Un Sánchez anticatastrofista y un Feijóo aupado por las encuestas se baten en el Senado

El líder socialista y el popular inauguran la contienda electoral en la Cámara alta. El primero esgrimirá que sus reformas en favor de las clases medias las copian en Europa y el segundo le reprochará que esas medidas llegan tarde y las gestiona mal

Pedro Sánchez, durante el acto con ciudadanos el lunes en La Moncloa.Foto: CLAUDIO ÁLVAREZ

Empieza la larga campaña electoral de 2023 con un boceto de debate cara a cara en el Senado este martes por la tarde entre los dos líderes políticos más importantes del país. Alto voltaje para estrenar el curso. Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo no se han tratado mucho, no se conocen demasiado y no han conectado bien. En su único encuentro bilateral a solas en La Moncloa, en abril, fueron corteses y educados, guardaron las formas, pero constataron sus enormes diferencias: generacionales, de intereses y también de preferencias ideológicas. Quedaron en hablar, pendientes de muchos pactos y asuntos de Estado, y no han vuelto a llamarse. En ese inédito duelo parlamentario, el presidente del Gobierno reprochará al líder del PP que se opone a todo y es excesivamente catastrofista sobre el evidentemente complejo futuro de España. Feijóo, que se siente llevado en volandas hacia La Moncloa por las encuestas y por el daño electoral que causa la desbocada inflación, presumirá de que el presidente solo acierta cuando le copia, y mal, sus ideas.

Hasta hace unos pocos meses, cuando Sánchez o algún dirigente relevante del PSOE pretendían socavar la inexperiencia y verborrea de ataques que les dispensaba Pablo Casado, el anterior líder del PP, los socialistas ponían el foco como ejemplo de sentido de la responsabilidad en barones populares como Feijóo, al que se concedía la categoría de interlocutor moderado en las conferencias de presidentes autonómicos. Otros tiempos. Un miembro del Gabinete socialista, sin embargo, mostró el lunes su “indignación” ante las referencias críticas, “populistas, radicales e injustas” de Feijóo este verano sobre el abuso por parte de Sánchez del avión oficial Falcón para desplazarse. Un recurso que han utilizado normalmente todos los presidentes del Gobierno de España.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, visita la Feria Agropecuaria SALAMAQ de Salamanca, el lunes.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, visita la Feria Agropecuaria SALAMAQ de Salamanca, el lunes.J. M. García (EFE)

Ministros y dirigentes del máximo nivel del PSOE han tildado en estas últimas semanas a Feijóo de vago, insolvente y poco preparado para pretender presentarse como presidenciable del Gobierno de España. Esa estrategia no se pretende frenar. Feijóo, por su parte, no ha ahorrado descalificaciones a la gestión del presidente, hasta el punto de subrayar este lunes previo a la confrontación parlamentaria que España difícilmente se recuperaría si Sánchez continuase la próxima legislatura en La Moncloa.

El dirigente popular agarra al vuelo cualquier dato, completo, parcial o sesgado, que sea negativo sobre la marcha de la economía española para destacar que el país va por este camino “a la quiebra”. Y concluye que la culpa de todos los males ya se veía venir antes de la pandemia y de la guerra en Ucrania por las cesiones políticas de Sánchez a cambio de unos votos a los nacionalistas e independentistas para “permanecer como sea unos minutos más” en el poder.

Las comparaciones con los escenarios que se sufren también en otros países solo le sirven a Feijóo si España sale especialmente mal parada. En esa táctica vale casi todo, como cuestionar aquí los cheques y subvenciones aprobados por el Consejo de Ministros, aunque beneficien a miles de usuarios del transporte público o jóvenes, y olvidarse de los que él aprobó cuando estaba al frente de la Xunta de Galicia, o de los que ha multiplicado el canciller alemán, Olaf Scholz, que le pidió varias ideas a Sánchez en su reciente encuentro. De las decisiones adoptadas por Scholz, Feijóo y su equipo económico solo quieren hablar de la deflactación de impuestos y el IRPF para devolver a los ciudadanos parte del dinero extra recaudado por el Estado con la inflación en el 10,8%. Feijóo y sus colaboradores no cuantifican cómo financiaría el PP los recursos, ayudas y subvenciones públicas extras que solicitan ahora prácticamente todos los sectores económicos afectados por la crisis en el país.

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Las encuestas que maneja el PP y las de sus medios más afines les regalan una distancia de entre 5 y 15 puntos con respecto al PSOE y en algún caso hasta 35 escaños. En sus sondeos de trabajo para las autonómicas, ya se han comido a todo Ciudadanos. En el barómetro de septiembre de 40dB. para EL PAÍS y Cadena SER se frena esa diferencia a solo 1,5 puntos.

El presidente Sánchez lleva varios meses insinuando un giro político hacia la izquierda en su actividad, tanto en el Consejo de Ministros y en el BOE como en el partido, con marcado tinte electoral. Ha sufrido en las últimas citas con las urnas, autonómicas y en territorios en principio favorables al PP, varias derrotas sonadas. En mayo de 2023 se juega el poder en más de 8.000 municipios y muchas autonomías donde el PSOE ya gobierna y no quiere más disgustos, pensando también en su propia campaña para las generales del invierno de ese año. Ha reactivado el partido con cambios de perfiles más guerreros en su cúpula y ha puesto en marcha una campaña para salir de la burbuja de La Moncloa y las alfombras oficiales y reconectar con el sentido y el malestar de la calle, más que inquieta cada vez que llena la cesta de la compra con productos básicos. Sánchez no para de mencionar que ahora su fijación es gobernar para aliviar a las clases medias.

Precampaña

El jefe del Ejecutivo inició así el lunes este curso político de clara precampaña electoral con una controlada sesión de coaching con un selecto grupo de ciudadanos convocados en los jardines de La Moncloa para relevar a los hasta ahora habituales máximos ejecutivos del Ibex 35. La presión en este final de legislatura se acrecentará sobre la patronal, la banca y las grandes multinacionales, para que contribuyan más y mejor a confortar los males de las clases medias. Ahí también hay una competición en marcha por no dejarse arrumbar en el seno de la propia coalición de Gobierno por el proyecto sumatorio de Yolanda Díaz. Y por recuperar su traje de campaña.

Sánchez, como ya hizo antes del verano en el debate sobre el estado de la nación en el Congreso y en su comparecencia final de julio, no escatimará en el debate de este martes los riesgos de que la situación en Ucrania se complique, con la locomotora alemana pagando en el primer frente los platos rotos del cierre del gasoducto ruso Nord Stream 1. En el Gobierno intentan ser prudentes, pero no pesimistas ni mucho menos catastrofistas. Sus economistas les auguran que el otoño se pasará adecuadamente gracias al éxito brutal de la campaña turística del verano (9,1 millones de turistas en julio, un 106% más que la temporada anterior, con un gasto de 11.869 millones, un incremento del 127%). Las exportaciones crecieron en el primer semestre de 2022 un 24,8% hasta 190.919 millones, por encima de lo marcado en Europa y de las grandes potencias mundiales. Y la inversión exterior en el primer trimestre del año aumentó un 74,6%.

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Sobre la firma

Javier Casqueiro

Es corresponsal político de EL PAÍS, donde lleva más de 30 años especializado en este tipo de información con distintas responsabilidades. Fue corresponsal diplomático, vivió en Washington y Rabat, se encargó del área Nacional en Cuatro y CNN+. Y en la prehistoria trabajó seis años en La Voz de Galicia. Colabora en tertulias de radio y televisión.

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