Yolanda Díaz busca dar el pistoletazo de salida a su proyecto este verano

La vicepresidenta, tras meses con agenda propia añadida a la del Ministerio de Trabajo, prevé tomar una decisión sobre su candidatura antes de final de año. El proceso andaluz evidencia las dificultades para la plataforma nacional

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, la semana pasada.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, la semana pasada.JUAN CARLOS HIDALGO (EFE)

En medio de la crisis desatada en la izquierda por el registro a última hora de una coalición de partidos en Andalucía que dejó fuera a Podemos, Yolanda Díaz anunció este lunes que tiene intención de presentar su llamado “proceso de escucha” tras los comicios autonómicos del 19 de junio. La gira por España —sin partido y en su propio coche— para reunirse con diferentes colectivos profesionales, sindicales y sociales que servirá de base a su futura plataforma política con la vista puesta en las generales arrancará, siempre que sea posible, este mismo verano. La vicepresidenta, que lleva meses posponiendo sus planes, también anunció hace unos días que podría tener una decisión sobre su candidatura “a final de año”. Las elecciones en Castilla y León, la crisis derivada de la guerra en Ucrania y la cita con las urnas en Andalucía han alterado varias veces la fecha de lanzamiento del proyecto, pero en los últimos tiempos, Díaz ha desplegado una agenda que trasciende a las competencias de Trabajo, con viajes a Chile, Brasil o Alemania y encuentros con diferentes sectores profesionales que han servido de antesala a su propio proceso.

El reto que tiene por delante la vicepresidenta es inmenso, tal y como se ha evidenciado estos días con la negociación entre partidos en Andalucía. Podemos, Izquierda Unida, Más País, Alianza Verde, Equo e Iniciativa del Pueblo Andaluz sellaron al filo de la medianoche del viernes un pacto político para concurrir juntos, bajo la dirección de IU, en las elecciones autonómicas, pero el documento con la firma de Podemos llegó tarde al registro y solo pudieron inscribirse en la coalición cuatro de las seis formaciones que la integran. A partir de ahí, el reparto de culpas por lo sucedido y, sobre todo, los problemas legales para cumplir con el acuerdo económico una vez que la Junta Electoral de Andalucía ha rechazado incluir al partido de Ione Belarra y Alianza Verde en la marca, han alentado la trifulca entre las formaciones.

En declaraciones a los medios, Díaz buscó el lunes desvincular su proyecto del pacto alcanzado en la comunidad. “Ha sido muy importante lo que ha pasado en Andalucía, porque muchas organizaciones políticas que quizás había sido impensable que se miraran de frente, se han mirado”, reconoció. ”Pero desgajado completamente del proceso de escucha”, en el que el “protagonismo va a ser absolutamente ciudadano”, puntualizó. “Los partidos políticos tendrán que estar, pero no son el ser”, añadió la vicepresidenta, que con su discurso lleva meses estableciendo sus propias reglas en un grupo liderado desde su nacimiento por Podemos. Las dudas sobre el peso del partido fundado por Pablo Iglesias, o el papel de IU, los comunes e incluso la adhesión de Más País, generan recelos en la formación dirigida ahora por la ministra de Derechos Sociales. La negociación en Andalucía, sobre la que el lunes verbalizó su enfado el exvicepresidente (su partido cedió la candidatura a IU), pone las cartas sobre la mesa. Por un lado, Podemos. Por el otro, IU y Más País, con el respaldo de la vicepresidenta. Iglesias no escatimó en reproches. Si el ejemplo andaluz es el prólogo de la nueva plataforma nacional que planea la titular de Trabajo, se puede “dar por muerto el proyecto”.

“El proceso de escucha que voy a iniciar con carácter inmediato y probablemente después de las elecciones andaluzas nada tiene que ver con esto”, explicitó Díaz. Preguntada sobre cómo compatibilizar toda esa tarea con sus labores en el Ejecutivo, la política gallega fue clara. “Me voy a seguir levantando a las cinco de la mañana, cumpliendo con mis obligaciones como vicepresidenta del Gobierno y sacrificándome personalmente para recorrer mi país, con mi coche, con mis recursos y con un equipo que tengo de gente voluntaria que está fuera de mi ministerio. Acompasados por el jazz y la improvisación”, zanjó la dirigente, cuyas palabras recordaban a la gira emprendida por Pedro Sánchez en 2017 para escuchar a la militancia meses después de haber abandonado la secretaría general del PSOE, que recuperó más tarde.

Pocos son los detalles que han trascendido acerca de sus planes, aunque la vicepresidenta trabaja en eventos de formato mixto, desde charlas a conciertos. En la práctica, Díaz lleva meses escuchando y proyectando su liderazgo más allá del departamento de Trabajo. La política gallega fue recibida en diciembre por el papa Francisco en el Vaticano. En enero protagonizó un encuentro en Madrid con el economista francés Thomas Piketty. Viajó a la toma de posesión del presidente chileno, Gabriel Boric, en marzo, y ese mismo mes se desplazó a Brasil para promocionar la reforma laboral junto al exdirigente y futuro candidato Luiz Inácio Lula da Silva. Hace pocas semanas, ofreció una charla en la Universidad de Santiago, y en su visita a Berlín, se reunió en el Instituto Cervantes con españoles allí residentes. También en un desayuno organizado por Europa Press el miércoles pasado, Díaz se refirió a la necesaria “modernización” de los partidos ante una nutrida representación de los empresarios y sindicatos de la capital.

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Sobre la firma

Paula Chouza

Periodista de Política en EL PAÍS. Participó en el lanzamiento de EL PAÍS América en México. Trabajó en el Ayuntamiento de A Coruña y fue becaria del Congreso de los Diputados, CRTVG o Cadena SER. Es licenciada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, Máster en Marketing Político y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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