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Lo que dicen los números del duelo Sánchez-Feijóo: por qué y dónde resiste el PSOE

Con todo el viento de cola para el plebiscito tras la imputación de Begoña Gómez y la ley de amnistía, el PP vuelve a perder contra sus propias expectativas

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, este domingo votando para las elecciones europeas.
Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, este domingo votando para las elecciones europeas.Claudio Álvarez / Álvaro García
Natalia Junquera

A seis días de las elecciones europeas, no había rastro del programa electoral del PP. Tras las críticas recibidas, los populares lo hicieron público en la recta final de la campaña, con prisas y algunas medidas repetidas. Faltaba el programa porque la principal propuesta del partido de Alberto Núñez Feijóo para los españoles llamados a elegir a sus representantes en el Parlamento Europeo era un sobre para “responder” a la carta en la que Pedro Sánchez comunicó que se tomaba cinco días para pensar si seguía o no. “Tenemos una gran oportunidad para cambiar este Gobierno”, insistía el portavoz parlamentario, Miguel Tellado. Los vídeos de campaña, los mítines, las declaraciones en entrevistas giraron en torno al plebiscito contra Sánchez, al igual que había ocurrido antes con otras convocatorias autonómicas y municipales en las que ni Feijóó ni el líder del PSOE eran candidatos. El PP ha ganado las elecciones europeas de junio como ganó las generales del pasado julio, pero ha vuelto a perder contra sus propias expectativas.

Con todo el viento de cola tras la imputación de la esposa del presidente; la admisión a trámite de otra denuncia del pseudosindicato de extrema derecha Manos Limpias contra el hermano de Sánchez; el escándalo del caso Koldo, las comisiones de investigación por la compra de mascarillas y la aprobación en el Congreso de la polémica ley de amnistía ―con la que esperaban desmovilizar al votante del PSOE tras orillar el tema en la campaña catalana―, los populares se impusieron a los socialistas en las elecciones de este domingo por solo dos escaños y cuatro puntos de ventaja. “El PP gana por la mínima: le saca dos diputados al PSOE de la amnistía y de la imputada Begoña Gómez”, resumía el medio conservador Ok diario; “Estoy perplejo, es un fracaso notable”, opinaba anoche el número dos del digital El Debate, cuyo director aseguraba hace unas semanas que Sánchez iba a tener un final “lo más trágico posible”.

Feijóo insiste en el “cambio de ciclo político”, pero no termina de llegar. En la escala de autoubicación ideológica, siendo 0 la extrema izquierda y 10 la extrema derecha, los españoles se sitúan, de media, en el 4,7, ligeramente a la izquierda, según el último sondeo de 40dB. para EL PAÍS. Los votantes del PP se colocan, de media, en el 6,6. La ventaja de los populares sobre el PSOE en las europeas es de 701.000 votos, de los cuales 448.700 corresponden a la Comunidad de Madrid, donde los socialistas tienen un problema (12,5 puntos de desventaja) similar al de los populares en Cataluña (16,85 puntos por debajo del PSOE, que ganó las autonómicas de mayo). Ambas comunidades aportan, respectivamente, 37 y 48 diputados al Congreso. Andalucía, donde la diferencia en las europeas fue de 5,68 puntos a favor del PP, elige a otros 61.

Lucha desigual contra los respectivos competidores

El cambio de ciclo se produjo, en realidad, en 2015, cuando el bipartidismo pasó de aglutinar el 73,39% de los votos en 2011 al 50%. En esos comicios, la irrupción de dos nuevos competidores, Ciudadanos en la derecha y Podemos por la izquierda, hizo a los populares perder 63 escaños y a los socialistas, 20. La política española desde ese momento se resume en la lucha entre los partidos que capitanean ambos bloques ideológicos por recuperar el terreno perdido y en la necesidad de pactos para poder gobernar. El resultado de esa pugna es desigual. El PP ha engullido a Ciudadanos, pero en las elecciones de 2019 estrenó un nuevo competidor, Vox, que debutó con 24 escaños y ahora dispone de 33 en el Congreso. Feijóo, que bendijo los acuerdos de gobierno con la extrema derecha tras las autonómicas y municipales del pasado mayo, no ha logrado neutralizar la amenaza de Santiago Abascal, cuya lista europea se ha hecho con el 9,62% de las papeletas, y al que ya incluye en su “bloque”, como verbalizó este domingo el partido en un comunicado tras el paso por las urnas. Además, ha surgido otro rival por la derecha, Se Acabó La Fiesta, que se estrena en Estrasburgo con el 4,6% de los votos. Mientras, el PSOE de Sánchez ha ido recuperando espacio: Podemos, que llegó a estar primero en intención de voto tras las europeas de 2014, pasó de 69 escaños en 2015 a 71 en 2016, 42 en abril de 2019 y 35 en noviembre de ese año. La plataforma Sumar, que aglutinó al partido fundado por Pablo Iglesias solo durante cinco meses tras los comicios de julio, obtuvo en las últimas generales el 12,33% de los sufragios y en las europeas del domingo, el 4,65. Podemos se quedó con el 3,28% de las papeletas para Estrasburgo. En el décimo aniversario del partido, uno de sus fundadores, Juan Carlos Monedero, señalaba como uno de los factores de la caída de ese espacio político la recuperación del PSOE: “Ahora Sánchez le hace gracia a los jóvenes, que le llaman Perro Sanxe. Zapatero parece bolivariano. Además, les basta recibir los ataques de la derecha para parecer bolcheviques”.

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El juego de sumas entre bloques y quién recupera más terreno sobre sus competidores es determinante porque la alianza con Vox aísla al PP - ocho formaciones distintas apoyaron la investidura de Sánchez-, y si los socialistas no logran compensar la caída del espacio a su izquierda también tienen complicado volver a reunir una mayoría suficiente.

Diferencias entre los duelos Sánchez-Rajoy y Sánchez-Feijóo

Feijóo celebra los cuatro puntos de ventaja sobre el PSOE en las europeas y este domingo afirmó que la última vez que el PP ganó las elecciones al Parlamento de Estrasburgo luego se impuso también en las generales y gobernó. También presumió de haber obtenido “los mejores resultados del PP en unas europeas en 25 años”. En realidad, los populares obtuvieron en las elecciones al Parlamento Europeo de 2009 casi ocho puntos más que el pasado domingo y en las de 2004, 7 puntos más. En cuanto a las diferencias con el PSOE, la mayor fue en 1999: 4,4 puntos y 933.000 votos de ventaja.

En los duelos de Sánchez contra los diferentes líderes del PP, Mariano Rajoy también se impone a Feijóo en cuanto a la ventaja obtenida sobre el líder socialista, que asumió la secretaría general del partido entre 2014 y 2016 y de nuevo a partir de 2018, es decir, que ha sido candidato a unas generales en cinco ocasiones. En las de 2015, Rajoy se impuso por 6,7 puntos y en las de 2016, por 10,4. En las últimas que ganó el partido, las primeras de Feijóo, el pasado julio, esa distancia se reduce a 1,38.

En los comicios municipales de mayo de 2023, el PP de Feijóo aventajó al PSOE en 3,4 puntos. Los populares lograron arrebatar a los socialistas en esas elecciones, también autonómicas en 12 comunidades, los gobiernos de la Comunidad Valenciana, Aragón, La Rioja, Extremadura, Canarias, Baleares y Cantabria, en la mayoría de los casos, gracias a acuerdos con Vox. El líder del PP, que insiste desde las generales de julio en que debía ocupar La Moncloa al haber sido el partido más votado, sumó con la extrema derecha para imponerse a la primera fuerza, el PSOE, en Extremadura y Canarias y varias grandes ciudades. Feijóo ha remontado los malos resultados de Pablo Casado, pero ha permitido que se consolidase el partido de Abascal, que desde la Xunta criticaba -”No me resigno a ver a los populismos en el Congreso”; “No debemos caer en las trampas de los postulados nostálgicos. No hemos sido xenófobos, insolidarios, reaccionarios. Eso se lo dejamos a otros partidos”, decía- y la proyección de los resultados de las europeas del domingo al Parlamento español señala que ya no solo necesitaría aliarse con Vox, sino con la marca surgida a la derecha de la extrema derecha y cuya principal propuesta es construir una enorme cárcel para Sánchez.

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Sobre la firma

Natalia Junquera
Reportera de la sección de España desde 2006. Además de reportajes, realiza entrevistas y comenta las redes sociales en Anatomía de Twitter. Especialista en memoria histórica, ha escrito los libros 'Valientes' y 'Vidas Robadas', y la novela 'Recuérdame por qué te quiero'. También es coautora del libro 'Chapapote' sobre el hundimiento del Prestige.
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