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Mucho peor de lo que piensas

Wallace-Wells alerta del poco tiempo que queda: no se trata de salvar el planeta sino de preservar condiciones que hagan la vida humana posible o tolerable

El embalse de Entrepeñas, en Guadalajara, a finales de 2017, durante la última gran sequía que afectó a Castilla-La Mancha.
El embalse de Entrepeñas, en Guadalajara, a finales de 2017, durante la última gran sequía que afectó a Castilla-La Mancha.

Es mucho peor de lo que piensas, dice David Wallace-Wells en El planeta inhóspito, un ensayo sobre el cambio climático que Debate publicará en octubre. Aunque pensamos en el calentamiento global como una deuda moral y económica contraída desde la revolución industrial, más de la mitad del dióxido de carbono liberado a la atmósfera por la quema de combustibles fósiles se ha producido en las tres últimas décadas.

Wallace-Wells habla de cómo puede transformar el cambio la vida de nuestra especie. Utiliza la metáfora de las cascadas: calentamiento, escasez, tornados, incendios, migraciones, caída de la productividad, inestabilidad política, desigualdad. Como decía William Gibson, el futuro ya está aquí, pero repartido de forma irregular. Ya vemos algunos de esos fenómenos, con un aumento de las temperaturas de un grado en vez de los cuatro que se prevén para final de siglo. Una característica importante es la aceleración: fenómenos que se producían cada cientos de años ahora ocurren con una frecuencia mucho mayor.

Wallace-Wells alerta del poco tiempo que queda para mitigar las peores consecuencias: no se trata de salvar el planeta, que se las puede arreglar sin nosotros, sino de preservar condiciones que hagan la vida humana posible o tolerable. Patrick T. Brown ha escrito sobre los desacuerdos de la derecha y la izquierda en torno al cambio climático. Algunas medidas sirven para tranquilizar conciencias pero son ineficaces o contraproducentes; que sea el mayor peligro que afrontamos no implica que seamos incapaces de reducirlo a una combinación de guerra cultural y señalización sectaria. Arias Maldonado defiende que “la solución pasa por la constitucionalización de la sostenibilidad ecológica”, “un metaconsenso donde todos aceptemos la necesidad de asegurar el fundamento biogeofísico de nuestras sociedades sin por ello prescribir soluciones concretas ni adoptar versiones particulares de la sostenibilidad”. Los datos conviven con dos mitos: la visión del apocalipsis y la fe en nuestra capacidad para resolver los problemas. Algunos confían en que la tecnología proporcionará una solución, pero no hay ninguna garantía de que vaya a ser así. Ha habido retrocesos en la historia de la humanidad. Esta vez, dice Wallace-Wells, “las eras oscuras llegarían a una generación de distancia de la época de luz: lo bastante cerca como para tocarnos, compartir las historias y encontrar culpables”. @gascondaniel

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