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El futuro de la comida: menos desperdicio y alimentos personalizados

El experto Shay Eliaz analiza los retos del planeta y habla de las dietas individualizadas según los avances de la ciencia

Shay Eliaz, en su charla en la conferencia de Málaga.
Shay Eliaz, en su charla en la conferencia de Málaga.

La ciencia tiene claras las necesidades del ser humano para gozar de buena salud. Y uno de sus pilares es una dieta equilibrada, que ronde las 2.500 calorías al día e incluya una proporción adecuada de verduras, frutas, legumbres, frutos secos, pescado y carne. Las evidencias científicas también abogan por una disminución en el consumo de azúcar, sal y proteínas animales. Pero, ¿es posible determinar con total exactitud los porcentajes de alimento que debe ingerir cada persona?, ¿hay manera de individualizar la alimentación hasta ese extremo?

“Actualmente no hay manera de saberlo. Aún quedan muchas cosas por conocer para determinar qué conviene o no y en qué medida a cada individuo. Pero creo que no pasará mucho tiempo hasta que eso ocurra”. Las palabras son de Shay Eliaz, máximo responsable del programa El futuro de la comida en la consultora Deloitte, que acudió la semana pasada a Málaga para participar en la segunda edición del Smart Agrifood Summit. Un encuentro en el que se dieron cita más de 100 ponentes internacionales para analizar el mundo de la agricultura, la producción y el consumo, así como 300 startups con proyectos innovadores relacionados con nuevas tecnologías.

La participación de Eliaz se centró en analizar el futuro de la alimentación y los frentes abiertos en la lucha contra el hambre y la malnutrición. Retos que para este especialista pasan por la tecnología, que “tendrá mucho que decir en los próximos años”. No sólo para entender mejor al propio ser humano; también para individualizar la dieta al máximo. “Puede parecer ciencia ficción, pero en el futuro se producirán alimentos específicos para cada persona, ayudando a mejorar su salud”, explicó Eliaz durante su intervención en Smart Agrifood Summit.

La alimentación como base de la salud

Mientras el futuro llega, este experto aboga por una buena dieta. “La mejor medicina es la buena alimentación”, aseveró en su intervención, destacando que es lo que ayuda a prevenir enfermedades. Ello permite no solo una sociedad más sana, también una menor necesidad de que los gobiernos no tengan que destinar “ingentes cantidades de dinero” a los sistemas sanitarios públicos. Por eso, Eliaz destacó que en países en crecimiento como China o México los responsables gubernamentales empiezan a marcarse entre sus principales objetivos que la reducción del consumo de azúcar o carne entre sus poblaciones.

De hecho, en los estudios desarrollados por Deloitte se muestran cómo los países en vías de desarrollo comienzan a tener los mismos niveles que los desarrollados en enfermedades ligadas con lo que comen: diabetes tipo 2, cáncer, ataques al corazón o ictus, entre otras. “La alimentación es hoy la causa número uno de la mala salud de las personas”, insistió el experto, que cree que es la población infantil en la que hay que centrar los principales esfuerzos “porque una buena o mala alimentación les va a marcar para toda su vida”.

Países en crecimiento como China o México empiezan a marcarse entre sus principales objetivos que la reducción del consumo de azúcar o carne entre sus poblaciones

Aún con la mirada en el futuro, Eliaz destacó que el reto alimenticio del presente es erradicar el hambre en el planeta. Un objetivo que se complica por aspectos como el cambio climático o los conflictos armados, pero también por el crecimiento de la población. Hoy somos 7.700 millones de seres humanos habitando el planeta, pero en 2050 serán 9.700 y en 2.100 se alcanzarán los 11.000 millones, según las estimaciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU). En las últimas décadas, gobiernos, fundaciones y organizaciones no gubernamentales han recorrido un camino que ha tenido luces y sombras. Si bien son estas las que más pesan: aún hay más de 800 millones de personas que se van a la cama sin haber ingerido el mínimo de calorías para su actividad diaria. En el polo opuesto, otros 2.000 millones de personas sufren obesidad. “Es la gran contradicción de este mundo”, afirmó Shay Eliaz.

Para el especialista, una de las claves para lograr alimentar a todo el planeta es la disminución de porcentaje de alimentos que se desperdicia. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un tercio de los alimentos producidos en el mundo nunca llega al consumidor. “Es como si montásemos una fábrica y, desde el principio, supiéramos que uno de cada tres objetos que creamos va directo a la basura”, explica Eliaz, que destaca que las dos principales causas de esa pérdida de alimentos son las deficientes infraestructuras y el actual modo de consumo –“solo queremos productos perfectos y brillantes”-. “Si pudiéramos bajar solo unos puntos porcentuales, habría comida para todos sin tener que producir más”, concluyó el experto. 

El poder del consumidor

Hoy, los consumidores tienen más poder que nunca. “Son los que tienen el poder de decidir qué vamos a comer en el futuro”, dijo Shay Eliaz en la mesa redonda del Smart Agrifood Summit en la que participó junto a representantes de diversos sectores de la alimentación. Esa idea la refrendó Felipe Medina, máximo responsable de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (ASEDAS), que subrayó que las decisiones que tome cada persona en su compra son importantes. “Actualmente hay un millón de productos de alimentación y consumo. En un supermercado grande caben entre 10.000 y 12.000. Y siempre serán los que quieran los consumidores”, afirmó Medina. “La industria siempre quiere satisfacer sus demandas”, añadió el director del departamento de certificación del Instituto Halal, Muhammad Escudero, que habló de que, a pesar de que hay distintos perfiles de consumidores, una buena parte se preocupa cada vez más por aspectos como su calidad, procedencia o sostenibilidad. “Vamos por buen camino, pero creo que todavía no somos conscientes de lo que la producción de los alimentos puede dañar al planeta”, concluía Shay Eliaz, que la sociedad aún está a tiempo de cambiar la forma de generar alimento sin destruir el medio ambiente.

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