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Emprendedores con mucho potencial, pero sin gasolina

La innovación y las nuevas empresas requieren políticas públicas más eficaces y la creación de un ecosistema sólido y conectado

Una investigadora del Departamento de Microbiología y Genética revisa unos ejemplares de leguminosas
Una investigadora del Departamento de Microbiología y Genética revisa unos ejemplares de leguminosas

La palabra de moda es el emprendimiento; lo que en realidad es el neologismo hecho con el concepto de empresario de empresa pequeña o mediana que presenta una solución innovadora. Es complicado encontrar algún discurso político, especialmente en campaña, que no incluya un apartado para este sector de la economía. Ese diccionario que manejaban unos pocos —con términos como aceleradora o capital semilla— llega cada vez a más personas. Madrid, Barcelona y Valencia siguen liderando el panorama de emprendimiento; allí se concentran las mayores empresas e inversores.

El resto del país intenta encontrar un área que lo identifique; por ejemplo, Zaragoza, que es sinónimo de logística, o País Vasco, en todo lo que tiene que ver con sostenibilidad. El emprendimiento en Castilla y León tiene su mayor agitador en las universidades, donde se localiza el corazón de la innovación de la región. Pero la comunidad está aún lejos de tener tejido, redes y ecosistema sólidos para poder posicionarse mejor, atraer y retener talento en un territorio con alta despoblación. Tampoco existe un plan para ayudar a los emprendedores de mayor edad, incluso jubilados, a los que les toca adaptar sus negocios a los nuevos tiempos.

España tiene más de 2,8 millones de autónomos y pymes; casi 40.000 más que en 2018, según el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo; sin embargo, la creación de empresas en Castilla y León está estancada: solo 41 nuevas en el pasado año. Existe la sensación en la comunidad emprendedora, concentrada sobre todo en Salamanca y Valladolid, de que faltan iniciativas por parte de la Junta para poder acelerar estos procesos, dar seguridad y apostar por un tejido empresarial propio y dinámico. “El discurso de las subvenciones es insuficiente. Un emprendedor no necesita subvenciones, necesita ayuda. Financiación, contratar personal, exportar, que pueda comprar maquinaria cuando la necesite", lamenta Iván Ledesma, ingeniero industrial de Zamora con residencia en Salamanca, expresidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Castilla y León y consejero delegado de Energyear.

Según explica, “no se fomenta la creación de redes de trabajo desde las administraciones. Da igual que se tarde tres días en constituir una empresa si no sabes qué necesito para emprender, si te hablo de ciudad inteligente y no quieres pensarla en función de agricultura, turismo y patrimonio…”. Nadie discrepa en que la Universidad es uno de los motores más claros para el emprendimiento en Castilla y León. Los campus de Salamanca y Valladolid tienen en marcha espacios de coworking y en sus parques científicos se abren y crecen empresas. Están ubicados, además de en estas capitales, en León, Burgos y Boecillo. Zamora tiene viveros de empresas. Los Ayuntamientos de Béjar y Ciudad Rodrigo también se implican en formar emprendedores en innovación. En Salamanca, donde además de la USAL está la Universidad Pontificia y varias escuelas de negocios (ISDE o Smat, por ejemplo) y un Instituto de Competitividad (ICE), cobra gran relevancia las tecnologías de la información (TIC) y la biotecnología (la USAL tiene una incubadora de proyectos de este sector específico). Burgos, la cuna de empresas como Calidad Pascual o Grupo Antolín, quiere potenciar su actividad industrial. Valladolid quiere convertirse en un referente en tecnologías distribuidas y blockchain.

Farmacia y química

Cuando un emprendedor triunfa, este se ­convierte en inversor, riega el resto del ecosistema y lo ayuda a ­madurar

“En Salamanca las temáticas que más importancia tienen son industria farmacéutica, la cosmética, análisis de ADN; investigaciones agrarias, en materia de gestión hídrica, fertilizantes, control del ganado”, explica Marcos Mateos, técnico de proyectos en el Parque Científico de la USAL. “Aunque Castilla y León vive en gran parte de la ganadería, son pocos los que se lanzan a tecnificar el mundo rural, es más frecuente entrar en inteligencia artificial, Internet… El sector TIC”. Una de las más relevantes es Beonprice, una de las empresas más potentes en el análisis de datos y predicciones del sector, que ha formado parte del programa de aceleración ADE2020 y con una facturación que ronda el millón de euros al año.

“Cuando un emprendedor triunfa, pasa a ser inversor y a regar el ecosistema de emprendimiento: atrae talento y da oportunidades a gente, y el ecosistema madura”, asegura Rubén Sánchez, uno de los fundadores de Beonprice. La compañía, formada por 47 trabajadores, recomienda a los hoteles qué tarifas ofrecer para optimizar ganancias. El directivo defiende que el emprendimiento en Salamanca funciona. “La Universidad desempeña un papel clave no solo como motor dinamizador, sino como cartera de trabajadores, una fuente de talento”, remarca. “Para que el sistema emprendedor evolucione, como pasa en Madrid y Barcelona, necesitas casos de éxito”, dice, poniéndose como ejemplo. El técnico del parque científico de la USAL, por su parte, añade que “para crear un buen tejido colaborativo es importantísimo crear sinergias; espacios de coworking, alianzas entre empresas del parque. Vemos que ellas lo valoran mucho”, relata.

Otra de las empresas con mayor proyección, ubicada en el parque científico de la USAL, es Immunostep, dedicada a la hematología y la oncología. “Salamanca es en este campo un referente mundial; hay varios grupos de investigación liderados por referencias mundiales y fruto de este conocimiento, que sale de la Universidad, han surgido empresas de biotecnología que son un referente mundial”, asegura Ricardo Jara Acevedo, consejero delegado de la compañía. Recuerda que León es otro gran pilar en este ramo, con un sector farmacéutico de antibióticos animales de referencia: “Hay muchas empresas familiares de microbiología y fermentación, de salud animal con gran recorrido”. Sin embargo, lamenta que el sector científico esté condicionado por la ciudad donde está la sede. “Ocurre en todos sitios, no es lo mismo una empresa que está en Boston que en Arizona”, pero cree que los 800 años de la USAL ayudan. “Solo en un sitio así, con esta Universidad y esta red, podría haberse dado esta cantidad de proyectos con esta facilidad”.

Según cuenta este científico, aunque Castilla y León tiene potencial, aún tiene tareas pendientes. “No soy conformista, nos falta mucho por hacer. Es clave atraer y retener talento; mucha gente a la que hemos formado se ha marchado y no vuelve porque no hay buenas condiciones o contratos estables y porque no se favorece la investigación. Y estamos hablando de una región con altísima despoblación”. Jara exige redes de financiación adicional, “departamentos que se encarguen de generar nuevas compañías, de explotar patentes, de vincular más la investigación a la explotación, la financiación y, en suma, ayuda de la Junta, como pasa en País Vasco o incluso en Andalucía”.

Educar para emprender

Dentro del panorama emprendedor está la agencia Salamancamovil, de Rubén Martín, que participa en la organización del evento Startup Olé que se celebra anualmente en la ciudad. Su oficina comparte espacio con otras 24 empresas en la Pontificia. “Ayudamos a los alumnos a tejer redes de contactos, pero no hay ayuda institucional para ayudarnos a crecer. La inversión va a las más rentables”, denuncia Martín. “Lo difícil es empezar y ahí es donde necesitamos la ayuda, hace falta que se hable de emprendimiento en las escuelas, pero con gente que sepa del tema”.

La USAL abrió en 1998 su primera escuela de autoempleo de una universidad española; en 2014 monta un club de emprendedores que “tiende puentes a organismos públicos y privados, y gracias a estas alianzas la USAL se ha convertido en un motor dinamizador del emprendimiento y un referente en Castilla y León”, cuenta Mili Pizarro Lucas, directora de SIPPE-UsalEmprende. “El emprendimiento se fomenta como alternativa dentro de la inserción laboral; la crisis hizo de ello una salida profesional alternativa al trabajo por cuenta ajena”, explica.

Los alumnos reciben formación para el emprendimiento en todos los ciclos de estudios. Los alumnos lo demandan. “Si no existen más empresas en Salamanca es por falta de interés por parte de los recién titulados hacia la creación de proyectos propios. Se deben integrar dentro de los programas formativos asignaturas que enseñen cómo emprender”, asegura Rubén Zaballos, ingeniero desde 2013 y fundador de MContigo, creadores de las webs de salud y psicología “más visitadas en español en todo el mundo, mejorconsalud.com y lamenteesmaravillosa.com”.

El Campus de la Universidad de Valladolid (UVA) también tiene fama a la hora de crear espacios para el emprendimiento. Ismael Arribas, experto en blockchain, dirige Kunfud y es un firme defensor del emprendimiento “que no olvide a ninguna generación”. No en vano, él forma y es mentor no solo a jóvenes emprendedores sino a jubilados y a discapacitados. Arribas dice querer posicionar a su ciudad como un “referente en tecnologías distribuidas y blockchain”, de ahí que esté tan volcado en la formación. Tiene terreno fértil; según el informe La Sociedad Digital en las comunidades autónomas, de Telefónica, Castilla y León está por encima de la media española en el uso de la firma digital (78,9%) y la emisión de facturas electrónicas por tratamiento automatizado (35,8%).También superan a la media en análisis del big data (12,4%).

Comunicaciones globales

Valladolid es una de las ciudades con mejor conexión con Madrid; sin embargo, el fundador de Kunfud mantiene que es perfectamente posible trabajar desde cualquier ciudad por la globalización. “Nadie te impide trabajar donde quieras y deberíamos no avergonzarnos y usar como motor nuestro carácter emprendedor, tenaz y constante. Aquí no nos faltan espacios físicos ni herramientas, falta comunicación y que el Gobierno no mire hacia otro lado”, resume. Empresas como Everis, Iberdrola o Telefónica con su programa Open Future, entre otras, son algunas de las empresas privadas que ayudan a los emprendedores con programas y colaboraciones puntuales.

En Burgos, cuatro de las empresas más sólidas de la región se han aliado con la Fundación de Caja de Burgos para lanzar una aceleradora de proyectos industriales creada por y para Burgos. Grupo Antolín, Aciturri, Gonvarri y la Fundación Tomás Pascual y Pilar Gómez-Cuétara y la fundación de la entidad bancaria son Polo Positivo, una aceleradora para “proyectos innovadores y sostenibles” que puedan resultar rentables y atraer trabajadores a vivir a Burgos. “Nuestro diferencial es el nicho, el sector industrial. Todas las empresas que lideran Polo Positivo han nacido de proyectos pequeños”, explica Francisco Javier Cuasante, responsable del área de desarrollo empresarial de Fundación Caja de Burgos.

“Quieren compartir en su tierra lo que saben y les ha consolidado como empresas rentables. Su objetivo último es fijar población. Nos hemos fijado en Lanzadera, en Valencia”. El proceso de selección de candidaturas acaba de abrirse y no planean cerrarlo. “Queremos llenar un vacío y crear un tejido sólido y eso no lo consigues con convocatorias limitadas”, apunta Cuasante. Casi todas las empresas, empezando por Caja Burgos, cuentan con programas de emprendimiento y ayuda a startups. “La obra social se transforma en fundación con las fusiones de las cajas y empezamos a apoyar el emprendimiento. Ahora todos hemos dado a nuestros programas una vuelta de tuerca”, cuenta.

El portavoz de Polo Positivo asegura que “es necesario que Castilla y León tenga proyectos de este tipo para acelerar el crecimiento”. Y resume: “Si seguimos sin hacer nada, si no empujamos entre todos para que esto sea un foco de generación de empleo y empresas, vamos a languidecer… Madrid y Barcelona están absorbiendo toda la inversión y nuestra población, y no podemos esperar a que las administraciones lo hagan”.

Políticas autonómicas

Desde la Junta, que ha respondido la petición de entrevista con un documento por correo electrónico, asegura que existe una estrategia para los emprendedores y la innovación con horizonte 2020. En efecto, una de sus líneas es el programa de aceleración ADE2020, que hacen junto con el Instituto de Competitividad Empresarial (ICE). Mencionan que se “ha introducido un programa específico para hacer atractivo el sistema de ciencia y tecnología y, así, retener y captar capital humano” y contemplan un “acuerdo por la reindustrialización”.
Su intención es crear “un plan de retorno profesional y científico” que incluye ayudas a quien “contrate de forma indefinida a jornada completa a los emigrados” y a aquellos “que regresen para desarrollar su proyecto laboral”. Asimismo se bonificará a los centros de investigación que traigan a científicos de vuelta. “Se prevé la puesta en marcha de un programa de incorporación de investigadores excelentes, con varios instrumentos de apoyo”, que no especifican. Sus intentos por retornar el talento se centralizan en la Oficina de Retorno, una web donde, instancia mediante, se puede solicitar información, orientación y “en determinadas circunstancias este servicio podrá llevar a cabo una asesoría especializada en colaboración con asociaciones de emigrantes retornados que podrá tener carácter presencial, previa cita”.

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