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Alberto Espinós, el viajero que inventó en Tailandia su calzado ideal para irse al trópico

Después de un viaje de 25 días por el país asiático, al creador de Tropicfeel se le ocurrió diseñar un zapato que sirviera para muchos y variados escenarios. Hoy su marca vende 100.000 zapatillas al año, además de ropa o mochilas, y tiene previsto facturar 25 millones de euros en 2023

Tropicfeel Alberto Espinos
Alberto Espinós, creador de la marca Tropicfeel.

Una vez decidido adónde se va uno de viaje hay que pensar si es mejor llevar maleta o mochila y qué meter dentro de una u otra. Las reglas pueden ser las que siguen. Escapada de fin de semana a una ciudad europea: maleta de cabina, la que no hace falta facturar en el caso de que se viaje en avión. Viaje de 15 días o más en el que se va a caminar por entornos naturales y a hacer uso de diferentes medios de transporte: mochila, de 35 litros en adelante. Las aplicaciones móviles de pronósticos meteorológicos han hecho que a la hora de hacer el equipaje se pueda tener presente la posibilidad de que durante el viaje haya tormentas eléctricas, lluvias torrenciales, huracanes dignos del Mago de Oz y temperaturas extremas. Sin embargo, reparamos demasiado tarde en prendas como un chubasquero, gorro, gorra, ropa impermeable y transpirable y calzado todoterreno y resistente al agua. Necesitamos un viaje de experiencia para saber cuál es el valor y la necesidad de dichas prendas. Ropa técnica, práctica y cómoda, a la que ahora también le pedimos que sea estilosa.

Para poder hacer el viaje que desde hacía tiempo tenía en mente, Alberto Espinós (Barcelona, 30 años) juntó el grueso de sus días de vacaciones que le correspondían como trabajador de una plataforma de micromecenazgo, y se fue, junto a unos amigos, 25 días a Tailandia. En el antiguo reino de Siam hay una riqueza paisajística que deleita la vista, pero que te hace enloquecer a la hora de hacer el equipaje, sobre todo con el calzado. Es un lugar tan cálido como húmedo y con una estación de lluvias que te empapa y te hace sudar con la evaporación posterior del agua, sin olvidar los picotazos de los mosquitos. La geografía tailandesa, además, es antagónica: el norte es montañoso y selvático, en el centro se encuentran Bangkok, la capital, y la ciudad de los templos de Ayuttahaya; y al sur están las playas de Krabi y, en frente de las mismas, las islas Koh Samui, Koh Phangan y Koh Tao. Durante su viaje, Alberto Espinós reparó en que usaba un tipo de calzado único que, además, no era ni el más estético, ni tampoco el más cómodo. “Aunque a mí me permitía usarlo todo el rato y en todos los lugares. Los usé para cruzar una cascada, para conducir una motocicleta y para ir a cenar”, cuenta vía videollamada desde Barcelona quien hoy es el consejero delegado de Tropicfeel.

A la vuelta de aquel viaje a Espinós, admirador de marcas globales con un propósito y que han sabido construir una gran comunidad, como Patagonia, se le ocurrió la idea de mejorar ese calzado que había estado usando 25 días seguidos en diferentes entornos tailandeses. Pensando en las funcionalidades que debía tener ese zapato imaginado, llegó a la conclusión de que debía ser la combinación de muchos tipos en uno solo. Para su diseño y fabricación tuvo que recurrir a la combinación de personas conocidas y otras que le presentaron. En Elche buscó un posible fabricante, pero le dijeron que ese tipo de calzado no se podía fabricar en España por los materiales y la tecnología que requería la suela del mismo, recuerda. Entonces, un conocido le habló de una persona que había en Vietnam que sí podía fabricarlos. Zapatos que estaban en su cabeza esperando a ser fabricados en el sudeste asiático, como así ocurrió en 2018, cuando fueron presentados por medio de la plataforma de micromecenazgo Kickstarter.

Sumaron más de 2,1 millones de euros en 51 días, convirtiéndose en el proyecto español que más dinero había recaudado en dicha plataforma. “En ese momento nos dimos cuenta de la oportunidad que teníamos entre nuestras manos para construir una marca global, innovadora, inspiradora y que vistiera a toda una comunidad viajera”, cuenta Espinós. Tropicfeel hoy vende algo más de 100.000 pares de zapatillas al año y en 2023 tiene previsto facturar 25 millones de euros. En 2019 facturó 3,8 millones.

El objetivo de Alberto Espinós era que los zapatos de su marca Tropicfeel fueran cómodos en múltiples escenarios, de la naturaleza a la ciudad.
El objetivo de Alberto Espinós era que los zapatos de su marca Tropicfeel fueran cómodos en múltiples escenarios, de la naturaleza a la ciudad.ARMANDPOU

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La comunidad viajera

Como para Espinós “con el contacto directo con la gente todo es más fácil”, de ahí que Tropicfeel sea un proyecto en el que confluyen el diseño y entender lo que el viajero necesita. De esta manera, sus productos se adaptan al estilo de vida del viajero, le facilitan la vida durante su escapada y después le acompañan en su día a día. Esa comunicación, esa información, es posible gracias a la comunidad viajera de unas 40.000 personas que ha generado la firma. Personas que de una manera u otra son parte de la marca y le dicen a su creador y a su equipo (formado por 45 personas) lo que no encuentran en el mercado. Esa información Espinós cuenta que es lo que les permite seguir avanzando: “De hecho, fue así como empezamos a trabajar en el diseño de las mochilas”. Mochilas y maletas representan el 45% de ventas sus productos, el otro 45% son las zapatillas y el 10% restante, la ropa.

La marca produce bajo demanda (sus zapatillas más baratas cuestan 99 euros) y fabrica sus productos (calzado, mochilas, maletas, ropa y accesorios) con materiales reciclados (poliéster, EVA —con el que hacen la goma blanca de la suela de sus zapatos—, nailon, algodón orgánico y productos retirados como basura de paisajes naturales). A esa forma de trabajar hay que sumarle la transparencia con la que lo hacen, algo que sus clientes valoran, aunque no sean sus principales motivos a la hora de comprar sus productos. Sus clientes son personas aventureras entre 25 y 35 años que invierte gran parte de su dinero en viajar y a quienes les gusta compartir sus experiencias. Gente que busca y consume productos funcionales que le permitan viajar de manera más sencilla, libre y fácil. Gente de Estados Unidos (20%), Alemania (15%), Reino Unido (12%), España (10%), Australia (4%) o países nórdicos, por citar 6 de los 60 países en los que venden. Países todos ellos emisores y receptores de turistas y potencias en cuanto al comercio electrónico —”Que es el 90% de la facturación de Tropicfeel”, cuenta el consejero delegado—. Una marca nativa digital que en estos momentos está desarrollando una estrategia hacia la omnicanalidad para saber cómo el cliente se relaciona con la firma antes, durante y después de la compra por medio de la combinación de canales en línea y presenciales.

Eso sí, entre sus principales compradores no están Francia, Italia y Japón. Los dos primeros son un referente en la industria de la moda y muy de consumir sus propias marcas; los viajeros japoneses, en cambio, pasan por ser uno de los mejores vestidos y equipados. Es verles, en cualquier rincón del mundo, y es difícil imaginárseles que padezcan esa sensación de incomodidad de la que Tropicfeel dice que se experimenta en algún momento durante un viaje y quieren poner remedio.

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