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Una cotizacion mas justa

El actual sistema de aportación a la Seguridad Social de los autónomos es ineficiente y distorsionador

Edificio de oficinas en Barcelona.
Edificio de oficinas en Barcelona. EFE

El establecimiento en el reciente acuerdo presupuestario entre el PSOE y Podemos de un compromiso de reforma del sistema de cotización a la Seguridad Social de los autónomos ha generado una intensa discusión pública sobre la situación de los trabajadores por cuenta propia en España. Por supuesto, este tipo de debates siempre son saludables, sobre todo cuando se refieren a ámbitos que en pocas ocasiones logran hacerse un hueco en la actualidad económica y política. Pero en esta ocasión buena parte de los argumentos empleados parecen tener más un componente político afectado, como casi todo en España en estos últimos meses, por intereses de corte electoral.

El contenido literal del acuerdo citado plantea “reformar, dentro de 2019, el sistema de cotización de los trabajadores autónomos para vincularlo a los ingresos reales, de manera que se garantice a los autónomos con menos ingresos una cotización más baja”. Lo cierto es que no hay nada especialmente novedoso en esta pretensión salvo la de hacer real de una vez un viejo objetivo en la política española de Seguridad Social: acabar con un modelo injusto y a la vez ineficiente y distorsionador que establece todavía hoy, en pleno siglo XXI, la cotización de los autónomos sobre la base de que cada uno elija su nivel, da igual cuánto gane.

Los ciudadanos deben saber que, al permitir que el trabajador autónomo elija su base de cotización con independencia de cuál sea su renta real, casi el 90% de los autónomos eligen cotizar por la base mínima. Por supuesto, se trata de una elección generada por un cierto efecto de miopía respecto del futuro a medio y largo plazo porque como consecuencia de ello las pensiones generadas por una cotización así están en un nivel muy inferior a las de los trabajadores asalariados. Los problemas no acaban aquí. En un sistema contributivo la pensión tiene que ver con lo que se ha cotizado a lo largo de la vida laboral. Pero nuestro sistema de Seguridad Social tiene un suelo mínimo en la pensión de tal forma que el Estado (a través de impuestos, no de cotizaciones sociales) financia un complemento para asegurar esa cuantía mínima de la pensión. Pues bien, fruto de este peculiar sistema de cotización, casi el 40% de todas las pensiones generadas entre los autónomos necesitan un complemento de mínimos financiado con impuestos de todos.

Pero lo peor es que el actual es también un modelo enormemente injusto porque favorece mucho más a los que tienen más renta, que cotizan mucho menos de lo que ganan, en perjuicio de los que tienen menos ingresos. Como existe una base mínima de cotización, un trabajador autónomo que tenga una renta inferior al salario mínimo cotiza en cambio por una base superior a lo que gana, con lo que su renta disponible se reduce adicionalmente al tener que pagar una cotización muy superior a la que le correspondería en función de su ingreso real. Por eso, aquellos que dicen que no se debe permitir que los autónomos coticen ni un euro más ocultan una realidad muy desigual. Los que hoy con rentas superiores a 40.000 o 50.000 euros cotizan por la base mínima deben cotizar más, mucho más, de lo que ahora lo hacen. Mientras que aquellos que ni siquiera obtienen rendimientos inferiores al salario mínimo deben cotizar menos, bastante menos.

Si se construyera un sistema de cotización en el que, en líneas generales, la cotización estuviera vinculada a los ingresos reales, sería posible lograr un nuevo equilibrio más eficiente, y desde luego mucho más justo, que el que se obtiene en el sistema actual. Con la información tributaria actualmente disponible, más de 1,5 millones de autónomos con rentas inferiores a los 15.000 euros al año podrían cotizar menos de lo que hoy tienen que cotizar a la Seguridad Social. Aun así, los ingresos del Régimen Especial podrían ser incluso superiores a los actuales porque más de un millón de autónomos con rentas superiores a los 30.000 euros mensuales cotizarían como lo hacen los asalariados del Régimen General y generarían ingresos que triplicarían los que hoy se obtienen. Así pues, el cambio de modelo no tiene por qué incrementar el déficit financiero del sistema, sino que contribuiría a corregirlo.

Hay más de medio millón de autónomos que pagan sus cotizaciones sociales por bases mínimas cuando sus ingresos deberían hacerles cotizar por la base máxima. Un sistema basado en la cotización por los ingresos reales, como el planteado en el acuerdo PSOE-Podemos acabaría con estas situaciones y supondría un gran avance para la Seguridad Social en España. Por supuesto, lo más recomendable en este ámbito sería un diseño progresivo y gradual. Pero plantear que ningún autónomo cotice por un euro más (evitar el sablazo como algunos dicen) es seguir manteniendo la injusticia de que una buena parte de los autónomos tenga que seguir cotizando mucho más de lo que le corresponde.

María José Landaburu es abogada y secretaria general de la unión de autónomos UATAE y Valeriano Gómez es economista y exministro de Trabajo.

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