Alemania invita a España a sumarse a su escudo europeo antimisiles frente a un ataque ruso

La Moncloa niega haber recibido la propuesta, mientras la embajadora alemana declara que el asunto se abordará en la cumbre de este miércoles en A Coruña

Lanzamiento de un misil antibalístico Arrow 3, de fabricación israelí.
Lanzamiento de un misil antibalístico Arrow 3, de fabricación israelí.Israel Aerospace Industries

Alemania quiere que España y otros socios europeos se sumen a European Skyshield (Escudo Europeo del Cielo), una iniciativa que pretende integrar los sistemas de defensa antiaérea de los países de la UE para hacer frente a la amenaza de los misiles rusos, según fuentes gubernamentales. La iniciativa fue presentada el 29 de agosto por el canciller Olaf Scholz en Praga como una contribución de Berlín a la defensa europea y una muestra de su nuevo liderazgo en un terreno en el que siempre se había mantenido en un discreto segundo plano detrás de París.

La Secretaría de Estado de Comunicación negó este martes por la noche que España “haya recibido ninguna propuesta o comunicación” para formar parte del escudo antimisiles europeo, aunque la embajadora alemana en España, Maria Margarete Gosse, declaró a la Cadena SER que ya se han celebrado dos reuniones con responsables españoles “a nivel relativamente bajo”. “Seguramente se discutirá en la cumbre [que este miércoles presidirán Pedro Sánchez y Olaf Scholz en A Coruña]. Es un asunto que puede estar sobre la mesa. Estamos sondeando”, añadió. Las reuniones no se han celebrado solo a nivel técnico. El secretario de Estado de Defensa alemán Thomas Hitschler, que visitó la semana pasada España, abordó la iniciativa con altos cargos del Ministerio de Defensa, según han confirmado distintas fuentes a EL PAÍS.

Margarete Gosse, durante una entrevista en Madrid el 28 de septiembre.
Margarete Gosse, durante una entrevista en Madrid el 28 de septiembre. Carlos Luján (Europa Press)

La invasión de Ucrania ha llevado a Alemania a revisar su sistema de defensa antiaérea, estructurado en diferentes capas (alta, media y baja cota) y ha detectado enormes agujeros en las dos primeras. Uno de los más urgentes de cubrir es la defensa frente a misiles balísticos, una amenaza que hasta ahora solo se contemplaba procedente de países como Irán, pero no de una potencia vecina como Rusia. Alemania ya está en conversaciones con Israel para adquirir el Arrow 3, un sistema capaz de interceptar misiles fuera de la atmósfera, según confirmó el primer ministro israelí, Yair Lapid, en una visita a Berlín el 12 de septiembre.

El coste del sistema israelí asciende a unos 2.000 millones de euros, según Bloomberg, que saldrían del fondo de 100.000 millones aprobado por Berlín para modernizar sus Fuerzas Armadas. Scholz ha ofrecido a sus vecinos (los Estados bálticos y escandinavos, Países Bajos o Polonia) integrarse en el sistema y desarrollarlo conjuntamente, aunque realizando contribuciones más modestas que Alemania, que correría con el grueso de la inversión. España queda lejos del teatro centroeuropeo, pero la voluntad de Berlín es diseñar una arquitectura de defensa antiaérea integrada en la OTAN, cuyo escudo antimisiles tiene su componente naval en la base de Rota (Cádiz).

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Este es uno de los asuntos que se abordarán en la cumbre hispano-germana que presiden este miércoles en A Coruña el presidente Pedro Sánchez y el canciller Scholz, con asistencia de 15 ministros, incluidas la ministra de Defensa, Margarita Robles, y su homóloga, Christine Lambretch. Lo que más preocupa a estas dos últimas es la crisis del programa FCAS (Futuro Sistema Aéreo de Combate), en el que Alemania, España y Francia están embarcadas a partes iguales. Hace ya un año que debían haberse firmado los contratos de la fase 1B, el desarrollo de los prototipos, pero el programa está bloqueado por el desacuerdo entre la compañía francesa Dassault y la europea Airbus —que representa a Alemania— sobre el diseño del caza de sexta generación NFG (Avión de Combate de Nueva Generación), núcleo del sistema.

Los tres países han adjudicado a sus empresas contratos puente para mantener los equipos de ingenieros que trabajan en el programa (31,7 millones de euros para Indra y Airbus en el caso español). Sin embargo, fuentes industriales advierten de que el proyecto puede fracasar si antes de final de año no se firman los contratos y se incluyen las correspondientes partidas en los presupuestos de 2023. Los tres países tienen previsto invertir 8.500 millones de euros (2.700 de los cuales le corresponden a España) en el programa hasta 2027, aunque el coste final, incluida la producción, podría multiplicar por 10 esta cifra.

España asiste impotente a la pelea entre los dos grandes. Aunque fuentes conocedoras de las negociciones alegan que “este es el momento de las empresas”, en alusión a las contactos entre Airbus y Dassaul, admiten que “se puede hacer algo desde los gobiernos” pues se trata de un programa “de carácter estratégico”. Lambrecht se reunió el pasado día 23 con su homólogo francés, Sébastien Lecornu, para intentar evitar que el principal proyecto de la industria de defensa naufrague. Muchos ven en la cumbre franco-germana de finales de octubre la última oportunidad para salvarlo.

Más allá de los programas industriales, Robles y Lambrecht debatirán la evolución de la guerra de Ucrania y el apoyo militar que ambos países están prestando al Gobierno de Kiev. La resistencia de Berlín a entregar a Zelenski carros de combate Leopard (Alemania no quiere ser el primer país en suministrar tanques al Ejército ucranio) frenó la intención española de facilitarle varias decenas de viejos blindados de este modelo almacenados en Zaragoza. Ante la negativa de Berlín, que debía dar el visto bueno a la reexportación, Robles alegó que los carros estaban en un estado “lamentable”, mientras que el Gobierno alemán adujo que no había recibido ninguna solicitud formal por parte española, lo que expertos militares consideran un pretexto.

Otro tema que estará sobre la mesa es la situación del Sahel. Aunque Alemania continúa formalmente en la misión europea EUTM Malí, de la que España es el principal contribuyente, la mayoría de las tropas germanas están desplegadas en la vecina Níger, en el marco de la Operación Gazelle, que se ha adscrito a la anterior. Alemania sigue evaluando su continuidad en Malí después de que la Junta golpista de Bamako pusiera problemas al relevo de su contingente en Minusma, la misión de la ONU, y no ha tomado aún una decisión. Tras la retirada francesa, la salida alemana del país impediría mantener EUTM Malí, que ya se ha reducido a su mínima expresión, en un momento en que Rusia extiende su presencia militar en la región.

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Sobre la firma

Miguel González

Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.

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