“Pablo Iglesias tiene que pedir perdón al republicanismo español”

Asociaciones de memoria e historiadores censuran al vicepresidente del Gobierno por comparar a Puigdemont con los exiliados del franquismo

Una larga fila de españoles, cruzando la frontera de Francia en enero de 1939.
Una larga fila de españoles, cruzando la frontera de Francia en enero de 1939.

Casi medio millón de españoles cruzaron la frontera a Francia en los tres primeros meses de 1939, durante la Guerra Civil. Así comenzaba un largo éxodo para decenas de miles de personas que huían de Franco, esto es, de los consejos sumarísimos, la cárcel, los fusilamientos y las fosas comunes. Muchos de ellos acabaron en campos de concentración nazis.

Tras proclamar de forma unilateral la República catalana, Carles Puigdemont huyó a Bruselas en 2017. Fugitivo de la justicia española, que ha condenado y encarcelado a otros líderes del procés, vive en una mansión en Waterloo. El pasado domingo, el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, comparó en el programa Salvados, de La Sexta, ambas situaciones. Puigdemont, respondió, es como los exiliados del franquismo, un hombre que “se ha jodido la vida por sus ideas”. La comparación ha indignado a familias de exiliados y colectivos de memoria.

“Me quedé impresionada al oírlo. Sin entrar a juzgar a Puigdemont, que por otro lado viene de la burguesía catalana, ¿cómo es posible que un vicepresidente del Gobierno equipare el sufrimiento del republicanismo español, que sufrió un atentado contra un Gobierno legítimo, y todo lo que provocó ese éxodo masivo, los campos de concentración y exterminio, el dolor de tantas familias, con ese señor? ¿Cómo puede un vicepresidente comparar la Guerra Civil y la dictadura con la democracia?”, pregunta, enfadada, Dolores Cabra, historiadora y secretaria general de la Asociación Guerra y Exilio. “Lo mejor de la intelectualidad española, del arte, de la medicina, de la ciencia, de la poesía... se tuvo que ir de su propio país. Comparar la situación de Puigdemont con el exilio republicano es un insulto. Tiene que pedir perdón”. Sus grupos de WhatsApp echaban humo este domingo. “La gente está muy enfadada y el asunto se va a tratar en las reuniones periódicas que tenemos los diferentes colectivos memorialistas”, anuncia.

En casa de Gorka Landaburu, que nació en exilio, en Francia, se produjo una reacción similar. “Me quedé estupefacto cuando le oí decir eso, especialmente porque Iglesias no es tonto, y si lo dice es por alguna razón, aunque no acabo de entender ese interés electoral”, apunta. “Es una falta de respeto absoluta comparar el éxodo republicano y todo lo que conllevó con la situación de un señor que vive en una mansión. Puigdemont se autoexilió; los que se exiliaron en el franquismo se exiliaron por miedo a que los fusilaran. Iglesias no lo vivió en primera fila, pero nosotros sí. Mi padre ―vicepresidente del Gobierno vasco en el exilio― murió en el exilio. Nosotros pudimos volver porque teníamos pasaporte francés, y vivíamos nueve en 60 metros cuadrados”, recuerda. “Yo soy partidario del indulto a los presos del procés, pero no son presos políticos, son políticos presos y comparar a Puigdemont con el exilio republicano es una barbaridad. Por muy imperfecta que sea, nuestra democracia no es comparable con una dictadura.”, zanja.

La tortura, la cárcel o la muerte

Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), censura también las declaraciones de Iglesias: “Cualquier comparación entre el Estado del que se fue Puigdemont y la España de la que huyeron los republicanos es desafortunada. La violencia del franquismo no se debe relativizar porque asesinó física y civilmente a millones de personas”.

Julián Casanova, catedrático de historia contemporánea, pide al vicepresidente “seriedad y perspectiva histórica”. “450.000 personas, de ellas, 170.000 ancianos, mujeres y niños, tuvieron que pasar a Francia en el primer trimestre de 1939 y muchos terminaron en campos de concentración. Ese era el resultado de la victoria incondicional de Franco. Hay que tener un respeto hacia eso”, afirma. “El exilio español es un gran éxodo, un desplazamiento forzoso que tiene como origen las políticas de exclusión y violencia del franquismo. Esa gente huye porque si se queda le espera la tortura, la cárcel o la muerte. El exilio es la memoria del dolor, del desasosiego, de la pérdida de sus casas de muchas personas de este país y no se puede comparar con alguien que vive cómodamente en la Unión Europea. Cuando se utiliza la historia para adaptarla a la política del presente, o la conoces o estás manipulándola. Esa comparación es una falta de sensibilidad hacia un legado que debería conocer especialmente viniendo de la izquierda”.

Fachada de la residencia alquilada por Puigdemont en Waterloo.
Fachada de la residencia alquilada por Puigdemont en Waterloo.

Sobre la firma

Natalia Junquera

Reportera de la sección de España desde 2006. Los jueves publica una columna en Madrid, Kilómetro cero. Durante la semana comenta las redes sociales en Anatomía de Twitter y realiza entrevistas para la serie Conversaciones a la contra. Especialista en memoria histórica, ha escrito dos libros, Valientes y Vidas Robadas (Aguilar).

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