VIAJEROS URBANOS

Chocolate en la patria del dulce de leche

En poco más de un año han abierto tres chocolaterías gourmets en el barrio porteño de Palermo

Zapatos de chocolate de El viejo oso.
Zapatos de chocolate de El viejo oso.

No es raro que en la patria del dulce de leche otras opciones para golosos hayan sido relegadas por la tradición gastronómica. Pero eso parece estar cambiando. En poco más de un año suman tres las chocolaterías gourmet que se instalaron en Palermo, cerca del Jardín Botánico, sobre la misma calle a lo largo de 700 metros. Carmesí, Besos de chocolate y El viejo oso pelean a fuerza de sofisticadísimas trufas, bombones de azafrán y frambuesas al chocolate por el paladar de los porteños.

La pionera de la zona fue Carmesí (Scalabrini Ortiz 3180, (054 11) 4807 8966, ), que nutre sus escaparates con producción propia, elaborada en el barrio de Chacarita. “El local al público lo abrimos hace cuatro años y hoy vendemos también por la web e internacionalmente”, cuenta Susana Koham, su dueña, para quien la apuesta “no son los productos exóticos sino redescubrir el placer de los sabores clásicos”. Hojas de chocolate semiamargo rellenas de menta (4,50 euros por 100 gramos) y figuras que van desde dinosaurios recortados en chocolate con leche hasta un tablero de ajedrez con sus piezas perfectamente talladas en blanco y negro engalanan su local. A diferencia de sus vecinas que escogen chocolate belga como materia prima, Carmesí prefiere trabajar con brasileño y venezolano. “Bélgica procesa cacao, pero no lo cultiva. Y eso hace una diferencia esencial”, apunta Koham, quien trabaja semiamargo al 70, 85 y 90% de cacao y recomienda sus tabletas rellenas de frutos rojos, crema de limón y dulce de leche: 140 gramos de dulzura a 6 euros.

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“El chocolate es una caricia para los sentidos”, define María Fernanda Peralta, dueña de Besos de chocolate (Scalabrini Ortiz 2701, (054 11) 4833-5727), que ocupa la esquina con Beruti desde octubre de 2010 y ha tejido una complicidad con los vecinos. “Apunto en el pizarrón de la vereda (acera) ‘hoy es el día de la secretaria, del taxista …’ Si me olvido de hacerlo me lo reclaman”, cuenta. El juego es una inteligente estrategia de marketing combinada con descuentos del 15% por pago en efectivo. Allí los bombones rellenos reinan. Y la variedad lo explica: chocolate semiamargo o con leche con corazón de baileys, crema de cacao, crema de cointreau, dulce de leche y coco, jengibre y lemoncello a 27 euros el medio kilo. Este también es su lugar si quiere regalar un ramo de rosas de chocolate o conseguir tabletas sin azúcar (4.60 euros por 60 gramos).

Chocolatería tradicional con ocho sucursales y 20 años en el rubro, El viejo oso abrió en abril de 2011 en Scalabrini Ortiz 2770 ((054 11) 4802 0054, con site en Facebook). En su escaparate hay desde zapatos de tacón hasta sombreros tangueros esculpidos en chocolate. Pero si quiere llevarse lo mejor de esta casa, apueste por las trufas, artesanales y elaboradas diariamente, que vienen en más de una docena de sabores, entre ellos, avellana, café irlandés, cereza, cognac, daiquiri, frambuesa, lima, ron y whisky. En un kilo entran 100 unidades a 67 euros. O llévese, al mismo precio, las estrellas de la “colección otoño-invierno”, recomendadas por su dueña, Miriam Schoenfeld: “Son imperdibles el bombón de cheesecake y frutos rojos, y el de ganache de cardamomo y jengibre”. Pruebe lo que pruebe, me lo va a agradecer.

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