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El genio del antiperfume

El diseñador Christian Astuguevieille, a cargo de la línea de perfumes de Comme des Garçons, presenta Copper e intenta acercarse al huidizo público ‘millennial'

"Christian Astuguevielle, mucho más que un perfumista.
"Christian Astuguevielle, mucho más que un perfumista.

Los perfumistas convencionales se inspiran en el musgo, la madera y el vetiver. A la hora de crear sus inimitables fragancias, Christian Astuguevieille prefiere pensar en cosas como una fotocopiadora sobrecalentada o el motor oxidado de un coche abandonado en un viejo garaje. Al frente de los perfumes de Comme des Garçons desde 1994, este diseñador polifacético, también conocido por sus esculturas y muebles inclasificables, se esfuerza en ponerse nuevos retos en cada una de sus creaciones. Su nuevo perfume, Copper, combina olores clásicos, como el gálbano y la mirra, con otros tan imprevisibles como el chicle y la crema solar. “Me gustan las asociaciones un poco incongruentes. Una barra de cereales puede resultar tan exquisita como la rosa más bella”, asegura este dandi con aires de sabio despistado que nunca renuncia a las notas sintéticas en todo lo que toca.

¿A qué huele el cobre? Copper, como otras fragancias de vanguardia, lo imagina a través del trampantojo olfativo, mezclando moléculas sintéticas y naturales para obtener una fragancia evocadora y fácil de llevar. El frasco (arriba, en una imagen de Tyler Michell) replica la forma irregular marca de la casa desde 1994.
¿A qué huele el cobre? Copper, como otras fragancias de vanguardia, lo imagina a través del trampantojo olfativo, mezclando moléculas sintéticas y naturales para obtener una fragancia evocadora y fácil de llevar. El frasco (arriba, en una imagen de Tyler Michell) replica la forma irregular marca de la casa desde 1994.

Su encuentro con Rei Kawakubo, la legendaria papisa de la firma japonesa, tuvo lugar en la primera mitad de los noventa. Fue algo parecido a un flechazo: los dos compartían la misma sensibilidad iconoclasta, el mismo afán por dinamitar todo lo que se pareciera a una convención. Igual que ella impuso la antimoda, él asumió el reto de inventar el antiperfume. Siguen reuniéndose varias veces al año, y de sus encuentros surgen los perfumes del futuro. “Cada vez que está en París nos reservamos un tiempo para trabajar. Mantenemos un diálogo muy abierto. Ella no duda en decirme que algo no le gusta o incluso que lo odia”, confiesa.

Entre sus proyectos figura una nueva gama de perfumes para millennials, convertidos en referente para toda marca de lujo que se precie. “Es una generación con otros referentes olfativos”, afirma sobre estos nuevos consumidores, a los que sigue intentando entender. La campaña de Copper, sin ir más lejos, la disparó el joven fotógrafo Tyler Mitchell, responsable de la comentada portada del Vogue estadounidense que protagonizó Beyoncé. “Les gustan olores no muy sofisticados, más bien corrientes, en envases fáciles de transportar y también pequeños, porque pueden cansarse rápido de una fragancia”. Su idea consiste en lanzar una gama de perfumes complementarios, que cada consumidor pueda amalgamar a su gusto. “Se trata de que uno pueda empezar la jornada poniéndose X, le sume Y por la tarde y más tarde le añada Z de cara a la noche…”, explica Astuguevieille. Una apuesta audaz, pero arriesgada. “¿Usted cree? A mí me parece que puede funcionar y gustar”, se sorprende. “El problema es que somos una sociedad en la que el olfato sigue estando subdesarrollado e infrautilizado. Deberíamos enseñar a oler desde la infancia”.

“El problema es que somos una sociedad en la que el olfato sigue estando subdesarrollado e infrautilizado. Deberíamos enseñar a oler desde la infancia”.

El lanzamiento de Copper coincide con la reciente apertura de la nueva sede parisina de la concept store Dover Street Market, inaugurada por Kawakubo en Le Marais de la capital francesa, y especializada en el mundo del perfume. La tienda rescata viejas y míticas fragancias, como Agua Brava, de Puig, o Moustache, de Rochas, y las vende al lado de colonias pensadas por talentos pujantes. Astuguevieille recomienda abandonar la retaguardia en la que parece encontrarse esta industria. “Tenemos que atender a lo que sucede en nuevos lugares. Debemos empezar a oler otros puntos del planeta”, afirma el diseñador, enumerando algunos de sus descubrimientos recientes en países como Suecia, Polonia y Senegal. Considera que hoy existen demasiados perfumes. “Pero es un mundo que se va a autorregular…”, pronostica. “Los perfumes que sobreviven siempre son aquellos que logran darte apoyo en el día a día, los que te ayudan a seducir y a sentirte más seguro”.

 

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