El virus llega a las pateras con 62 casos en una semana

Rabat empieza a hacer test a los subsaharianos tras detectar 37 positivos en un grupo de migrantes

Llegada a Fuerteventura de 32 migrantes subsaharianos, entre ellos al menos dos niños, que habían partido desde El Aaiún, en el Sahara.
Llegada a Fuerteventura de 32 migrantes subsaharianos, entre ellos al menos dos niños, que habían partido desde El Aaiún, en el Sahara.Javier Melián / EFE

Dos lanchas han llegado a Canarias en la última semana con 25 casos positivos de coronavirus. Y una tercera fue detectada este domingo en la localidad sahariana de Tarfaya justo antes de partir con 37 infectados. Entre las dos orillas suman 62 casos. Todos los contagiados se encuentran en cuarentena. El problema, sobre todo para las autoridades marroquíes, consiste en averiguar ahora si hay otro grupo de emigrantes en el Sáhara Occidental que haya tenido contacto con los anteriores.

El jueves 18 de junio llegó una lancha neumática a la isla de Fuerteventura con 31 inmigrantes subsaharianos de los cuales 11 estaban contagiados de covid-19. Venían de la provincia de Tarfaya, perteneciente a la región de El Aaiún, en el Sáhara Occidental, situada a solo 60 millas náuticas al este de Fuerteventura (unos 111 kilómetros. Cuatro días después, el sábado 20 de junio, las autoridades marroquíes abordaron una patera con 50 ocupantes justo antes de partir, en una playa de Tarfaya. Entre los detenidos había 37 personas que resultaron positivas en las pruebas del coronavirus.

El municipio de Tarfaya, de 8.000 habitantes, es el punto de la costa africana más próximo al archipiélago canario. Se encuentra a 890 kilómetros al suroeste de Rabat y a 100 kilómetros al norte de El Aaiún.

Hasta ahora, el número de positivos entre los recién llegados a las islas – la ruta migratoria hacia España que más actividad ha presentado durante la pandemia– era anecdótica, pero en la última semana, ha aflorado un número de emigrantes contagiados mucho mayor del registrado hasta ahora. El pasado domingo día 14 de junio, los servicios de Salvamento Marítimo en Fuerteventura rescataron una lancha con 39 emigrantes, entre los cuales había 14 positivos. Una semana antes, el consejero de Sanidad de Canarias, Julio Pérez, aseguró que desde el 5 de junio que se identificó al primer positivo y hasta ese momento solo se habían detectado 10 contagios entre los emigrantes que habían llegado en pateras y 20 entre los agentes que los custodiaron.

Tanto los 37 emigrantes contagiados de Tarfaya como los 25 que llegaron la última semana a Fuerteventura se encuentran en cuarentena. En las islas –a diferencia de los turistas– a todos los llegados en patera sí se les realiza un test PCR y se aplican además las instrucciones a nivel nacional para las entradas irregulares que determinan el aislamiento en los centros de acogida de los casos sospechosos y confirmados. A pesar de que un buen número de migrantes son alojados en el archipiélago en naves o polideportivos, la Secretaría de Estado de Migraciones asegura que el protocolo está preparado para estos casos y que en las instalaciones se respetan las indicaciones sanitarias. Según la consejería de Sanidad canaria, prácticamente todos son asintomáticos.

Un habitante del Sáhara Occidental que solicita el anonimato relata las medidas tomadas en la orilla marroquí: “Las autoridades marroquíes comenzaron a hacer pruebas entre los emigrantes subsaharianos en el Sáhara después de que se conociera el 14 de junio que habían llegado 14 contagiados a Canarias. El domingo, en Dajla capturaron a 45 personas y las tienen retenidas hasta que se sepan los resultados de las pruebas. A los negativos los dejarán ir y a los positivos les harán pasar una cuarentena. En El Aaiún le están haciendo la prueba a 89. Y en Tarfaya están alojando a algunos subsaharianos en el hotel Armas, para que pasen la cuarentena”.

Marruecos declaró su alerta sanitaria el 20 de marzo. Tiene previsto iniciar los vuelos domésticos a partir del 25 de junio, pero aún no ha anunciado cuándo reabrirá sus fronteras. Hasta este lunes solo se habían registrado 214 muertes en un país de 35 millones de habitantes, 10.079 contagios y 8.319 recuperados. Pero, justo cuando la mayor parte del país inicia la desescalada, Marruecos ha descubierto su mayor foco de contagio en dos empresas españolas de congelación de frutas, con medio centenar de empleadas infectadas por el virus.

A este rebrote se suma ahora el caso de los 37 emigrantes infectados en Tarfaya. Hasta entonces, las autoridades solo habían revelado siete contagios en esa zona. Sin embargo, en la otra punta del país, donde se encuentra la ciudad norteña de Nador, la sección local de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) venía denunciando la situación de “hacinamiento” en la que se encontraban decenas de detenidos.

Omar Raji, presidente de la AMDH en Nador, explica en conversación telefónica, que decenas de emigrantes fueron detenidos en la región de El Aaiún, a la que pertenece Tarfaya, durante el confinamiento. La AMDH publicó hace una semana un vídeo en su página de Facebook grabado el 15 de abril por un emigrante subsahariano detenido en Tarfaya. El emigrante se queja de que conviven 20 hombres en un habitáculo donde no hay espacio para guardar un metro de distancia entre los colchones y que no tienen máscaras ni guantes. “Esos emigrantes continúan aún encerrados”, señala Raji. “El encierro ilegal en estas condiciones pone en peligro la vida de los migrantes”, añade.

Por su parte, Mohamed Salem Cherkaui, presidente en El Aaiún de la Organización de Paz y Tolerancia por la Democracia y Derechos del Hombre, indicó que las 37 personas contagiadas se encuentran en un hospital de campaña de Tarfaya. “Han salido refuerzos médicos civiles y militares desde El Aaiún para atenderles. Todos se encuentran estables y no hay ningún caso que revista gravedad. Algunos de ellos, como son asintomáticos, no querían tomarse medicamentos y hemos tenido que llevar un intérprete para explicarles que deben seguir el protocolo sanitario.

Salem Cherkaui añadió en conversación telefónica: “Puede que este grupo de Tarfaya haya convivido con los dos grupos de infectados que han llegado a Canarias. Tal vez también hay otro grupo de infectados, aquí en la región de El Aaiún. O puede también que algún grupo con contagiados haya llegado a Canarias y no hayan sido detectados por las autoridades. Eso no lo podemos saber”. En todo caso, Salem Cherkaui insiste en que este tipo de noticias no deben generar ni racismo ni discriminación.

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