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Tregua comercial

El acuerdo previo entre EE UU y China por reanudar las negociaciones comerciales ha salvado la cumbre del G20

'Foto de familia' de la cumbre del G20 en Osaka.
'Foto de familia' de la cumbre del G20 en Osaka. AFP

La conclusión de la cumbre del G20 ha reafirmado en su comunicado final el compromiso por el libre comercio y la necesaria reforma de la Organización Mundial de Comercio. También ha sido posible validar los compromisos de lucha contra el cambio climático alcanzados en París en 2015, aun cuando la administración estadounidense subraye su renuncia al cumplimiento de los mismos.

En ese resultado, que ha salvado la cumbre, ha influido de forma determinante el acuerdo previo entre los máximos mandatarios de EE UU y China por reanudar las negociaciones comerciales y, mientras tanto, levantar las subidas de aranceles que ambos habían decidido tras la ruptura del pasado mayo. Son señales favorables que de concretarse en acuerdos formales podrían poner fin a la larga fase de incertidumbre que ya ha dejado dentelladas visibles en el crecimiento económico global.

Podía haber sido peor porque el presidente de EE UU embarcaba hacia Osaka lanzando todo tipo de intimidaciones a los mandatarios con los que se iba a reunir. Afortunadamente, sus homólogos han hecho gala de sensatez, conscientes de que la prosperidad de cada uno de sus países depende de que los flujos de comercio y de capitales se restablezcan. La retirada de la prohibición de ventas por las empresas americanas a las tecnológicas chinas, Huawei es el caso más destacado, aliviar los temores de no pocas multinacionales de todo el mundo.

Europa llegaba a esa reunión, además, con la definitiva conclusión del acuerdo con Mercosur y con el propósito de no abdicar de sus planes de lucha contra la emergencia climática. Que todos, con la excepción de EE UU, renueven el compromiso por reducir al ritmo pactado las emisiones de dióxido de carbono es, dados los antecedentes, un cierto éxito. La semana entra en fase de tranquilidad, pero la experiencia no permite echar las campanas al vuelo. La inestabilidad de los estados de opinión en la Casa Blanca forma parte ya del tablero decisional con el que han de contar responsables políticos y empresariales en todo el mundo. Bienvenida sea esta tregua.

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