Batalla por el agua en la comarca de Antequera

Varios municipios temen el desabastecimiento a su población después de que una empresa haya empezado a construir una planta embotelladora que se surtirá del mismo acuífero que los pueblos.

Zona de las obras para la construcción de la planta embotelladora en Antequera.
Zona de las obras para la construcción de la planta embotelladora en Antequera.Cyro García

La construcción de una planta embotelladora de agua ha generado una lucha política en Antequera (Málaga, 41.239 habitantes). Su alcalde, Manuel Barón (PP), defiende el proyecto a toda costa. Pero los regidores de seis municipios fronterizos ―que suman 17.000 vecinos― han plantado cara y amenazan con ir a los tribunales para detener las obras, que empezaron hace un mes. Cuando acaben, la empresa Inversiones Domago extraerá agua de un acuífero situado en el término municipal antequerano. Está a 15 kilómetros del casco urbano de la ciudad, pero también a uno del de Villanueva del Rosario, cuyo abastecimiento depende de él. “Nos tememos que si se extrae esa agua nos quedemos nosotros sin ella”, asegura Juan Francisco González (PSOE), alcalde de la localidad de 3.356 habitantes. Muchos de ellos forman parte de la Plataforma contra la extracción y venta privada del agua de la Sierra de Camarolos. “No queremos que nos dejen sin agua”, dice su portavoz, Cyro García, que destaca la “respuesta masiva” de la población contra la iniciativa.

El acuífero que explotará la empresa -a razón de 6 litros por segundo durante los próximos 25 años con la posibilidad de dos prórrogas más por ese mismo tiempo- se ubica bajo las sierras de las Cabras, Camarolos y San Jorge. Posee protección especial por parte de la Junta de Andalucía y surte principalmente a Villanueva del Rosario, pero también a Casabermeja (3.522 habitantes) y Colmenar (3.376 residentes). Tiene 26 kilómetros cuadrados y una media de 9,5 hectómetros cúbicos de agua. Casi todos los veranos se agota. “En años de lluvias habrá agua para ambos usos [abastecer los municipios y embotellar], pero no en años secos”, explica Matías Mudarra, hidrogeólogo de la Universidad de Málaga, quien realizó una tesis sobre el agua subterránea en la zona. En su versión, los manantiales por los que brota el agua a la superficie también se verán afectados y, por tanto, “el papel medioambiental de los ríos a los que surte”.

Ramón Martínez, gerente de Inversiones Domago ―que empleará 15 millones de euros en un proyecto en el que las máquinas ya han comenzado a trabajar― aseguró esta semana que todo es fruto de un malentendido. En una rueda de prensa celebrada en el Ayuntamiento de Antequera dijo que su firma va a explotar una masa de agua “independiente” que “no está conectada con las reservas que suministran a esas localidades”. En el mismo acto, el alcalde antequerano, Manuel Barón, insistió en que el proyecto está declarado de interés social porque creará alrededor de un centenar de puestos de trabajo. “Esto va de riqueza, de inversión; no puede ir de política”, aseveró.

Según la Junta de Andalucía, el expediente para la construcción de la embotelladora arrancó en 2009, desde entonces cada uno de los pasos administrativos ha tenido reflejo en boletines provinciales y autonómicos en los que “no se han realizado alegaciones”, según Fernando Fernández, delegado de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la administración andaluza en Málaga. Sí que hubo dos informes negativos de la Dirección General de Planificación y Gestión del Dominio Público Hidráulico, pero la documentación se terminó aprobando. Fernández dice comprender “la preocupación expresada por los alcaldes”, pero añade que, “por seguridad jurídica”, ya no se puede “paralizar un expediente que está concluido”.

En el subsuelo de estas sierras calizas hay otros tres acuíferos. Todos son pequeños. Y generan problemas de abastecimiento cada vez más habituales en la zona. “Raro es el verano que no tenemos que traer cubas por falta de suministro”, indica José Martín, alcalde de Colmenar. Cada año en esa época, los pueblos lanzan edictos pidiendo un consumo responsable o prohibiendo llenar piscinas. “¿Quién nos garantiza que cuando la empresa empiece a extraer agua no nos quedaremos nosotros sin ella?”, insiste el socialista Martín. Más al norte también hay carencias: Fuente de Piedra surte a la población de agua potable en cubas desde 2016 y Mollina y Humilladero tienen dificultades puntuales, como Valle de Abdalajís desde que las obras del AVE pincharan su balsa de agua en 2005.

Una docena de municipios, con Antequera a la cabeza, llevan años batallando para que se trasvase agua a la zona desde el pantano de Iznájar, obra recogida en el Horizonte 2027 del Plan Hidrológico Nacional. “Es un sinsentido que, por un lado, se pida un trasvase porque no hay agua y, por otro, se permita la comercialización a una empresa de un acuífero que ya da problemas en verano”, afirma el regidor de Villanueva del Trabuco, José María García, de la agrupación de electores Trabuco Sí. Junto a sus homólogos del resto de municipios dice estar dispuesto a tomar la vía judicial para detener las obras. “Llegaremos donde haga falta”, sentencia.

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