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La repesca de Álvarez Cascos por parte de Feijóo desata un choque en el PP

Seis meses después de la rendición de Casado, el nuevo líder sube en las encuestas, pero viejos problemas empiezan a inquietar al partido

Natalia Junquera
Alvarez Cascos PP
Alberto Núñez-Feijoo y Francisco Álvarez Cascos, en un acto del PP en 2009.J. L. Pino (EFE)

En 2011, Francisco Álvarez Cascos, vicepresidente del Gobierno con José María Aznar y exsecretario general del PP (1989-1999), abandonó el partido tras 34 años de militancia al negarle Mariano Rajoy la candidatura a la presidencia de Asturias. Dijo que se iba “por dignidad” y en una rueda de prensa en la que llegó a citar Matar a un ruiseñor —”Uno es valiente cuando sabiendo que la batalla está perdida, lo intenta a pesar de todo”—, dejó caer que iba a montar su propio proyecto político. Lo hizo. FAC (siglas coincidentes con las suyas) dio el pelotazo y Cascos se hizo con la presidencia del Principado, aunque duró poco. Seis meses después, convocó elecciones anticipadas, incapaz de llegar a acuerdos. La izquierda se recompuso y le arrebató el Gobierno autonómico. Uno de los hombres fuertes del PP asturiano, Gabino de Lorenzo, alcalde de Oviedo durante 21 años, aseguró entonces que había pretendido ser candidato popular con “un pucherazo” y que era un “especialista en romper partidos”. El que formó, llamado ahora Foro Asturias, terminó expulsándole en 2020 y llevándole a los tribunales —tiene pendiente el juicio por apropiación indebida, al pasar al partido elevados gastos personales, revelados por este diario—. Por todo esto, veteranos militantes, dirigentes y exdirigentes del PP asturiano consultados por EL PAÍS admiten que no dan crédito a los recientes movimientos de Génova “para rehabilitar a una persona que ha hecho mucho daño al partido y que está absolutamente desprestigiado”.

Recibo con "cinco menús infantiles" que Álvarez Cascos pasó al partido

En el PP asturiano escocieron especialmente las palabras de Miguel Tellado, vicesecretario de organización y hombre de confianza de Alberto Núñez Feijóo, y las de Pedro Rollán, vicesecretario de Política autonómica y local, a la hora de explicar una reciente comida entre Cascos y el secretario general de los populares en Asturias, Álvaro Queipo, desvelada por La Nueva España. “Todas aquellas reuniones y encuentros que tengan como objetivo aglutinar el voto alrededor del PP, bienvenidas sean”, declaró Rollán. En Génova recuerdan “la buena relación” de Feijóo con Cascos desde que este le aupara, cuando era ministro de Fomento, a la presidencia de Correos (2000-2003). “Es una amistad de toda la vida, pero Cascos”, advierte un dirigente del PP nacional, “es una persona de conflicto, no un aglutinador”. “Y siempre se ha librado por los pelos”, añade, refiriéndose a su vinculación con casos de corrupción. El fundador de Foro Asturias, que no ha respondido a este diario, recordó en una reciente entrevista en Radio Intereconomía su “admiración” por Feijóo.

“Entendemos esas relaciones de lealtad con los viejos amigos”, afirma un veterano dirigente asturiano que ha ocupado diferentes cargos en el partido durante más de 30 años, “pero Cascos tiene el currículum que tiene. Puede ser un amigo excelente, pero políticamente es un desastre. No se pueden tomar decisiones políticas por amistad. Esas formas son las que hicieron caer al equipo anterior”, avisa.

Los dirigentes del PP asturiano consultados por este diario recuerdan que la rapidez de la caída de Casado y de su secretario general, Teodoro García Egea, de la que se acaban de cumplir seis meses, no se debió al conflicto con Isabel Díaz Ayuso, sino a las heridas abiertas por su método de imponer a afines en los territorios sin respetar las estructuras autonómicas y provinciales. Feijóo, afirma un dirigente del PP nacional, lo sabe. “Por eso desde el principio ha dicho que las listas nacionales las hace él, pero que en el resto mandan los territorios, que serán también los máximos responsables de los resultados”.

Por todo esto, el conflicto en el “polvorín” asturiano, admiten las fuentes consultadas, excede el ámbito regional y supone un examen para el nuevo líder popular, la prueba de hasta qué punto está dispuesto a romper con los métodos de la dirección anterior. “Hay que tener mucho cuidado con todo esto”, advierte un dirigente nacional. “La dirección no quiere a Teresa Mallada [actual presidenta de los populares asturianos], pero tampoco tiene candidato alternativo”. A la vuelta del verano se celebrarán los congresos autonómicos del partido en Asturias, Cantabria y La Rioja. El más complejo es el asturiano —“la presidenta y el secretario regional no se hablan entre ellos”, afirman en Madrid—, seguido del riojano, donde tendrá que mediar la secretaria general y exalcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra.

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“Pensar que puede ayudarnos es un disparate. Es no conocer a Cascos y no conocer Asturias”

La cúpula del PP asturiano celebró recientemente una reunión para empezar a perfilar el programa para las elecciones autonómicas y municipales de mayo del año que viene. “Lo hemos hablado entre nosotros y estamos muy sorprendidos por estos movimientos de Génova porque implican no conocer a Cascos y no conocer a Asturias”, afirma un veterano dirigente popular. “Todas las veces que hemos ido en coalición con ellos nos ha ido peor que si fuéramos solos. Cascos dio un pelotazo como en su momento lo dio el partido de Jesús Gil, y ha tenido mucha suerte en los tribunales, pero recuperarle de cualquier forma, pensar que puede ayudarnos, es un disparate. Además de lo de Cascos, intentar poner candidatos desde Madrid siempre es un error”, añade.

José Suárez Arias-Cachero, portavoz del Comité Ejecutivo de Foro Asturias, opina: “No entendemos qué gana Feijóo haciéndose rehén de la agenda judicial de Cascos. Esa forma de repescarle, además de decirnos cuál es el compromiso real del PP contra la corrupción, va a dificultar enormemente cualquier tipo de acuerdo postelectoral de los populares con Foro Asturias. Nuestro partido tiene claro que Feijóo es la alternativa que España necesita, igual que tiene claro que el PP de Asturias, tal y como está hoy, no es alternativa en el Principado y aún menos cuando repesca a un imputado como Cascos”.

La rehabilitación del exsecretario general por el partido, que descarta, en todo caso, que vuelva a la primera línea, contradice el discurso de ruptura con el viejo PP, el que encadenaba escándalos de corrupción, de la misma manera que las últimas declaraciones de Feijóo —por ejemplo, decir que el decreto de ahorro energético es “un acto de autoritarismo”— contradicen su primera intervención como líder de los populares, cuando prometió un nuevo estilo de oposición, buscando acuerdos de Estado y dijo: “Yo vengo a ganar al presidente del Gobierno, no a insultarle. Tenemos que sacar a la política española del enfrentamiento y la hipérbole permanente”.

“Es muy difícil coordinar el mensaje con Ayuso”

Los dirigentes consultados por EL PAÍS comparten que el relevo, unido a la mayoría absoluta obtenida en Andalucía, territorio gobernado durante casi 40 años por los socialistas, ha devuelto la autoestima al PP, que celebra el efecto Feijóo en las encuestas —han superado al PSOE en intención de voto—. Pero, al tiempo, admiten que el nuevo líder se ha dejado llevar en más de una ocasión por el tono y el relato de la presidenta madrileña. “Ella va por libre. Es muy difícil coordinar el mensaje con Ayuso, pero Feijóo no le tiene miedo. Sí es cierto que hemos endurecido el discurso y que hay que tener cuidado con eso, porque es justo lo que pretende le Gobierno: provocarnos para decir que Feijóo es igual que Casado. Hay que buscar un equilibrio entre la oposición firme y la oposición útil, de búsqueda de acuerdos”.

Feijóo cuenta con más apoyos internos que Casado, pero ha heredado algunos de sus problemas. Las contradicciones en las que han caído los dirigentes populares estos días para explicar los motivos para no renovar el Consejo General del Poder Judicial y renegar del acuerdo firmado por la dirección anterior, revelado por este diario, han incitado al antiguo equipo, tras un largo silencio, a criticar a la nueva cúpula popular, a la que acusan de mentir, por ejemplo, al negar conocer el pacto difundido por EL PAÍS. Las encuestas sonríen a Feijóo y el partido cree que tiene más posibilidades de volver a La Moncloa con él, pero seis meses después de la abrupta salida de Casado surgen los primeros problemas internos, las primeras dudas, y queda más de un año para las elecciones generales; en política, una eternidad.

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Sobre la firma

Natalia Junquera
Reportera de la sección de España desde 2006. Además de reportajes, realiza entrevistas y comenta las redes sociales en Anatomía de Twitter. Especialista en memoria histórica, ha escrito los libros 'Valientes' y 'Vidas Robadas', y la novela 'Recuérdame por qué te quiero'. También es coautora del libro 'Chapapote' sobre el hundimiento del Prestige.

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