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Este edificio aguanta un ataque terrorista

Un equipo de investigadores desarrolla en Valencia un método para impedir el colapso de un inmueble si cede una columna

Un momento de la prueba de resistencia de la investigación de la Universidad Politécnica de Valencia, en Alberic. En vídeo, un grupo de investigadores de la UPV crea el primer edificio-probeta a escala real frente a eventos extremos.

La convocatoria ya llamaba la atención: Edificios a prueba de ataques terroristas, explosiones y desastres naturales. Y añadía: "Se ha construido el primer edificio-probeta a escala real" que será objeto de un ataque simulado con el fin de mostrar su seguridad. Una vez allí, en un polígono de Alberic, a 40 kilómetros de Valencia, una potente máquina pesada se anuda a una columna metálica articulada de una de las esquinas de un edificio de dos plantas, sin acabar, pero cargado con 35 toneladas. Retrocede y estira hasta que la columna cede y se dobla, pero el edificio no se derrumba. A pesar de que se ha quebrado uno de sus pilares, la estructura del edificio aguanta, apena se nota. Numerosas cámaras de móvil recogen la secuencia. El catedrático de Ingeniería José Miguel Adam, director del equipo de investigación de la Universidad Politécnica de Valencia, manda volver a repetir el ataque con el mismo resultado.

La pretensión de la investigación, que se ha presentado este jueves, es reducir la vulnerabilidad de los edificios críticos, como hospitales, colegios, terminales de pasajeros o edificios institucionales de muchas plantas; y evitar el colapso total que se puede producir por un ataque terrorista con explosivos, por un camión que se empotra contra uno de los pilares o por un desastre natural como un terremoto.

Según explica Adam, con este nuevo diseño pensado para las columnas de las esquinas se habría reducido el impacto sobre el edificio de Oklahoma del atentado terrorista de 1995, que causó 168 muertos, o sobre la sede de AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) de Buenos Aires, que sufrió un atentado con coche bomba que segó la vida a 85 persionas un año antes.

"Se trata de definir técnicas de diseño que permitan crear caminos de carga alternativos, de tal forma que, cuando una columna falla, su carga se redistribuya entre otros elementos del edificio. En definitiva, los edificios tienen mecanismos resistentes que no se activan en situaciones normales, pero que pueden tener una gran importancia a la hora de soportar un evento extremo. Es en la posible activación de estos mecanismos donde se centra la mejora de la resistencia a colapso de los edificios", ha detallado Adam.

El secreto del método se encuentra en la colocación y el uso del hormigón durante el proceso constructivo, en introducir cambios en el método convencional de edificación. ¿Y en qué consisten esos cambios, esas recomendaciones de diseño? El catedrático sonríe y apunta que se está ultimando la patente del proyecto por parte de la Politécnica que ha desarrollado la investigación, que cuenta también con el apoyo de una Beca Leonardo de la Fundación BBVA. Incide en que el coste añadido de incorporar a las obras estas recomendaciones de diseño sería del 5% o menos, en muchos casos.   

Desde el ataque terrorista a las torres gemelas de 2001, se ha investigado mucho en los métodos de construcción para evitar colapsos, la gran mayoría de ocasiones en laboratorios o en edificios justo antes de ser demolidos. Por eso, Adam y su equipo insisten en la importancia de la construcción de este edificio-probeta y los ensayos realizados sobre él, que han sido cofinanciados por la empresa Levantina, Ingeniería y Construcción (LIC). 

Construcción monitorizada

El edificio-probeta ha sido monitorizado "con una serie de sensores de última generación, en concreto galgas extensométricas, unos sensores que permiten monitorizar la deformación dentro del hormigón; y captadores de desplazamiento y acelerómetros, tanto eléctricos como de fibra óptica. Además, también se han utilizado diferentes cámaras, tanto convencionales como de alta velocidad, para evaluar y visualizar la respuesta del edificio".

Además de las dos pruebas iniciales, en las que el edificio se ha movido 48 milímetros, se practica una tercera sobre otra columna de la esquina opuesta, con la diferencia de que el piso de arriba está tabicado, con paredes. El edificio se resiente aún menos, con un movimiento de 3,5 milímetros, lo que demuestra la eficacia de unos cerramientos bien diseñados, apunta Adam.  

La investigación, que cuenta con el respaldo del Ministerio de Fomento, se enmarca dentro del reto Sociedades Seguras del Horizonte 2020 y pretende contribuir a la consecución del objetivo de "proteger y mejorar la resiliencia de las infraestructuras críticas, cadenas de suministro y los modos de transporte". "Con el desarrollo de este proyecto se podrá reducir la vulnerabilidad de edificios críticos (hospitales, colegios, terminales de pasajeros, edificios públicos y militares), de alta ocupación o con un elevado número de plantas", concluye el director de la investigación.

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