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El acontecimiento

Sánchez no ha ofrecido a Bildu ninguna cartera en su posible Gobierno, mientras que el PP y Ciudadanos si airean su acuerdo con los franquistas

El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, abandona el Congreso tras el debate de las enmiendas a la totalidad del proyecto de Presupuestos.
El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, abandona el Congreso tras el debate de las enmiendas a la totalidad del proyecto de Presupuestos. (EFE)

Como por arte del trapiche, que no de la magia, los tres partidos que han resultado ser los de la derecha se han alineado para proponer al pueblo español la gestión de un acontecimiento, que no otra cosa puede ser echar de la política a Pedro Sánchez. La incorporación de la plana mayor de Ciudadanos al coro del PP y de Vox le da a la petición un aire de amplitud.

Parece que se trate de una tarea urgente, inaplazable, si se escucha a políticos que antes eran templados, aunque fueran fogosos de verbo, como Albert Rivera que, no se sabe muy bien por qué, ha decidido irse a la derecha cuando nadie se lo pedía.

Si se escucha a Pablo Casado, a Santiago Abascal o a Albert Rivera, parece que, si se culmina esta tarea, España se verá privada de su peor enemigo, con las manos manchadas de sangre, la voluntad repleta de inquinas contra la patria…

En España nos sobran patriotas. Ahora, Mari Carmen Iglesias se pone a gritar contra José Álvarez Junco porque dice que la circunnavegación del mundo por Elcano y Magallanes fue una empresa ibérica, y no española. “Este Pepe, ¿dónde tendrá la cabeza?”, diría seguramente la madre del historiador.

Sánchez ha intentado tranquilizarnos con los indepes catalanes diciendo que no van a tener el referéndum que buscan. Pero Casado le ha encontrado un agujero: ¿pretenderá el presidenciable conceder la independencia al País Vasco a cambio de un voto de Bildu para la investidura? ¡Qué finura la de la derecha española!

Yo me niego a votar alarmado. Pertenezco a la generación de españoles que siguen poniéndose de buen humor cuando van a las urnas. Pero Casado, Abascal y Rivera están empeñados en contarme que lo urgente en este país es echar a Sánchez. Y yo no acabo de ver tanta urgencia por mucho que Sánchez me llegue a poner nervioso con frases como “no es no”.

Sí me parece urgente eliminar del imaginario colectivo las reivindicaciones antiportuguesas de Mari Carmen Iglesias. Y me provocan las mismas arcadas los militantes de Bildu que los amigos de los asesinos de Atocha. Francisco Tomás y Valiente y Enrique Ruano eran lo mismo.

Que yo sepa, Sánchez no ha ofrecido a Bildu ninguna cartera en su posible Gobierno, mientras que el PP y Ciudadanos sí airean su acuerdo con los franquistas. Creo que el acontecimiento de echar a Sánchez no moverá mi voto.

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