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El renacido de la dinastía Agnelli

Es nieto del inolvidable Gianni Agnelli, integrante de una saga industrial italiana de leyenda y un célebre personaje que ha protagonizado sonados escándalos y aventuras empresariales en el mundo de la moda. Tras sufrir un grave accidente automovilístico, ha encontrado la paz en Portugal. Allí ha empezado una nueva vida con su pareja y ahora lanza una iniciativa solidaria ante el coronavirus.

Lapo Elkann, retratado en Sintra.
Lapo Elkann, retratado en Sintra.

Lapo Elkann (Nueva York, 42 años), hijo de Margarita Agnelli y del escritor Alain Elkann y nieto de Gianni ­Agnelli (1921-2003), legendario dueño de la Fiat, está volcado en ayudar a las víctimas colaterales del coronavirus: a gente sin la dolencia, pero con las secuelas del hambre que extiende. Comenzó en Italia, siguió en Portugal, mañana será España, y después Brasil y más allá. Cuando Lapo Elkann se vuelca en algo —ya sea bueno o malo—, hay que tomárselo en serio.

Para la sesión fotográfica llega vestido casual, con un traje azul eléctrico donde rebotan los rayos del sol. Pero a él todo le cae bien, por algo Vanity Fair lo colocó en la lista de los hombres mejor vestidos del mundo. La cita es en Sintra, cerca de Lisboa, donde Lapo Elkann desarrolla su nueva vida de buen samaritano global.

“Yo soy un hombre bueno y quiero ser el empresario de la solidaridad”. Es su mantra, su lema, desde que en diciembre ingresara en coma en un hospital. A Lapo Elkann le llegó su epifanía poco antes de la Navidad en Israel. Su coche se salió de la carretera y él se despertó en un hospital de Tel Aviv, tras pasar varios días, otra vez, entre la vida y la muerte. A diferencia de 2006, cuando colapsó por sobredosis en el apartamento de una prostituta transexual, el díscolo de los Agnelli se despertó anunciando urbi et orbe su redención. En un vídeo difundido por las redes sociales daba las gracias a Dios por concederle otra oportunidad, que no era ni la segunda ni la tercera. “Quiero dedicar mi tiempo, mi corazón y mis recursos económicos trabajando con mi fundación. No es un capricho de niño mimado”, advertía en el revelador vídeo. “Humanamente, Lapo Elkann no es como le han descrito, sino un hombre con un gran corazón que quiere hacer el bien. El accidente me ha hecho comprender que este es mi nuevo lema de vida”.

Seguidamente felicitó en Twitter al Papa por levantar el secreto pontificio en los casos de abusos de niños, como los que había sufrido, según reveló, y vendió su fastuoso guardarropa para ingresar dinero en su fundación Libre Academia de Proyectos Experimentales (LAPS).

“Yo soy un hombre bueno y quiero ser el empresario de la solidaridad”. Es su mantra, su nuevo lema

LAPS había nacido en 2016 para ayudar a niños y a adolescentes con problemas como la dislexia y para combatir las adicciones de Internet y los videojuegos, pero la aparición del coronavirus lo cambió todo. “Las imágenes de camiones militares italianos llenos de ataúdes me horrorizaron; en mi país, en mi región. Decidí cambiar la estrategia de la fundación, lo inmediato era luchar contra la epidemia. La Fiat donó 10 millones de euros, pero no era solo el dinero, había que movilizar a la gente y a las empresas”. Así nació la campaña Never Give Up (Nunca Desistir), en Portugal; No te Rindas, ahora en España. “Cuando se descubrió la falta de mascarillas, fuimos los primeros en llevarlas a Milán, a Calabria, a Sicilia; Ferrari comenzó a fabricar ventiladores; Barilla regaló decenas de toneladas de pasta, el mayor fabricante de pizza las repartía gratuitamente por Nápoles. No era solo dar dinero, era movilizar a las empresas con la Cruz Roja para ayudar en cosas concretas y en lugares concretos”.

Los futbolistas Cristiano Ronaldo, Buffon y Del Piero aparecieron en imágenes con mascarillas apoyando la campaña. En el hashtag #beyondthemask de Instagram, cualquiera se puede hacer un selfi aplicando virtualmente la bandera de su país en la mascarilla.

Lapo Elkann y Joana Lemos, retratados en Sintra (Portugal).
Lapo Elkann y Joana Lemos, retratados en Sintra (Portugal).

“No soy un político, ni un economista, ni un experto en todo; soy un creativo, un creativo apasionado. Yo sé cómo conectar a unos y a otros, crear lazos y acuerdos entre empresas y sociedades, y coordinar esfuerzos. Desde que apareció el coronavirus en Italia, dedico el 75% de mi tiempo a la solidaridad. He dejado la dirección de mis empresas y me dedico a lo más urgente, a que la gente no se muera de hambre. Creo que el problema número uno de las secuelas del coronavirus era la pobreza, es el hambre, y que va a ir a más, a mucho más. La realidad es peor que la que comentan los medios. No puede ser que en el siglo XXI la gente se muera de hambre”.

En su camino de redención llegó a Portugal. Aquí los ataúdes no salían en convoyes, pero a los comedores comunitarios llegaba una cola de gente que jamás había tenido ningún problema de subsistencia. No eran personas sin techo. Eran sin trabajo de la noche a la mañana. Si la epidemia era global, la ayuda también tendría que serlo. “Italia, Portugal, España, somos diferentes, pero tenemos el mismo problema, por eso pensé que la campaña Never Give Up tenía que ser internacional. Estaba en Portugal y con Joana, que me dio la fuerza y el coraje que necesitaba”.

Joana Lemos (Lisboa, 47 años) parece formar parte de la reconversión de Elkann. “Somos muy diferentes, pero en la pasión de vida, muy similares”, dice el italiano. Como prueba visual, ambos se reparten unos cigarrillos electrónicos mientras el equipo fotográfico busca un rincón principesco donde reunir a la pareja. Cuando él llegó a principios de año, ella ya estaba aquí. Se conocían por amigos comunes. También les une la pasión por el motor. Él, por razones obvias; ella, porque ha conducido profesionalmente motos y coches. Fue una de las primeras mujeres del mundo en participar en una carrera por el desierto y, ya retirada, se encargó de que el París-Dakar se convirtiera durante dos años (2006 y 2007) en el Lisboa-Dakar. “Desde que estoy con ella no conduzco”, confiesa Lapo. “No me deja. Voy de copiloto y calladito. No puedo hablar”.

Joana le proporcionó a Elkann las relaciones que este no tenía en Portugal para extender su campaña y que comenzara a funcionar la rueda. Continente donó toneladas de comida al Banco Alimentario y la cadena TVI lanzó una campaña que recogió más de medio millón de euros. No era la primera vez que se implicaba en una iniciativa solidaria. Durante su etapa como organizadora de los ralis por África había desarrollado acciones sociales en Sudán y Chad con la colaboración de António Guterres, hoy secretario general de la ONU. “Lo hago por puro egoísmo porque ayudar me alimenta, me da fuerza y vida”, afirma la activista portuguesa.

En el debate de si la humanidad será mejor o peor después del coronavirus, en el caso de Lapo Elkann la respuesta parece positiva. “Yo soy un idealista con un espíritu positivo, y sí espero que por parte de los que pueden haya más humanidad y más generosidad. Los Gobiernos tienen que pensar primero en los últimos y por último en los primeros. Soy un privilegiado y quiero donar mis servicios gratuitamente para tejer las relaciones que permitan que la ayuda llegue a los necesitados”.

“No soy un político ni un economista. Soy un creativo apasionado que sabe conectar a unos y a otros”

Tercera etapa, España. Las primeras llamadas de Lapo han sido, claro, para los pilotos. Fernando Alonso y Carlos Sainz padre e hijo respaldarán la campaña No te Rindas; también aparecerán futbolistas de los principales clubes, músicos y empresarios. “Estamos hablando con Acción Contra El Hambre y otras organizaciones sin ánimo de lucro y grandes empresas del país en cada sector, como el Banco Santander, El Corte Inglés o Mercadona”, explica Elkann. Vodafone también se ha unido a la inciativa. Él no cree que el problema se acabe con la enfermedad. “Además del hambre, están brotando problemas mentales y sociales. Es un momento muy difícil y va a crecer la tensión y la violencia en nuestras sociedades. En el futuro voy a ayudar a otras compañías sin ánimo de lucro con mi tiempo, mi pasión y mi creatividad. Toda mi pasión y amor italianos dedicados al emprendimiento de la solidaridad internacional”.

Bajo su camisa azul cielo lleva tatuada a Italia por todas partes, el nombre de su empresa Italia Independent, un logo de Ferrari… Y en cada antebrazo, una palabra bien grande: “Independiente” e “Indomable”, que siguen definiendo su personalidad inquieta e hiperactiva. “¿Pero usted de qué equipo es?”. Después de una hora de sesión fotográfica, y lo que queda, Elkann no ha aguantado más con su otra pasión deportiva, el fútbol. “Yo del Madrid, por Zidane, que jugó en la Juve, y Ronaldo, número uno: no hay otro, un atleta construido a base de trabajo, trabajo y trabajo”.

Este miembro de la saga Agnelli reconoce el mérito de la constancia en el trabajo, aunque admite que su cara le abre muchas puertas. “Yo tengo una imagen más pública que Joana, a quien le gusta mantenerse en un segundo plano. Tengo que aprovechar mi cara para ayudar en cualquier parte del mundo. Compartimos muchas ideas para poner en práctica la solidaridad internacional más allá del coronavirus, como el combate a la violencia de género”.

El fotógrafo dispara por última vez, una imagen de perfil casi sin querer. Por si acaso, se la muestra a Elkann, que, lejos de disgustarse, se emociona por el parecido que guarda con su abuelo, el inolvidable ­avvocato Gianni Agnelli.

Hoy es John, el hermano de Lapo, quien preside el imperio italiano de la automoción y de la Juventus. Durante dos años, de 2003 a 2005, Elkann lideró el marketing de Fiat. Suyos fueron los lanzamientos de los modelos Punto y Fiat 500, pero diversas adicciones acabaron con su carrera en la empresa familiar.

Aunque apartado de la gestión de Fiat desde hace más de una década, Lapo Elkann sigue pendiente de su azarosa marcha. “Soy accionista, por supuesto, pero no me gusta opinar donde ya no estoy, y menos cuando es mi hermano quien preside la empresa. John está realizando un gran trabajo y ha firmado un espléndido acuerdo con el grupo francés PSA”. Si las autoridades de la competencia lo aprueban, la fusión creará el cuarto fabricante mundial de coches (entre otras marcas, Fiat, Chrysler, Lancia, Maserati, Alfa Romeo, Peugeot, Opel, Dodge, Jeep…). “La época poscoronavirus va a cambiar toda la industria, pero especialmente la del transporte, aviación y automoción sobre todo. Habrá muchas fusiones como esta en todos los sectores económicos”.

Lapo Elkann, retratado en Sintra.
Lapo Elkann, retratado en Sintra.

Joana Lemos refrenda: “Lapo es un visionario”. Ella también vislumbra un frenazo en los hábitos de las sociedades desarrolladas, un nuevo modo de vida. “Lapo se anticipa a lo que va a pasar. ¿Por qué han coincidido el cambio climático y el coronavirus? ¿No es chocante que después de destruir el medio ambiente, de contaminar el aire que respiramos, llegue un virus y ataque nuestros pulmones? Yo interpreto la pandemia como una llamada de atención a todos; porque todos lo pasamos mal y a todos no ha obligado a una introspección de nuestras vidas, a una mayor espiritualidad. Más que firmar un cheque —muy sencillo para los que lo tienen—, es más reconfortante la solidaridad, mirar a los que tenemos al lado”.

La relación entre Joana y Lapo comenzó con el coronavirus en enero, aunque con una expansión más tranquila, “sin ninguna expectativa más allá de la amistad”, reconoce la lisboeta. “Con el paso del tiempo, al conocerlo mejor, he sentido una afinidad enorme con sus objetivos de vida. Lapo es un hombre de una capacidad creativa única, diría que es un genio en este campo y tiene una bondad y una generosidad con el prójimo que me impresionan profundamente. Creo que a veces es traicionado por su excesiva generosidad”.

Dicen los que saben de esto que pueden sonar campanas de boda. Sería algo inédito en la accidentada biografía de él. Y un segundo enlace para Joana, con dos hijos adolescentes de un primer matrimonio. “Con ­Joana soy un hombre completo”, concluye Lapo Elkann, el renacido de la dinastía Agnelli.

Asistente de fotografía: Henrique.

Maquillaje y peluquería:

Sara Fonseca.