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Ofertas desde y hasta

La locución “viaje desde 1.000 euros” puede implicar “viaje de 7.000 euros”, sin que por ello se mienta

Primer día de rebajas de 2019 en Madrid.
Primer día de rebajas de 2019 en Madrid.

Existe un lenguaje relativo a los números que tiende a la sugestión. Así, podemos decir “casi logré un diez en mi examen” porque obtuvimos un nueve. Pero si nos dan el diez, no diremos “casi logré un nueve”, aunque ese “casi” mida lo mismo.

De igual modo, puede parecer más corta la espera de un mes que la de 27 días; y más larga una caminata de 34 horas que la de tres fechas. Y más grande un terreno de 1.500 metros cuadrados que uno de dos hectáreas.

La perspectiva psicológica de los números provoca también que los comercios muestren en sus escaparates unos precios de “99,98 euros”, por ejemplo. Tras adquirir el objeto, podremos decir: “Me costó menos de 100 euros”. Porque esos 99,98 euros, que vienen a ser “casi 100”; no se muestran como “más de 99 euros”, sino como “menos de 100”.

En algunos casos, las sugestiones numéricas van acompañadas de trucos de lenguaje. Eso sucede por ejemplo con las preposiciones “hasta” y “desde”.

Cada vez más, en las ofertas publicitarias se habla de precios “desde” cuando se dirigen a un público que debe pagar; y de precios “hasta” cuando al receptor del mensaje se le anima a vender.

Los viajes de ocio abundan en ese tipo de propuestas: “Descubre Italia durante 8 días desde 1.000 euros”, “(…) vuelos y alojamiento en hoteles de lujo, desde 944 euros”, “para asistir a la final de la Champions en Kiev, 7.500 plazas desde España con precios desde 1.000 euros”. Y también “coches de ocasión desde 10.000 euros”, o “apartamentos desde 150.000 euros”…

La preposición opuesta, “hasta”, se aplica a las ofertas de pago, ya se trate del abono de un seguro o la compra de oro o de vehículos usados. “Si roban su moto, le pagamos hasta el 90% de su valor”. “Te damos hasta 34 euros por gramo de oro”. “Hasta 10.000 euros de ayuda por cambiar de coche”.

Y todas estas fórmulas pueden aparecer lo mismo en un espacio publicitario de primera magnitud que en la ciberpágina del tablón Milanuncios.

Tanto con “desde” como con “hasta”, se busca que el público se fije en la cifra, que suele aparecer bien grande. De ese modo, un viaje “desde 1.000 euros” se procesará como “un viaje de 1.000 euros”, puesto que la descodificación lo admite como posible.

Sin embargo, la literalidad de los mensajes resultará compatible con cantidades mayores (en el caso de “desde”) y menores (para cuando se trate de “hasta”). El anunciante pretende atraer al receptor, y no comenzará a mostrarle la realidad hasta que lo tenga ante sí. En ese momento aparecerán tal vez las tasas, los extras, la antelación para cerrar el viaje y la imposibilidad de cancelarlo, las habitaciones sin baño… Y en el caso del pago, sobrevendrán factores como la cantidad de oro que se compra o la evaluación sobre el coste actualizado del objeto.

Eso lo sabe muchísima gente, y sin embargo no falta público para acudir a los reclamos. La afirmación “viaje desde 1.000 euros” puede implicar “viaje de 7.000 euros” sin que por ello se falte a la verdad. Y “pagamos hasta 50 euros por gramo” acoge la posibilidad de que se abonen solamente 10 porque tal cifra está comprendida en la otra.

Así que compramos prendas de menos de 100 euros, obtenemos casi un diez en el examen, se adquieren parcelas por metros cuadrados y no por fracciones de hectárea… Nuestro cerebro se mueve con sesgos psicológicos que conviene conocer para evitar que nos engañen sin mentir.

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