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EP Tendencias BLOGS Coordinado por ANATXU ZABALBEASCOA

La casa como suma de partes

Con su casa Bruma, levantada en México, la arquitecta Fernanda Canales ha logrado uno de los trabajos más sobresalientes de su carrera

Casa Bruma en México, diseñada por Fernanda Canales.
Casa Bruma en México, diseñada por Fernanda Canales.

Es el patio el que organiza la unión y la desunión de cada una de las partes de esta casa. Ese planteamiento es el resultado para empezar, de respetar la vegetación existente, de construir sin talar ningún árbol. El objetivo era además conseguir luz de mañana y de tarde para cada una de las partes que componen la vivienda. Así, la Casa Bruma de Fernanda Canales es una suma de volúmenes geométricos —de diverso tamaño, altura y ubicación topográfica— que, a veces conectados y a veces aislados, funcionan como la mejor versión de una vivienda: como un organismo vivo que reacciona al lugar, a la luz y a la vida de sus habitantes. Por eso, aunque la geometría es sencilla, casi pura, la casa se percibe como una construcción orgánica.

Tanto por la composición plástica, como por su sabia digestión del tiempo —la casa se ha mostrado cuando el lugar había actuado ya sobre ella integrándola, absorbiéndola— la vivienda es un trabajo de madurez en el que cada parte está milimétricamente pensada (cambios de pavimento, perforación de los muros perimetrales) sin que ese cuidado se perciba inmediatamente. A primera vista, lo que manda es el conjunto. Su conexión, su composición, las relaciones entre las partes, la integración de los volúmenes desgranados en el espacio natural.

Casa Bruma, en México, diseñada por Fernanda Canales.
Casa Bruma, en México, diseñada por Fernanda Canales.

Así, en esta casa, la estructura es la arquitectura y el contexto su revestimiento. Lo más elemental de la arquitectura: la orientación, el mantenimiento durante el paso del tiempo, la luz o la composición, está cuidado hasta el milímetro sin que esos cuidados se delaten como corsé. Es la vegetación la que manda y en eso reside el mayor logro de la arquitectura, en haber sabido escuchar al lugar, en pararse antes de no pensar en imponer.

Casa Bruma, en México, diseñada por Fernanda Canales.
Casa Bruma, en México, diseñada por Fernanda Canales.

Los nueve bloques tienen entre ellos diversos niveles de conexión: el garaje está separado, también el módulo para invitados. Los padres y los hijos están más cerca y todos tienen privacidad, un paisaje personal desde una habitación propia. El paisaje manda sobre dos de las azoteas, que lo emplean como aislante, al tiempo que otras dos se convierten en terrazas, miradores desde los que la casa, desgranada, apenas se ve. A eso contribuyen las diversas alturas y los giros de las partes buscando la luz.

Más allá de la forma desgranada de sus instalaciones, a la integración de la vivienda en el lugar también contribuyen los cuatro materiales empleados por Canales. El hormigón y la piedra, que se dejan comer por la vegetación, el vidrio, que no se ve, y la madera, que dota de confort a la vivienda. Es el vidrio, la transparencia lo que está más sabiamente manejado en esta casa. Es difícil dejar entrar mucha luz sin vivir en una urna de cristal y los juegos cruzados de ventanales consiguen exposición a la naturaleza mientras protegen la intimidad de los habitantes. En esa construcción de espacios intermedios se evidencia también la madurez plástica y constructiva de Canales como arquitecta.

Pasarán los años y esta casa formará parte del lugar. En el interior, hay referencias de los mejores ejemplos de la arquitectura moderna. Desde el exterior será difícil ponerle fecha.

Casa Bruma, en México, diseñada por Fernanda Canales.
Casa Bruma, en México, diseñada por Fernanda Canales.
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