Cancelan el proyecto para embotellar agua en la comarca de Antequera

La empresa desiste de su iniciativa ante las movilizaciones de los alcaldes y vecinos de los municipios cercanos

Dos de las máquinas que estaban trabajando en la construcción de la planta embotelladora en Antequera.
Dos de las máquinas que estaban trabajando en la construcción de la planta embotelladora en Antequera.Cyro García

El proyecto para embotellar agua del subsuelo en Antequera ha sido paralizado. Ha sido la propia empresa, Inversiones Domago, la que ha tomado la decisión de cancelarlo “ante el daño de imagen” que “injustamente” ha sufrido la compañía, según han explicado en un comunicado. En el texto, la firma destaca que proveedores y potenciales clientes han seguido “con mucha preocupación la campaña de imagen en contra” y que, finalmente, han decidido abandonar la idea, a pesar de que las obras para su construcción ya habían comenzado. En los últimos días, varios alcaldes de la zona más cercana al acuífero y la Plataforma contra la extracción y venta privada del agua de la Sierra de Camarolos habían protestado porque consideraban que la iniciativa podía afectar a su suministro de agua, que suele dar problemas en verano por la escasez de reservas.

Inversiones Domago tiene permiso para explotar durante 25 años un acuífero ubicado bajo las sierras de las Cabras, Camarolos y San Jorge. El proyecto había pasado todos los trámites legales y contaba con la autorización de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Antequera, administraciones que habían solicitado numerosos estudios. Con las máquinas ya sobre el terreno, han decidido dar carpetazo a su inversión a pesar de que ello supone “un desastre económico para la empresa”, según el comunicado. Su gerente, Ramón Martínez, explicaba hace unos días que la balsa de agua que iban a usar es independiente de las que, en esa misma zona, suministran agua a los algo más de 3.000 vecinos de Villanueva del Rosario y los más de 8.000 que suman Villanueva del Trabuco y Casabermeja.

Estos tres municipios, junto a Colmenar, Alfarnate y Alfarnatejo, que también se surten del subsuelo de esa zona, temían sin embargo que la extracción de agua supusiera cortes de agua más estrictos que los que ahora sufren cuando llega el calor. “Raro es el verano que no tenemos que traer cubas por falta de suministro”, subrayaba hace unos días José Martín (PSOE), alcalde de Colmenar. La situación se repite en otras localidades de la zona, donde en la época estival se lanzan prohibiciones para llenar piscinas y se pide un consumo responsable a los residentes. “El agua es un bien escaso que hay que cuidar y nadie nos garantiza que no haya problemas más adelante”, añadía el regidor de Villanueva del Trabuco, José María García, de la agrupación de electores Trabuco Sí. El acuífero del que se iba a extraer el agua tiene 26 kilómetros cuadrados y una media de 9,5 hectómetros cúbicos de agua. “En años de lluvia podría tener agua para el suministro y para embotellar, pero no en años secos”, explicaba la semana pasada Matías Mudarra, hidrogeólogo de la Universidad de Málaga, a EL PAÍS.

Manifestaciones vecinales

La construcción había desatado una batalla política en la comarca. A un lado, esos seis municipios y la plataforma vecinal. Al otro, Antequera, en cuyo término municipal se iba a construir la embotelladora, pero cuyo casco urbano está a más de 15 kilómetros en línea recta. Su alcalde, Manuel Barón (PP), presentó la semana pasada el proyecto en el ayuntamiento como una buena noticia para la comarca porque conllevaba la creación de un centenar de empleos directos e indirectos. El municipio incluso envió una nota de prensa para defender la iniciativa. “La mentira, la manipulación y los intereses políticos hacen que una magnífica empresa malagueña, renuncie a invertir 15 millones de euros en Antequera por las coacciones e intimidaciones recibidas”, decía esta mañana Barón en Twitter, visiblemente enfadado.

Su reacción no ha sido la única. El presidente de la Diputación Provincial de Málaga, Francisco Salado (PP), pedía a la empresa que reconsidere su decisión. “Está claro que todas las fuerzas políticas no trabajan en la misma dirección de conseguir la recuperación económica de la provincia y la generación de empleo”, decía el político malagueño, que pedía a la empresa “que reconsidere su postura”. “Tiene todo el apoyo de la Diputación Provincial de Málaga, el Ayuntamiento de Antequera, la Junta de Andalucía y, estoy convencido, de que toda la sociedad de Málaga”, añadía Salado. Este lunes unas 400 personas se manifestaron en contra del proyecto en Villanueva del Rosario y más de 5.000 han firmado una petición contra la “venta privada” del agua de la comarca, que no entienden que en la comarca de Antequera se de una concesión para embotellar agua y, por otro lado, se pida un trasvase de agua del pantano de Iznájar.

La Plataforma contra la extracción y venta privada del agua de la Sierra de Camarolos emitía también un comunicado este mediodía en el que celebraban la cancelación de la planta embotelladora, una “gran noticia” que aseguraban tomar con “gran cautela”. “Seguiremos atentos y atentas a cada paso que desde las instituciones quieran dar en contra del respeto por el medio ambiente. No pararemos ante cualquier actuación presente o futura que suponga un atentando hacia nuestros pueblos y nuestro entorno”, concluían. Eso sí, mantienen la protesta de esta tarde a partir de las 19.00 horas en Villanueva del Trabuco porque tanto su portavoz, Cyro García, como algunos de los alcaldes de la comarca, creen que este no es el punto final del proyecto. “Seguiremos reclamando la nulidad de toda la documentación y que se tapen los pozos hechos”, sentencia Juan Francisco González, alcalde de Villanueva del Rosario.

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