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Esencia mediterránea

Esencia mediterránea

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Potenciar los elementos de la arquitectura tradicional mallorquina y borrar la huella de las reformas que, durante décadas, los escondieron. Ese fue el objetivo de la última obra acometida en esta casa de piedra donde los materiales naturales son protagonistas.

  • En el hall, un arco de piedra crea un doble espacio, con una puerta de cristal que da luz a la estancia. La escalera realizada con baldosas típicas mallorquinas es de nueva construcción.
    1En el hall, un arco de piedra crea un doble espacio, con una puerta de cristal que da luz a la estancia. La escalera realizada con baldosas típicas mallorquinas es de nueva construcción.
  • La fachada principal, que mira al Sur, se despoja de ornamentaciones y colores, manteniendo el orden típico y el estilo mediterráneo y fresco de las construcciones de la isla.
    2La fachada principal, que mira al Sur, se despoja de ornamentaciones y colores, manteniendo el orden típico y el estilo mediterráneo y fresco de las construcciones de la isla.
  • La entrada conecta la casa y sus suelos de hormigón con el jardín, pavimentado con guijarros.
    3La entrada conecta la casa y sus suelos de hormigón con el jardín, pavimentado con guijarros.
  • En el salón, sofás y alfombra de yute de Ikea, cojines de la firma catalana Teixidors y mesas hechas artesanalmente por un carpintero de la isla.
    4En el salón, sofás y alfombra de yute de Ikea, cojines de la firma catalana Teixidors y mesas hechas artesanalmente por un carpintero de la isla.
  • La cocina, diseñada por los arquitectos Rafel y Pau Munar, gira en torno a una gran isla de hormigón con puertas de roble.
    5La cocina, diseñada por los arquitectos Rafel y Pau Munar, gira en torno a una gran isla de hormigón con puertas de roble.
  • En el centro del comedor se encuentra una gran mesa de madera artesanal acompañada por sillas Eames Plastic Side DSW de Vitra.
    6En el centro del comedor se encuentra una gran mesa de madera artesanal acompañada por sillas Eames Plastic Side DSW de Vitra.
  • En el baño, pica de porcelana de la firma Duravit sobre encimera de microcemento, que es el mismo material del que está hecho el suelo.  A medio camino entre los municipios de Campos y Felanitx, al sureste de la isla de Mallorca, se levanta una casa de piedra a la que sus nuevos dueños han querido devolver la identidad perdida. Con la ayuda de Munarq Arquitectos, un estudio joven formado por Rafel y Pau Munar, se marcaron dos objetivos: respetar al máximo los elementos tradicionales existentes e ir eliminando las huellas de las reformas que, a partir de los años setenta, fueron diluyendo sucesivamente la originalidad de su arquitectura. Una de las primeras ideas consistió en abrir la planta baja para disponer de un único espacio que englobase cocina, sala de estar y comedor. También crear un eje de distribución norte-sur enmarcado por un pavimento de canto rodado que comunica las dos fachadas más importantes de la casa, que son las que dan, respectivamente, a la entrada y al jardín. La ampliación de las ventanas, respetando siempre las proporciones tradicionales, permite que la luz bañe las antiguas paredes cubiertas ahora con cal hidráulica y pintura de silicatos, que evitan que las humedades degraden los muros. Otra parte sustancial de la obra consistió en aislar toda la cubierta y cambiar las vigas de hormigón de la primera reforma por unas de madera laminada de abeto pintadas en blanco. El pavimento es de hormigón pulido con suelo radiante en planta baja.
    7En el baño, pica de porcelana de la firma Duravit sobre encimera de microcemento, que es el mismo material del que está hecho el suelo.
    A medio camino entre los municipios de Campos y Felanitx, al sureste de la isla de Mallorca, se levanta una casa de piedra a la que sus nuevos dueños han querido devolver la identidad perdida. Con la ayuda de Munarq Arquitectos, un estudio joven formado por Rafel y Pau Munar, se marcaron dos objetivos: respetar al máximo los elementos tradicionales existentes e ir eliminando las huellas de las reformas que, a partir de los años setenta, fueron diluyendo sucesivamente la originalidad de su arquitectura. Una de las primeras ideas consistió en abrir la planta baja para disponer de un único espacio que englobase cocina, sala de estar y comedor. También crear un eje de distribución norte-sur enmarcado por un pavimento de canto rodado que comunica las dos fachadas más importantes de la casa, que son las que dan, respectivamente, a la entrada y al jardín. La ampliación de las ventanas, respetando siempre las proporciones tradicionales, permite que la luz bañe las antiguas paredes cubiertas ahora con cal hidráulica y pintura de silicatos, que evitan que las humedades degraden los muros. Otra parte sustancial de la obra consistió en aislar toda la cubierta y cambiar las vigas de hormigón de la primera reforma por unas de madera laminada de abeto pintadas en blanco. El pavimento es de hormigón pulido con suelo radiante en planta baja.