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El sultán que persigue a los gais y a los adúlteros

El monarca de Brunéi, educado en Europa, demuestra con sus acciones la radicalización de sus ideas políticas

El Sultan de Brunéi, Hassanal Bolkiah, en octubre de 2017.
El Sultan de Brunéi, Hassanal Bolkiah, en octubre de 2017. AFP/Getty Images

Lleva en el trono desde 1967 y es el segundo monarca del mundo más veterano tras la reina Isabel II de Inglaterra. También uno de los hombres más ricos del globo, en su día solo superado por Bill Gates. Lleva una vida de altos vuelos y extravagantes fiestas –Michael Jackson cantó en su 50 cumpleaños—, lejos del ascetismo que predica el islam, su religión. Pero Hassanal Bolkiah, sultán de Brunéi, ha decidido convertir el pequeño petroestado asiático en un reducto ultraconservador con semejanzas al extinto califato: desde ahora el sexo gay y el adulterio podrán ser allí castigados con la muerte por lapidación.

Brunéi sigue siendo un país “justo y feliz”, ha asegurado el monarca, después de que una reciente batería de leyes draconianas despertara la condena internacional. El sultanato, bañado en petróleo y enclavado en la isla de Borneo, se ha convertido en el primer país del sureste asiático gobernado por la sharia (ley islámica), que el soberano empezó a implantar en 2014.

Poco de la cosmopolita vida del sultán hacía prever su aparente devenir radical. Nacido el 15 de julio de 1946 en Bandar Seri Begawan, capital de Brunéi, fue el primer hijo del sultán Omar Ali Saiffuddien III. Como primogénito, sucedió a su padre cuando este abdicó del trono el 5 de octubre de 1967. Ya como monarca se convirtió también en primer ministro en 1984, al independizarse Brunéi del Reino Unido.

Como tantos otros herederos, Hassanal Bolkiah recibió una educación internacional. Pasó su adolescencia en un instituto británico de Kuala Lumpur, capital de la vecina Malasia. Se trasladó después al Reino Unido para ingresar en la Real Academia Militar de Sandhurst, en la que se licenció en 1967. Cuenta además con una letanía de doctorados honorarios: Derecho por la Universidad de Oxford; Relaciones Internacionales por la Universidad de Moscú; y Literatura por la Universidad de Aberdeen.

Un palacio con 257 cuartos de baño

Decorado con detalles de oro y diamantes, el palacio del sultán de Brunéi cuenta con casi 1.800 habitaciones y 257 cuartos de baño. Cinco piscinas, una mezquita y una sala de banquetes con capacidad para más de 5.000 invitados lo completan. Michael Jackson voló a Brunéi para festejar el 50 cumpleaños del monarca en 1996 y Whitney Houston actuó durante la boda de la hija mayor del sultán, la princesa Rashidah. Las bodas han brindado la oportunidad de observar el dispendio palaciego. Los fastos nupciales de cinco de sus hijos se celebraron por todo lo alto durante una semana. Aunque nada comparable a la celebración de un mes con la que el sultán conmemoró su medio siglo de reinado en 2017.

Investido caballero por la reina Isabel II ha tenido una agitada vida sentimental. Se ha casado hasta en tres ocasiones, y divorciado en dos. La primera, en 1965, con su prima hermana Pengiran Anak Saleha, actual sultana de Brunéi con la que ha tenido seis hijos, entre ellos su designado sucesor, el príncipe Al-Muhtadee Billah.

Aún unido a su primera esposa, el sultán se casó –la poligamia está permitida en Brunéi— con la azafata de vuelo de la aerolínea nacional Hajah Mariam, en 1982. Con ella tuvo otros cuatro hijos, entre ellos el joven Abdul Mateen, más conocido por mostrar su torso desnudo en Instagram, donde tiene miles de seguidores.

Si su matrimonio con Hajah no superó las vicisitudes de la vida moderna, tampoco lo hizo el tercero. El soberano se divorció de la presentadora de televisión Azrinaz Mazhar en 2010, siete años después de casarse y con quien tuvo otros dos hijos. Pero quizás su relación más intensa –y la que más claramente expone la contradicción entre su vida hedonista y las actuales medidas de corte talibán— sea la que mantiene con su hermano, el príncipe Jefri. Ambos acostumbraban a conducir sus Ferrari por las calles capitalinas a medianoche –siendo la colección de coches de lujo una de sus pasiones—; surcan los mares en sus lujosos yates —bautizados con nombres poco ortodoxos, como Pezón—; o hacen llegar a Brunéi aviones cargados de caballos para sus partidos de polo, a los que a veces invitan al príncipe Carlos. Juntos han emprendido viajes al extranjero para llenar sus armarios de trajes idénticos de Armani y Versace. Y en fraternal compañía acuden a fiestas en las que hacen todo lo que está prohibido para un musulmán.

George Clooney y Elton John han sido las últimas celebridades que se han pronunciado en contra del sultán de Brunei. ampliar foto
George Clooney y Elton John han sido las últimas celebridades que se han pronunciado en contra del sultán de Brunei. AFP

¿Qué ha provocado entonces que el monarca quiera que su rica nación entre en la liga de países como Arabia Saudí, Afganistán o Somalia, más extremistas en la aplicación de la sharia? Algunos expertos apuntan al deterioro de la economía como causa, ante la caída del precio del crudo. Pero lo que inicialmente ha provocado es una notoria condena pública y una llamada al boicoteo a sus hoteles –entre ellos el Beverly Hills de Los Ángeles o el Plaza Athenee de París- por parte de actores como George Clooney o Elton John.

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