Woody Allen

Wallace Shawn: “A los 40 años me di cuenta de que mi clase social era responsable de casi todo lo malo en EE.UU.”

Fue el profesor de ‘Fuera de onda’, el malo de ‘La princesa prometida’, también dramaturgo radical y ahora protagonista de ‘Rifkin’s Festival’, la nueva película de Woody Allen

Shawn también ha participado en clásicos de Rudolph, Malle o Frears. Ponerlo en el texto nos fastidiaba la historia.
Shawn también ha participado en clásicos de Rudolph, Malle o Frears. Ponerlo en el texto nos fastidiaba la historia.Foto: Mamadi Doumbouya

“La tentación es pensar en que debemos reemplazar inmediatamente este sistema capitalista por otro, pero, claro, ahí surge la pregunta clave: ¿cómo se logra? No es sencillo. Creo que la gente es demasiado peligrosa como para dejar en sus manos una tarea como esta. Si alguien me dice: ‘He comprado muchas armas y quiero usarlas para cambiar el sistema que tenemos’. Uf, no me fiaría de esa persona por mucho que pudiera apoyar sus intenciones”. Wallace Shawn (Nueva York, 1943) ha participado en comedias irónicogeneracionales como La princesa prometida y Fuera de onda. Ha puesto voz al dinosaurio de Toy story y a la Hernia Alucinada de Homer Simpson. Antes de protagonizar la nueva de Woody Allen, Rifkin’s Festival, participó en DeSastre & Total. Agencia de Detectives nº1, sobre un niño que dirige una agencia de detectives junto a su amigo imaginario, un oso polar.

El actor interpretó al entrañable profesor de ‘Fuera de onda’ (1995).
El actor interpretó al entrañable profesor de ‘Fuera de onda’ (1995).

“Cuando tenía 20 años, John Fitzgerald Kennedy era presidente de EE UU y creía de verdad que mi país era bueno. Estaba en paz conmigo mismo, con mis amigos y con todo lo que tenía que ver con la clase media alta estadounidense. Pero a los 40 me di cuenta de toda la oscuridad que EE UU representaba y de las injusticias del mundo. Vi que mi clase social era responsable de casi todo lo malo. Mi gente eran los enemigos de la humanidad. Cambié”.

Wallace Shawn es dos personas y dos profesionales. En lo humano, es descendiente de una familia relativamente pudiente de Nueva York y activista de la izquierda más o menos radical estadounidense. En lo laboral (jamás confundir con lo anterior, en este caso por motivos obvios), es ese actor bajito, calvo y casi siempre hilarante de buenas, malas y regulares comedias, además de voz en infinidad de filmes de animación, y autor teatral de piezas experimentales ya altamente politizadas: A thought in three parts (un pensamiento en tres partes) incluía una orgía en un albergue juvenil y cuando fue representada en Londres terminó con una redada de la agencia antinarcóticos británica; The fever (la fiebre) es un monólogo para ser representado en habitaciones de hotel que contiene una feroz crítica de la cruel asimetría del capitalismo. Cuando, inevitablemente, se le pregunta sobre esta peculiar forma de transitar por su vida y obra, evita a toda costa caer en la falta de respeto que sería admitir que lo único bueno de Fuera de onda fue que le pagó alguna hipoteca. Su visión del mundo es más sofisticada y menos cínica. “No tengo hijos pero sé que un padre puede jugar con niños de cinco años y ser muy tonto, divertido y ridículo. Quince minutos después ese mismo padre puede estar tomando serias decisiones políticas. Vivimos así. Y así es mi vida”, aclara Shawn.

Tráiler de ‘Rifkin’s Festival’.

Debutó en el cine en 1979 con un papel en Manhattan, de Woody Allen. Repitió en Días de radio o Sombras y niebla, siempre en papeles secundarios. Hasta que le llamaron para ser protagonista en esta Rifkin’s Festival, rodada y ambientada en San Sebastián. Interpreta a un tipo en crisis, algo petulante e hipocondriaco, con una relación sentimental en ruinas y poca paciencia para la pedantería posmoderna. Recuerda a Allen tanto como a Shawn. “Es la primera vez que he aceptado un guion sin leerlo. Quería conocer más a Woody. Y, bueno, aunque no le gusta que le hablen en los rodajes y es alérgico a la cháchara, creo que lo he logrado. No quería decepcionarle”. Dos días después de esta charla, Wallace participa en una lectura dramatizada del guion de La princesa prometida junto a Robin Wright o Billy Crystal. Todos los beneficios van para la campaña de Joe Biden. Es lo más cerca que los dos mundos de Wallace han estado de tocarse. Aunque la versión de estos dos mundos sea la descafeinada. Era una lectura, ni siquiera un remake. Es Biden, no Sanders.

Wallace Shawn junto a Robin Wright en una escena de 'La princesa prometida'.
Wallace Shawn junto a Robin Wright en una escena de 'La princesa prometida'.

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