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Bill Gates responde a las teorías de la conspiración: “No tengo nada que ver con un microchip. Es muy estúpido tener que negar esto”

El mayor filántropo en salud global asegura que no ha hablado con Trump sobre su ruptura con la OMS

Bill Gates microchip
Bill Gates en una conferencia en Nueva York en noviembre.

Una mujer coge el micrófono y empieza a gritar fuera de sí. "Cuando Conte (primer ministro italiano) llame por teléfono a Bill Gates y decida inyectar mercurio en las venas conectadas al 5G nos convertiremos en pequeños robots. Y si quieren matarme, todo lo que tienen que hacer es elevar la temperatura de mi cuerpo". Sucedió este miércoles en Roma, donde los conocidos comos chalecos naranjas se manifestaron para convencer al mundo de que la pandemia es un invento de los poderosos para dominar a la humanidad.

Curiosamente, el magnate informático reconvertido en el mayor filántropo de salud global se encuentra en el centro de la diana de multitud de teorías conspiranoicas sobre la crisis de la covid-19 y las vacunas. La mayoría de ellas presumen de destapar un supuesto complot por parte de Gates para controlar el mundo a través de microchips o tatuajes digitales. "Nunca he tenido nada que ver con un microchip. Es difícil desmentir esto porque es tan estúpido y extraño... Repetirlo tantas veces casi parece que le otorga credibilidad. Lo que hace nuestra fundación es invertir dinero para comprar vacunas", replica tajante el filántropo.

Bill Gates reunió este miércoles a un grupo de periodistas en una charla virtual celebrada la víspera de la conferencia de donantes de Gavi, una coalición destinada a facilitar el acceso a inmunización para las poblaciones más vulnerables. El objetivo de la cumbre que se celebra hoy en plena pandemia es recaudar 7.400 millones de dólares para dar continuidad a las campañas contra el sarampión, la polio y la fiebre tifoidea, alteradas debido a la crisis sanitaria. La Fundación Gates ha donado 1.600 millones.

De la decena de preguntas que respondió Gates, dos versaron sobre la desinformación y las noticias falsas. En la primera se limitó a responder que es un fenómeno que "hace daño", sin querer profundizar más. Lo cierto es que hay indicios preocupantes de que los movimientos antivacunas están organizados y eso podría poner en peligro la inmunidad de todo el mundo. El 26% de los franceses no tomaría la vacuna si estuviera ahora disponible, según un estudio publicado en The Lancet. En el Reino Unido, el 12% no se vacunaría y más del 18% intentaría que familiares o amigos no se pinchasen, asegura un trabajo de la Universidad de Cambridge.

Dosis para todos

La cumbre de Gavi también ha puesto sobre la mesa el debate sobre cómo lograr que la futura vacuna contra la covid-19 llegue también a los países con menos ingresos, y que las dosis no se queden solo en el mercado occidental. Esto ya sucedió en ocasiones anteriores. En 2009 se produjo una verdadera carrera global para adquirir la vacuna contra la gripe A, en la que las naciones ricas tuvieron ventaja.

Gates confiesa que no ha hablado últimamente con el presidente Trump pero apuesta por reforzar a la OMS porque será clave para futuras pandemias

"La clave de ese desafío es tener fábricas en todo el mundo. Nuestro personal está trabajando en que haya un plan de manufacturación para aquellos ensayos más prometedores y estamos obteniendo muy buenas respuestas por parte de la industria", apunta Gates. El magnate asegura que incluso han empezado a financiar a algunas de estas fábricas para asegurarse de que tendrán capacidad cuando llegue el momento, algo que los países más pobres no se pueden ni podrán permitir. El multimillonario asegura que numerosos laboratorios farmacéuticos están dispuestos a poner a disposición su capacidad de producción una vez que se desarrolle una vacuna, aunque no se elija la que ellos puedan estar desarrollando.

Gates también habló del presidente Trump. El presidente de Estados Unidos anunció este sábado la ruptura de relaciones de Estados Unidos con la OMS. En abril, ya congeló temporalmente la aportación de su país, el mayor financiador de la entidad. El segundo mayor donante de la institución es, precisamente, la Fundación Bill y Melinda Gates, que entonces ya se comprometió a aumentar sus donaciones a proyectos contra el coronavirus. "Creo que encontraremos una manera de superar esto. Deberíamos asegurarnos de reforzar a la OMS porque habrá futuras pandemias y su papel será crítico", señaló. El filántropo también confesó que no ha hablado últimamente con el presidente Trump. "Un tercio del presupuesto de la OMS está dedicado a erradicar la polio, y obviamente estoy disgustado porque se esté planteando la posibilidad de que Estados Unidos abandone".

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