigió que traiga las Cuentas. También lo había hecho antes ERC. Incluso Sumar está en contra de no presentar los Presupuestos, una decisión que La Moncloa da prácticamente por definitiva. Aunque en el Gobierno insisten en que pese a todo el ruido, al final logran sacar adelante el 90% de las votaciones, el ambiente en el Congreso es cada vez más irrespirable y los tonos de Podemos y de Junts, cuya portavoz, Miriam Nogueras, se encaró nuevamente con mucha dureza con Sánchez, no parecen de un aliado sino casi de la oposición.
Distintas fuentes del Ejecutivo señalan que en realidad, pese a ese tono, en los pasillos hay mucha negociación y se está trabajando para sacar adelante muchas votaciones importantes en las próximas semanas, entre ellas la de recuperar la Agencia Estatal de Salud Pública, que decayó la semana pasada porque votaron en contra en el último momento el PP y Junts por motivos ajenos a esa iniciativa, que habían apoyado en comisión. El Gobierno sostiene que, salvo los Presupuestos y la duda de la reducción de la jornada laboral, que Junts sigue rechazando al menos públicamente, están en condiciones de sacar adelante prácticamente toda su agenda política, aunque cada votación suponga un desgaste enorme. Pero la realidad es que los Presupuestos tienen un peso enorme en la política, son la principal ley de cada año, marcan toda la estrategia política y económica, y es un problema serio no tenerlos durante dos años que podrían ser tres.
Precisamente por esa enorme relevancia política, Sánchez ha decidido no llevarlos al Congreso si no los tiene pactados, pese a que la Constitución dice claramente que el Gobierno tiene la obligación de presentarlos todos los años. El presidente apela a que si lo hacen las autonomías del PP y nadie lo critica, él también puede. “Para el PP todo lo que hace el Gobierno es inconstitucional, pero todo lo que ellos hacen es constitucional. Son constitucionalistas en función de sus intereses”, les lanzó. Sánchez cree que la imagen de esa derrota de los Presupuestos en el Congreso sería muy contraproducente para el Ejecutivo, y prefiere asumir el coste de la crítica por no presentarlos. En 2019, la caída de los Presupuestos en el Congreso provocó el adelanto electoral, y es lo que suele suceder en otros países. El presidente, según su entorno, está absolutamente decidido a agotar la legislatura, y no quiere dar excusas a la oposición para revivir el fantasma de las elecciones anticipadas. Por eso Sánchez ya se coloca en un nuevo hito: los Presupuestos de 2026. Pero si tampoco los consigue, la presión para que convoque elecciones será mucho más fuerte. Quedan unos meses para conocer la respuesta.
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