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Fernando Manso, el fotógrafo que pinta con luz

Fernando Manso, el fotógrafo que pinta con luz

10 fotos

Este es el resultado de la obsesión de un fotógrafo. Una búsqueda incesante de los matices de la luz a través de una cámara de placas. Una pasión por capturar instantes cargados de brumas y reflejos para ofrecer nuevos puntos de vista sobre la belleza de la realidad que nos rodea. Así es como el creador de estas escenas ha dedicado horas a detener el tiempo con unas imágenes evocadoras y empapadas de la emoción de los paisajes.

  • Bosque hundido, en el norte de Teruel.
    1Bosque hundido, en el norte de Teruel.
  • Silencio, Bom Jesus do Monte, Portugal.
    2Silencio, Bom Jesus do Monte, Portugal.
  • Daimiel, frío amanecer.
    3Daimiel, frío amanecer.
  • Terrazas de arroz en Baguio, Filipinas.
    4Terrazas de arroz en Baguio, Filipinas.
  • Disfrutando en el Mar Muerto.
    5Disfrutando en el Mar Muerto.
  • Sauce entre agua y niebla, Madrid.
    6Sauce entre agua y niebla, Madrid.
  • Kioto en invierno.
    7Kioto en invierno.
  • Cascada en Bienheim, Inglaterra.
    8Cascada en Bienheim, Inglaterra.
  • Barcas entre la niebla, en Oporto, Portugal.
    9Barcas entre la niebla, en Oporto, Portugal.
  • Bajamar en San Vicente de la Barquera.   La poética de la luz  Pintar con luz es lo que me lleva a mostrar lo más profundo de mis emociones. La paciencia serena y reflexiva con la que fotografío me transporta más allá de las sensaciones, reflejos, brumas que surgen no solo al amanecer y al atardecer, cuando aparecen y desaparecen la nieblas, los haces de luz que se filtran a través de las nubes… En definitiva, me inspiro y aferro a “La Luz” que nos hace percibir la realidad y sus interpretaciones. De esta forma, fiel a mí mismo, es como quiero enamorar al espectador, con mi visión a través de una cámara de placas (10×12 y 20×25, con película negativo color y blanco y negro). Cargada con el hechizo misterioso de un espíritu romántico. Esta paciencia a la hora de capturar La Luz de las escenas que retrato pretendo traducirlo en trabajos de belleza sobrecogedora. Para ello, estudio y analizo los espacios observándolos durante mucho tiempo. Pleamares y bajamares, tormentas, lluvias, luces suaves… Una vez allí, en el lugar elegido, y con una paciencia infinita, espero que pase algo; solo disparo por sentimientos y para hacer la foto. Hay veces que tengo la suerte de llegar y disparar (solo me ha ocurrido un par de veces en mi vida), pero lo normal es dedicarle horas, días, incluso semanas y meses, para conseguir lo que siento.
    10Bajamar en San Vicente de la Barquera.
    La poética de la luz
    Pintar con luz es lo que me lleva a mostrar lo más profundo de mis emociones. La paciencia serena y reflexiva con la que fotografío me transporta más allá de las sensaciones, reflejos, brumas que surgen no solo al amanecer y al atardecer, cuando aparecen y desaparecen la nieblas, los haces de luz que se filtran a través de las nubes… En definitiva, me inspiro y aferro a “La Luz” que nos hace percibir la realidad y sus interpretaciones. De esta forma, fiel a mí mismo, es como quiero enamorar al espectador, con mi visión a través de una cámara de placas (10×12 y 20×25, con película negativo color y blanco y negro). Cargada con el hechizo misterioso de un espíritu romántico. Esta paciencia a la hora de capturar La Luz de las escenas que retrato pretendo traducirlo en trabajos de belleza sobrecogedora. Para ello, estudio y analizo los espacios observándolos durante mucho tiempo. Pleamares y bajamares, tormentas, lluvias, luces suaves… Una vez allí, en el lugar elegido, y con una paciencia infinita, espero que pase algo; solo disparo por sentimientos y para hacer la foto. Hay veces que tengo la suerte de llegar y disparar (solo me ha ocurrido un par de veces en mi vida), pero lo normal es dedicarle horas, días, incluso semanas y meses, para conseguir lo que siento.