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Cordones sanitarios

En España la extrema derecha no se aisla. Si hay que pactar con Vox, se hace

Juanma Moreno y Francisco Serrano en el debate de investidura en el Parlamento andaluz.
Juanma Moreno y Francisco Serrano en el debate de investidura en el Parlamento andaluz.

Estamos tan preocupados con la extrema derecha de Vox que todos los programas de los partidos pueden acabar contaminados por su aparición. Desde luego, los de los partidos de la derecha. Y puede que no haga ninguna falta que gane Vox para que los ciudadanos españoles padezcan sus políticas.

Ha sido una de las primeras Isabel Díaz Ayuso, candidata del PP a la Comunidad de Madrid (Garrido y yo lo supimos al mismo tiempo), quien mejor lo ha expresado: ella no es feminista, sino mujer, y carece de complejos, y dice que Vox no plantea nada que no estuviera haciendo ya el PP. Isabel Díaz Ayuso y el candidato a la alcaldía, José Luis Martínez-Almeida, antes tenían complejos, pero ya no. Y eso quiere decir que van a competir con Vox en ver quién la dice más gorda.

Pues veamos: Santiago Abascal, líder de Vox, ha dicho que su partido representa a los hijos de los franquistas que ganaron la Guerra Civil. ¿Y el PP, no tiene nada que decir? Rajoy dejó en cero el dinero para aplicar la Ley de Memoria Histórica. ¿Cuesta mucho reconocer eso? Isabel y José Luis se van a encargar de ello. Y de lo de Franco, porque el abad del valle se ha quedado solo.

Ciudadanos tiene un problema mayor, porque su liberalismo es, en teoría, algo más que económico, y toca a la democracia. Ciudadanos tiene, además, complejos. Que se van a ver no solo en el asunto de las mujeres, sino en otros menos nítidos, como pueden ser, por ejemplo, los toros y la caza. El partido de Albert Rivera se enfrenta a Vox acosado por los complejos que le provocan los independentistas catalanes, encantados con la idea de poder identificar el españolismo con la extrema derecha, tarea en la que les ayuda alguna tele.

Juan Manuel Moreno, flamante presidente de la Junta de Andalucía, ha vuelto a remarcar lo que piensa la dirección del PP, encabezada por Pablo Casado y volcada de manera diáfana al aznarismo desacomplejado: no habrá cordones sanitarios en el tranquilo cambio andaluz.

Pero toda la derecha sabe que sí habrá cordones sanitarios en Andalucía o en cualquier sitio donde gobierne. Pero que se van a aplicar a la izquierda. Nada que ver con Suecia, porque en España la extrema derecha no tiene que ser aislada. Si hay que pactar con Vox, se hace. Veremos qué pasa cuando le toque a Ciudadanos.

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