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Fórmula Alaska

Las familias, reales o no, necesitan pequeños incendios para reactivarse

Alaska en un concierto en Pontevedra, en 2017.
Alaska en un concierto en Pontevedra, en 2017. Redferns

Hace dos semanas contemplé Notre Dame. Venía de disfrutar al actor Jorge Calvo en el mítico teatro Antoine. Felices por su triunfo, decidimos cruzar París esa tarde de sábado. Y antes de las siete de la tarde pasé delante de la catedral y la miré, sin saber que sería la ultima vez. Ahora, aún lamentando el terrible incendio de Notre Dame, tenemos que seguir hacia delante. Transformar lo negativo en positivo. Lo importante es la reconstrucción y que como dijo el presidente Macron “va a quedar aún más hermosa”. Se cayó el techo pero se salvó la bóveda, porque ochocientos años es lo que tienen, fuerza, solidez. Y el nuevo tejado que construiremos en este siglo, tendrá todo lo que hemos ganado en tecnología y se entroncará con el pasado como solo puede hacerse en París.

Ante el debate de si la aguja derruida deba reconstruirse siguiendo la artesanía gótica o hacer una completamente moderna, en casa proponen que la nueva aguja sea totalmente siglo XXI y que, además, incorpore en su fascinante nueva estructura las marcas y logos de las empresas que van donando el dinero para su reconstrucción. Así, desde todas partes de París veremos los símbolos de Louis Vuitton, Saint Laurent y Apple convertidos en nuevas señales de identidad.

Porque un ordenador, un bolso, un par de zapatos son elementos que contribuyen a cimentar nuevas identidades y religiones. Que es un poco lo que consiguió el concierto de Fangoria para celebrar sus treinta años aportando canciones que forman parte de las bandas sonoras de infinidad de personas. En el concierto, multitudinario, Alaska se convirtió en una líder de una fe que mezcla lo artificial con lo trascendente y la mezcla es un baile, una celebración al grito de Espectacular. Esa es la formula Alaska: vivir dentro de la burbuja de la felicidad y el placer de ver el tiempo pasar que te hace más fuerte. Y único. Disfruté el concierto en la desordenada grada de amigos, bailando junto a los señores De Piti y los señores De Fresh. La galerista Topacio Fresh se rompió el tacón de una de sus botas, casi un presagio de lo que sucedería después con Notre Dame.

El incendio de la catedral de Notre Dame, en París, el pasado lunes. ampliar foto
El incendio de la catedral de Notre Dame, en París, el pasado lunes. AP

Ese equilibrio entre lo moderno y lo de siempre podría hacerse presente en el reencuentro entre la reina emérita y la actual. ¡Ya ha pasado un año desde aquel monárquico rifirrafe a las puertas de la Catedral de Palma de Mallorca! No hubo llamas pero sí chispas. Letizia ha estado muy inteligente vistiendo el modelo de aquella mañana en Palma en días recientes, como para despertarnos la curiosidad. Es periodista antes que Reina, sabe que una noticia siempre hay que refrescarla. Las familias, reales o no, necesitan pequeños incendios para reactivarse. Así que el domingo en la misa de Pascua todas las integrantes femeninas de la Familia Real nos ofrecerán ese posado reposado que no pudo ser el año pasado. Nuestros reales asumen la fórmula de transformar lo negativo en positivo.

Letizia se formó en el medio audiovisual y sobre todo en la televisión pública, donde vimos el primer debate de esta campaña electoral. Dijeron que fue bronco, yo lo vi bastante ecuánime pero sobre todo agradecí un debate en la televisión pública. Me hizo desear que hubiera uno cada semana. Debatir y desahogarse con esa frecuencia nos vendría muy bien a todos. Y no todos los temas tienen que ser políticos, sino incluso familiares como la tensa relación entre Eva González y Lourdes Montes. Esta semana podrían protagonizar otro reencuentro que nos mantiene en vilo y en el que pueden saltar chispas. Este tándem de cuñadísimas me resulta cada vez más diferentes y un pelín obligadas por la prensa y su entorno a no encontrar un punto de encuentro. Incluso Sevilla parece un territorio hostil con una Semana Santa que pone en evidencia las diferencias entre Eva y Lourdes. A mí me encantaría que Lourdes, un poquito más envarada y tradicional, se quede en Sevilla para todas las procesiones y que Eva, más moderna y democrática, se marche a disfrutar unas merecidas vacaciones en alguna cultura exótica y laica.

La protagonista de esta semana vuelve a ser Isabel Pantoja, que está en racha y posa para ¡HOLA! como la nueva millonaria superviviente que es antes de arrojarse al agua de la isla de Supervivientes. Pantoja es como nuestra Notre Dame, hecha de piedra, madera y alquimia. Llevamos más de 40 años asumiéndola, descubriéndola y ahora, venerándola.

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