Terrorismo

Las víctimas del terrorismo piden que no se reconozca como “actor político” a Bildu

La AVT no asiste por primera vez desde 2012 al homenaje anual en el Congreso, en el que han estado representados todos los partidos salvo Vox

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet y la vicepresidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Ángeles Pedraza, durante el homenaje a las víctimas del terrorismo. En vídeo, declaraciones de Ángeles Pedraza.Foto: EFE | Vídeo: EP

El Congreso ha celebrado este sábado el homenaje anual a las víctimas del terrorismo sin la mayor parte de colectivos. La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), la mayoritaria, no ha asistido por primera vez desde 2012, en protesta por el reconocimiento político que a su juicio se le hace a EH Bildu. Tampoco lo ha hecho la Asociación Plataforma de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo (APAVT), al igual que el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE), que no ha acudido nunca desde que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero instauró este homenaje en 2010. Todos los partidos salvo Vox han estado representados. La fecha elegida no es casual: el 27 de junio de 1960 Begoña Urroz, de 20 meses, murió en un atentado en la estación donostiarra de Amara ejecutado por el Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL). Durante años se atribuyó a ETA.

La vicepresidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Ángeles Pedraza, presente en el acto, ha sido muy crítica. “El apoyo a las víctimas no pasa por una declaración institucional, pasa por los hechos. Les pido que no reconozcan como actor político a aquellos que están en la Cámara sin condenar los asesinatos de nuestros familiares”, ha afirmado en alusión a EH Bildu, que ha estado representado por el diputado Jon Iñarritu. Pedraza ―la presidenta de la fundación, Marimar Blanco, no ha asistido por motivos personales― ha afirmado que “la aritmética parlamentaria no debería ser jamás coartada para encontrar atajos que permitan eludir las consecuencias que nuestro ordenamiento prevé como respuesta a los actos de quienes aterrorizaron nuestro país durante décadas”. Los colectivos de víctimas también se oponen al fin de la política de dispersión de los presos etarras y su acercamiento a cárceles del País Vasco. “No podemos permitirles salir victoriosos de su última cruzada: blanquear la verdad”, ha apostillado Pedraza antes de señalar que tanto su “corazón” como el de la mayor parte de los asistentes estaba fuera del hemiciclo.

La AVT ha leído un manifiesto en la Plaza de las Cortes al mismo tiempo que se desarrollaba el acto en el Parlamento. La asociación, que en 2011 y 2012 se ausentó de la cita porque no se daba voz a las víctimas en la ceremonia, considera que el Gobierno “ha traspasado una serie de líneas rojas”. La principal es el “protagonismo político y reconocimiento” que el Ejecutivo “ha dado a los herederos del brazo político de ETA, sobre los que hemos presentado cientos de indicios para su ilegalización”. “Los sucesores de Batasuna, no solo se jactan de quitar y poner gobiernos sino que se pactan con ellos reformas legislativas relevantes para el futuro de nuestro país y de todos los españoles. Como hemos mencionado infinidad de veces, EH Bildu no puede ser tratado como un interlocutor político más hasta que no condenen la violencia de ETA y admitan que no tuvo ninguna justificación. No se puede permitir que en ese mismo Congreso en el que se organiza el homenaje a las víctimas y en el que ellos presumen de ser decisivos, expongan día sí y día también un relato falso de lo que ha sucedido en este país”, esgrime la asociación.

En una decisión muy polémica, el PSOE y Unidas Podemos pactaron con la izquierda abertzale la derogación íntegra de la reforma laboral a cambio de su abstención el pasado 20 de mayo a la quinta prórroga del estado de alarma. Los socialistas rectificaron horas después y en vez de una derogación completa se comprometían a “recuperar los derechos laborales”. El acuerdo incluía además dar más margen de gasto al País Vasco y Navarra y a las entidades locales y forales. El temor del PSOE a perder la votación ―por primera vez el PP lo hizo en contra de la extensión del estado de alarma― provocó un arriesgado pacto, aunque finalmente sus cinco diputados no fueron clave: la prolongación del estado de alarma se aprobó con 177 síes, 162 noes y 11 abstenciones. La reacción de la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, anticipando el malestar de la patronal, aceleró la rectificación socialista.

“No todo vale por conseguir los apoyos necesarios para gobernar. O se está con las víctimas o se está con los verdugos y quienes les apoyan”, ha apostillado la presidenta de la AVT, Maite Araluce. Los abertzales se han pronunciado en un comunicado: “Volvemos reiterar el compromiso inequívoco a favor del reconocimiento y de la reparación de todas y cada una de las víctimas, sin excepciones ni exclusiones. Todas las víctimas de todas las violencias merecen verdad, justicia y reparación: las del franquismo, las de ETA, las del terrorismo de Estado del GAL y las de la tortura”.

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, ha presidido el homenaje. Le ha acompañado la presidenta del Senado, Pilar Llop. “No hay terrorismo sin víctimas, porque el terrorismo no es sino la instrumentalización de sus víctimas para dañar a la sociedad. La actitud militante de condena del terrorismo y reclamación de justicia que defendieron siempre las asociaciones de víctimas y que asumió nuestra sociedad y sus instituciones, con las Cortes a la cabeza, fueron un factor decisivo en la lucha contra ETA y en el triunfo de la democracia”, ha destacado Batet. La tercera autoridad del Estado ha recordado que el Congreso “representa a todos los ciudadanos y refleja el pluralismo político de la sociedad española” y ha pedido “inteligencia, empatía, contención, solidaridad y sentido institucional” para mantener el consenso contra el terrorismo.

El acto ha arrancado con la interpretación al arpa del Preludio número uno de Bach, por Gloria del Pino. Y se ha cerrado con la interpretación de Asturiana, de Manuel de Falla cantada por el tenor Mario Millán Rodríguez-Sadia, acompañado por Del Pino en el arpa.

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