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La batalla sin fin de Haya de Jordania y el emir de Dubái

La princesa y su exesposo aguardan la decisión de la justicia británica sobre la custodia de sus hijos que se plantea como la primera de un largo y difícil enfrentamiento

Haya de Jordania, en Londres.
Haya de Jordania, en Londres. GETTY

Las únicas imágenes recientes muestran a una princesa Haya sonriente y relajada. Pero la presencia a su lado de lady Fiona Stapleton, abogada británica especializada en divorcios de altos vuelos, es un recordatorio de su situación. Ambas luchan en el Tribunal Superior de Londres por la custodia de los hijos que Haya Bint Husein tuvo con Mohamed Bin Rashid al Maktum, emir de Dubái y vicepresidente de Emiratos Árabes Unidos (EAU). Su huida del emirato y de un matrimonio que se presentaba como idílico ha supuesto un golpe para el cuidado perfil de líder liberal que cultivaba el jeque Mohamed, aunque su sonrisa omnipresente en los medios locales no lo deja entrever.

A la espera del fallo del juez, se intuye que este juicio es solo el primer asalto de una batalla legal con muchas más implicaciones que va a extenderse en 2020. Al margen de la custodia y las previsibles reclamaciones económicas, el divorcio ha puesto en el punto de mira internacional no solo a un hombre poco acostumbrado a que le lleven la contraria, sino a un país al que no le gusta que nadie husmee en sus asuntos.

La noticia estalló a finales de junio, cuando se conoció que Haya, la más joven de las tres esposas actuales del emir, se había refugiado en Londres con sus dos hijos (Jalila, de 11 años, y Zayed, de 7) y buscaba el divorcio. La princesa, de 45 años, medio hermana del rey Abdalá II de Jordania, confió a quienes la trataron esos días que se había escapado de palacio “por miedo a su vida”.

Para entonces, la pelea matrimonial ya había llegado a los tribunales, aunque no había trascendido. El jeque Mohamed, de 70 años, presentó el 22 de mayo una demanda pidiendo la custodia de los dos niños, algo que las leyes de los Emiratos Árabes Unidos, federación a la que pertenece Dubái, le hubieran dado automáticamente. Semanas después, la princesa solicitaba una “orden de protección de matrimonio forzado” para uno de sus hijos, presumiblemente Jalila, y otra de alejamiento, además de reclamar la tutela de los dos menores.

La revelación explicaba la ausencia de Haya, como su marido gran aficionada a los caballos y consumada amazona, en Ascot, donde a diferencia de otros años el emir saludó solo a la reina Isabel II. También parecía dar sentido a un enigmático poema que el jeque Mohamed, el quinto monarca más rico del mundo según Forbes, colgó en su cuenta de Instagram. Allí, sin mencionarla por su nombre, acusaba a una mujer de traición.

Nadie sabe qué sucedió entre ellos, ya que ninguno ha hecho declaraciones públicas. Algunas fuentes han relacionado la huida de Haya con el caso de la jequesa Latifa, una de la veintena de hijos del emir, que un año antes trató de escapar pero fue interceptada y devuelta a Dubái cuando el yate en el que viajaba estaba a punto de alcanzar las costas de India. Un emotivo vídeo grabado por la joven para esa eventualidad alertaba del encierro en el que vivía tras haber intentado fugarse por primera vez en 2002, cuando tenía 16 años, a raíz de que su hermana mayor, Shamsa, fuera confinada por haber hecho lo mismo durante unas vacaciones en Inglaterra un par de años antes.

La peripecia de Latifa tuvo una amplia cobertura internacional y varias organizaciones de derechos pidieron al grupo de trabajo de desapariciones forzadas de la ONU que investigara. En un aparente intento por acallar esas voces, Haya ayudó a organizar una reunión entre la jequesa y la ex alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Mary Robinson. Las fotografías de la controvertida cita, en diciembre de 2018, mostraban a una Latifa apagada, con expresión ausente. Ni a ella ni a Shamsa se las ha vuelto a ver en público.

Fue a raíz de ese asunto cuando algunos observadores consideran que Haya perdió la confianza en su marido. Aunque la princesa jordana apenas había tenido contacto con esa hija de su marido, la situación de aquella le habría mostrado un inesperado lado oscuro.

Las redes sociales de Haya guardan silencio desde el 7 febrero cuando escribió un recordatorio por el vigésimo aniversario de la muerte de su padre, el rey Husein. Su anterior post, el 11 de enero, era una felicitación al jeque Mohamed por la publicación de su autobiografía. Tampoco la controlada prensa de Emiratos ha recogido la información, lo que no significa que no se hayan filtrado rumores. Desde los 31 millones de libras que supuestamente se habría llevado con ella (nadie explica cómo pudo sacarlos del país), hasta un presunto romance con un guardaespaldas.

Mientras, el rey Abdalá ha buscado mantener este asunto familiar fuera de las relaciones bilaterales. Por un lado, ha dado protección diplomática a Haya, nombrándola primera secretaria en la embajada jordana en Londres; por otro, al poco de conocerse la huida de su media hermana, viajó a Abu Dabi, donde se entrevistó con el hombre fuerte de Emiratos, el jeque Mohamed Bin Zayed. No en vano Jordania tiene 300.000 ciudadanos emigrados en ese país que también le ayuda económicamente.

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