José Luis Rodríguez Zapatero: “Es racional pensar que la autonomía sea algo mejor para los saharauis”

El expresidente del Gobierno asegura que la decisión de Sánchez de calificar la propuesta de Marruecos sobre el Sáhara como “la más creíble, seria y realista” no supone un giro en la política española

El expresidente de Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, el martes en Madrid durante la entrevista.Foto: Andrea Comas | Vídeo: EPV

“Han pasado 50 años y el problema no se resuelve. Esto obliga a buscar nuevos caminos”. El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero (Valladolid, 61 años) defiende con vehemencia la propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental como punto de partida para resolver el conflicto. Apunta que él mismo señaló ese camino ya en 2008. Y frente a las narraciones esquemáticas que proliferan aquí y allá, en esta entrevista desgrana uno a uno sus argumentos para concluir que la decisión del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, de calificar por escrito la posición de aquel país como “la más creíble, seria y realista” no supone un giro en la política española de las últimas décadas.

Pregunta. ¿Qué opina del paso dado por Pedro Sánchez en relación con el Sáhara?

Respuesta. Es la confirmación explícita de la política de España desde 2008 y, por tanto, me parece un acierto. Respaldé esta propuesta en 2008, en 2009, en 2010 y en 2011. Luego fue un tema que conversé con Rajoy y no hay ningún indicio de que el Partido Popular pusiera algún problema.

P. Usted respaldó en 2008 los “esfuerzos serios y creíbles” de Marruecos, habló de una “contribución positiva”. Son términos similares a los utilizados por el Gobierno alemán en estos últimos meses. Pero la carta de Pedro Sánchez da un paso más allá al afirmar que es la propuesta “más seria, creíble y realista”. Es decir, se dice que, de todas, es la mejor de las opciones.

R. La más seria, la más viable... Es una expresión que yo he utilizado muchas veces. Además, es algo que está implícito en las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas desde 2007. ¿Qué dicen esos textos? Que se acogen con beneplácito los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos por hacer avanzar el proceso hacia una solución. Sobre la propuesta presentada por el Frente Polisario en 2007 se dice que se toma nota. Es decir, no hay valoración. Año tras año se ha incluido ese párrafo. Ese es el marco. Por lo tanto, considerar la propuesta marroquí como una solución viable está alineado con lo que han dicho las resoluciones de la ONU. Es un conflicto que data de hace 50 años, y nada se ha movido. Esto obliga a abrir nuevos caminos.

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“Lo que no es ‘realpolitik’ no es política, será otra cosa”

P. Entre ese párrafo de la resolución de la ONU y la carta de Pedro Sánchez hay un matiz: la marroquí pasa de ser una opción a considerarse la mejor posible. El Gobierno español puede defenderlo como posición política, ¿pero no tiene que explicarlo?

R. Se ha explicado desde 2008. Yo creo en una solución pactada. Para eso está la política: para negociar, para convencer, para persuadir. ¿Es legítimo pensar que una posible autonomía sea algo mejor para los ciudadanos del Sáhara? Parece bastante racional. Yo he tenido siempre la misma posición sobre la solución pacífica de los conflictos. En Latinoamérica, en los Balcanes, en el Magreb. Además, esta es una posición que interesa a España, a su seguridad, a su política interior, a su estabilidad. Algunos dicen “no, esto es realpolitik”. Bueno, es que lo que no es realpolitik no es política. Será otra cosa. Será un manifiesto. Será un programa. Será lo que se quiera. Pero la política o es real o no es política. Uno puede decir “no, yo no me muevo de mis posiciones morales, sentimentales, ideológicas”. Pero así no se solucionan los conflictos, como la historia demuestra. En todo caso, respetemos los hechos. El primero, que desde que en 2007 Marruecos lanzó esta iniciativa, el Consejo de Seguridad de la ONU la ha acogido favorablemente y, por lo tanto, apoyarla no queda fuera de ese marco. El segundo, que desde el año 2008 la posición de España es esta.

P. ¿Usted no cree que haya ido un paso más allá Pedro Sánchez? Así ha sido interpretado por el resto de los partidos en España, los medios de comunicación, la prensa marroquí, Argelia…

R. No, yo tengo declaraciones incluso más enfáticas. Es cierto que se ha confirmado por escrito, y esto yo lo valoro positivamente porque es sincero y valiente. A partir de ahí… llamarlo cambio, giro, giro histórico... no es cierto. Parece que no ha habido Gobierno en España desde 2008.

P. Usted reflexiona sobre la necesidad de avanzar en un conflicto de muy largo recorrido. Pero en este momento la decisión no parece fruto de una reflexión profunda de España sobre el Sáhara, sino una exigencia de Marruecos.

R. Cuando yo apoyé la propuesta de autonomía, nunca recibí ningún tipo de amenaza ni de chantaje. Es legítimo pensar que esa fórmula de acuerdo pueda ser buena para el pueblo saharaui, para su desarrollo económico, para la identidad que tiene. Yo lo pensé libremente. Es evidente que esto no estaba ahora en la agenda mediática y quizá es lo que ha provocado que se haya convertido en una noticia de alto impacto. Pero hay una coherencia política.

“No es cierto que haya un giro histórico con el Sáhara”

P. El programa electoral de 2019 del PSOE iba por otro camino. Hablaba de autodeterminación del pueblo saharaui y nada de la propuesta de Marruecos.

R. En todos los programas más o menos se ha reproducido lo mismo: que queremos una solución política justa, duradera y aceptable para todas las partes que prevea la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental y que respete el principio de que el pueblo saharaui se autodetermine o se determine libremente. Pero es que esto último forma parte también del proyecto de autonomía, porque el final de ese proceso es que el pueblo saharaui vote. Si hay acuerdo político, tendrá que ser ratificado. Ellos van a tener siempre la última palabra.

P. ¿No cree que la actitud del Gobierno ha contribuido a que se esté hablando poco del fondo? Aún no ha explicado apenas nada sobre el Sáhara. Solo ha hablado de la relación con Marruecos.

R. La calificación de giro histórico lo ha marcado todo, y a partir de ahí ha habido muchas reacciones. A mí lo que me sorprende es que yo nunca tuve ni una pregunta, ni una interpelación, ni una petición de comparecencia cuando me expresé a favor de la autonomía como el camino viable. Entiendan que me sorprenda.

“Confío en que el método con Argelia fue el mejor o el único posible”

P. Pero usted mismo ha valorado el hecho de que se haya formalizado y puesto por escrito. Eso ya es un cambio en sí mismo.

R. No lo creo. Una vez que lo dices públicamente, lo dices. Es, en todo caso, un añadido con valor positivo y clarificador.

P. Marruecos lo ha entendido como un paso importante, porque ha devuelto a Madrid a la embajadora, que llevaba 10 meses fuera.

R. Es evidente que el tema de Brahim Ghali provocó en Marruecos la necesidad de una clarificación en algunas posiciones. Y me parece que el Gobierno lo que ha hecho es clarificar, ratificar que la posición de España es una posición constructiva, de apoyo.

P. El Frente Polisario sostiene que el hecho de que España diga que lo más realista es el plan de autonomía la descalifica como mediadora.

R. ¿Cuándo ha sido España mediadora? Aquí las partes son claras. Marruecos, el Frente Polisario, Argelia, y Mauritania. Son los cuatro que aparecen en todas las resoluciones del Consejo de Seguridad. La opinión de España cuenta como la opinión de Alemania, como la opinión de Francia.

Rodríguez Zapatero, el martes en Madrid.
Rodríguez Zapatero, el martes en Madrid.Andrea Comas

P. Incluso si solo se hubiera clarificado la posición de España, ¿no cree que han faltado explicaciones? ¿No habría sido conveniente involucrar al Consejo de Ministros en su integridad, a los socios de Gobierno, al principal partido de la oposición?

R. Cuando yo me expresé como presidente del Gobierno, no convoqué un Consejo de Ministros. La política exterior y la política interior corresponden al Gobierno, y el Gobierno lo dirige el presidente. Constitucionalmente es así. Por supuesto, el partido político que forma parte de la coalición puede tener su posición y su decisión. Yo no voy a descalificar a nadie por estar en contra de la tesis que mantenemos.

P. ¿Y no ha faltado una explicación a la ciudadanía?

R. Creo que quienes tienen que explicar más son aquellos que habiendo estado de acuerdo tácitamente, ahora están haciendo ciertos discursos. Pero, por supuesto, el Gobierno se va a explicar en el Parlamento, que es lo que tiene que hacer. La política exterior la decide el Gobierno y luego responde ante el Parlamento. Es una posición política. No estamos ante un convenio internacional, ni una ley.

P. Pero los ciudadanos se enteraron a través de Marruecos.

R. Creo que el Gobierno se enfrentó a una dificilísima crisis con Marruecos y que cualquiera que haya estado en el Gobierno, e incluso sin estar en el Gobierno, sabe lo importante que es. Para mí es el tema de política exterior más importante que tiene España. El proyecto europeo es decisivo, Latinoamérica también lo es, pero a lo que hay que dedicar una atención más especial en política exterior es a todo el Magreb y Marruecos. Creo que en general este Gobierno ha tomado decisiones valientes y que en ellas es donde ha ganado más enteros. Los gobiernos y la responsabilidad política están para buscar soluciones, no solamente para la compasión.

“Hay que ser muy cuidadoso con lo que representan Ceuta y Melilla”

P. ¿Es un buen momento, en mitad de una guerra en Europa?

R. Creo que ha sido absolutamente circunstancial. El contexto, en mi opinión, de la trágica y deleznable guerra que estamos viviendo en Ucrania no tiene nada que ver. Es una cuestión mucho más cercana, más nuestra.

P. ¿Es creíble una autonomía en un régimen que no es plenamente democrático?

R. El debate es el mismo, nuevamente: ¿cuál es la solución? No ha habido avances en 40 años. Esta lleva encima de la mesa desde 2007 y aún no ha funcionado. Pero, en mi opinión, es la que debe funcionar. La responsabilidad política es no juzgar a los países y mucho menos a los que son vecinos, con los que tienes que tener una relación positiva y favorable. No conduce a nada.

P. Marruecos rompió en su día la legalidad internacional con el Sáhara. Si ahora los hechos consumados nos llevan a aceptarlo y a buscar una solución a través de la autonomía, ¿no podríamos correr el riesgo de aceptar en un futuro la anexión de Ucrania o de parte de ella por Rusia?

R. Los conflictos tienen orígenes diversos. Esta, en el origen, es una situación extraña, porque lo normal en los procesos de descolonización era que se hacían desde la potencia colonial. Y aquí hicimos lo que hicimos. Pero, más allá de las consideraciones legales, este conflicto necesita una solución.

P. Argelia lo ha interpretado como un cambio histórico. ¿Corremos el riesgo de arreglar las relaciones con Marruecos y estropearlas con Argelia?

R. Con Argelia hay que intentar tener las mejores relaciones. Es un equilibrio difícil.

P. ¿No habría que haberles avisado de la decisión?

R. Quien sabe lo que representa una negociación diplomática sabe lo que tiene que hacer. Le puedo asegurar que el ministro Albares sabe de esto, de cuáles son los pasos. Yo no entro en si se informó o no, no lo sé. Pero confío en que el método utilizado o era el mejor o era el único posible.

P. ¿La integridad territorial de España ha estado en riesgo?

R. Cualquier ciudadano español sabe que Ceuta y Melilla son dos ciudades autónomas con las que el Gobierno de España debe tener una especialísima atención. Y, por supuesto, me parece que la primera obligación del Gobierno es ser muy sensible a lo que representan. Fíjense en el dato: solo una vez, con todos los gobiernos, el rey de España, el rey Juan Carlos, visitó Ceuta y Melilla.

P. Precisamente por ello, ¿no es un poco ingenuo pensar que Marruecos va a renunciar a la reivindicación de Ceuta y Melilla?

R. Lo que cuentan son los hechos. Ceuta y Melilla necesitan un apoyo y una atención especial. Y no habrá problemas si se hace una política inteligente. Estamos, obviamente, ante una cuestión de Estado. Hay veces que se utiliza este término mayestáticamente, exageradamente. Pero esta lo es. Y en las cuestiones de Estado hay que entender más que nunca al Ejecutivo. Durante la crisis de Perejil, yo comparecí en el Parlamento para apoyar al Gobierno de España, más allá de lo que pensara, porque los intereses eran mayores. Apoyé decididamente al Gobierno del señor Aznar. Luego, cuando llegué al Gobierno, trabajé para que no volviera a haber un Perejil y el Rey pudiera visitar Ceuta y Melilla. Eso es política. Eso es solución pacífica a los conflictos.

P. El Sáhara tiene un componente sentimental importante.

R. Lo tiene, y lo entiendo. Muchas familias conviven con niños saharauis. Pero en la solución pacífica a los conflictos tiene que primar la racionalidad y la búsqueda del acuerdo. Porque además suelen coincidir. Suele coincidir que, cuando llegas a un acuerdo político, también logras que la vida sea más amable y mejor para las personas que están sufriendo las consecuencias de ese conflicto. ¿Es legítimo reclamar en favor del Gobierno un cierto apoyo y consideración en un tema de Estado? ¿Tenemos autoridad algunos para hacerlo con el tema de Marruecos? Creo que sí. Lo hacemos sin exigir nada a nadie. Por el bien del país. Cuando yo apoyé a Aznar en Perejil en aquella comparecencia famosa, tenía mis contradicciones, pero era España. Para nosotros, España es una palabra de verdad.

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