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El perfil machista de Eugenio, acusado de matar a Manuela Chavero: “Es la primera vez que veo un caso tan claro de sadismo”

Los agentes que analizaron al supuesto homicida de su vecina en un pueblo de Extremadura califican de “brutales” sus mensajes a mujeres y aseguran que su misoginia fue reforzada por su padre

El acusado de la muerte de Manuela Chavero, Eugenio Delgado, durante el juicio en la Audiencia Provincial de Badajoz, el 13 de mayo.
El acusado de la muerte de Manuela Chavero, Eugenio Delgado, durante el juicio en la Audiencia Provincial de Badajoz, el 13 de mayo.Andrés Rodríguez (Europa Press)
Patricia Peiró

“Tu madre es una puta, tú eres el hijo de una puta y no sirves para nada”. Es una de las frases que escuchaba Eugenio D. de su padre, según el informe de la sección de análisis del comportamiento de la Guardia Civil que analizó la personalidad del hombre acusado de violar, matar y mantener oculto durante cuatro años el cadáver de su vecina, Manuela Chavero, en Monesterio (Badajoz). La mujer desapareció de su casa la madrugada del 4 de julio de 2016 y, desde el principio, estos agentes especializados determinaron que lo más probable era que se tratara de un “homicidio con ocultación del cuerpo” y que el autor sería un varón, conocido de la víctima y que probablemente viviría cerca de ella. Las casas de Eugenio, que entonces tenía 23 años, y Manuela, de 42 años, en este pueblo extremeño de 4.200 habitantes estaban separadas por apenas cien metros.

Dos guardias civiles especializados en comportamientos criminales y perfilado intervinieron en el caso de Manuela Chavero en dos ocasiones. El primero, en 2019, cuando todavía no había ningún detenido. Ya entonces la conclusión de los agentes fue que posiblemente la víctima estuviera muerta y que la motivación había sido sexual.

El segundo informe que elaboraron se redactó cuando Eugenio D., un hombre corpulento y de personalidad retraída, ya estaba en prisión. El acusado se negó a colaborar, al igual que su familia. “Ni siquiera nos saludó”, han recordado los agentes. Tampoco hablaron con ellos su madre ni su hermana, pero sí pudieron visualizar la reconstrucción de los hechos en la que participó Eugenio, así como entrevistar a amigos, a mujeres que habían tenido experiencias traumáticas con él y a conocidos de la familia. La conclusión del comandante que dirigió este análisis, que ha asegurado en la tercera sesión del juicio por la muerte de Manuela que ha participado en mil casos, ha sido clara: “Nunca antes había visto que se cumplieran tan claros los criterios de sadismo sexual”.

Un momento de la reconstrucción de la muerte y enterramiento de Manuela Chavero en la que participó el acusado, Eugenio D.
Un momento de la reconstrucción de la muerte y enterramiento de Manuela Chavero en la que participó el acusado, Eugenio D.

Los agentes pudieron entrevistarse con una mujer, a la que conoció a través de un amigo en común. El informe recoge que él se obsesionó hasta tal punto que llegó a presentarse en su casa a las cuatro de la mañana para decirle que iba a ser suya, mientras la agarraba del brazo. Otra chica, prima de otro conocido, les explicó que se había besado con él en el sofá de la casa en la que la Guardia Civil considera que mató a Manuela Chavero, pero que, cuando fueron a mantener relaciones sexuales, él no fue capaz y solo tuvo una mínima erección cuando la agarró del pelo fuertemente sin que ella lo hubiera consentido. Ella se lo recriminó y abandonó el domicilio.

Otra mujer con la que coincidió en una boda relató que, cuando estaban en la barra, la cogió y levantó en brazos y que, cuando ella le pidió que la soltara, él se puso a decir a los invitados que “iba calentando a todos los hombres” y que era él quien la había rechazado. Ante la negativa de las mujeres también tenía reacciones como hacer sufrir a sus animales, conducir de forma peligrosa y ponerse a llorar de forma ostentosa.

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Los guardias civiles también pudieron leer los mensajes de Whatsapp que el acusado intercambió con prostitutas a través de una página de contactos. El comandante ha asegurado que estas peticiones le impactaron y las ha definido como “brutales”. En este intercambio en el que Eugenio hablaba con el marido y proxeneta de la mujer, el acusado le pidió fotos íntimas de ella, le dijo que quería hacerla sangrar, que se “encogiera de dolor” y verbalizó que, si él pagaba, tenía derecho a mandar sobre “el género”. A otra prostituta que le dijo que no quería hacer nada porque tenía la regla, la llenó de mensajes pidiéndole realizar otras prácticas.

En construir esta personalidad, que los agentes han definido como “machista”, “solitaria” y “absorbente”, fue de gran importancia la figura paterna, según refleja el informe. Los guardias civiles hablaron con una mujer, dueña de una mercería, que era amiga de la familia. Ella les contó diversos episodios en los que el padre criticaba a la madre de Eugenio, de la que estaba divorciado, en los que se refería a ella como una “puta” que había abandonado a su hijo. Eugenio se crió con esta gota malaya.

Un momento de la reconstrucción de la muerte y enterramiento de Manuela Chavero en la que participó el acusado, Eugenio D.
Un momento de la reconstrucción de la muerte y enterramiento de Manuela Chavero en la que participó el acusado, Eugenio D.

“Debido a las ideas machistas que le inculca el padre, aparecen distorsiones en el futuro. Por ejemplo, interpreta el comentario amable de cualquier mujer como un interés e, incluso, piensa que tiene una relación con ella, y eso hace que se vaya obsesionando”, ha apuntado el comandante que firma el informe criminológico. “El padre lo convirtió en un ser dependiente, no le daba autonomía, le minó la moral. Este miedo al abandono se traduce en sus relaciones posteriores, por eso le cuesta intimar con alguien, pero cuando lo hace se convierte en una persona obsesiva que necesita contacto permanentemente”, ha afirmado el guardia civil.

Las acusaciones se aferran a este completo análisis para apuntalar la tesis de la agresión sexual previa al homicidio como única posible motivación del autor. Debido al tiempo transcurrido entre la desaparición de Manuela y el hallazgo de su cadáver, en 2020, cuando Eugenio se vio acorralado y confesó que la había enterrado en su finca, los investigadores solo pudieron hallar los huesos de la mujer. Fue imposible encontrar restos biológicos en el cuerpo que demuestren la violación. El acusado mantiene que esa madrugada llamó a la puerta de Manuela para devolverle una cuna que le había prestado tiempo atrás y que, una vez en su casa, se cayó, se golpeó la cabeza y falleció.

Para el agente que analizó la mente de Eugenio, el hombre fue a por Manuela aquella madrugada, porque ella ya estaba en su casa dispuesta a irse a dormir. Tanto el acusado como los familiares de la víctima han negado que ambos tuviesen una relación estrecha. “Fue una investigación complejísima porque nadie ubicaba a Manuela con Eugenio y eso él lo sabía”, ha aseverado este guardia.

La defensa ha presentado un informe pericial psicológico para contrarrestar las tajantes conclusiones de la Guardia Civil. Estos especialistas no han analizado a Eugenio, sino el informe que elaboraron los expertos del instituto armado. Para ellos, no es posible establecer un perfil de una persona sin haber hablado con ella. “No hay evidencias muy claras de cómo detectar el sadismo sexual si no es explorando al individuo. Es como si quisiéramos detectar una enfermedad en una persona sin tener un análisis de sangre”, ha apuntado uno de los psicólogos. Los especialistas aportados por el letrado de Eugenio han defendido que las conclusiones de la Guardia Civil entran más en el terreno de las “hipótesis”. Los expertos han recordado que existe incluso un libro como 50 sombras de Grey que habla de prácticas sadomasoquistas.

Eugenio, más delgado que cuando fue detenido y con el pelo casi rapado, ha escuchado sus secretos más profundos con atención. Ha visto cómo se hablaba de su infancia de un modo crudo, cómo se destripaba su teléfono móvil y ha escuchado lo que sus antiguos amigos opinaban de él. Lo que sucedió entre Manuela y él aquella noche de 2016 solo está en su mente y eso es lo que se ha tratado de desentrañar. El jurado tendrá que decidir si han podido acceder a ella.

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Sobre la firma

Patricia Peiró
Redactora de la sección de Madrid, con el foco en los sucesos y los tribunales. Colabora en La Ventana de la Cadena Ser en una sección sobre crónica negra. Realizó el podcast ‘Igor el ruso: la huida de un asesino’ con Podium Podcast.
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