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De chico de barrio a superestrella: por esto Idris Elba es el hombre más deseado del mundo

'People' lo acaba de elegir el hombre vivo más sexy del mundo, pero su atractivo va mucho más allá: su historia contiene superación, talento en varios campos y la amistad con la realeza británica

Idris Elba, el hombre vivo más sexy del mundo en 2018 según la revista 'People'.
Idris Elba, el hombre vivo más sexy del mundo en 2018 según la revista 'People'. Getty Images

Idris Elba (Londres, 1972) acaba de ser nombrado el hombre más sexi del mundo por la revista People. Antes que él solo dos británicos, David Beckham en 2015 y Jude Law en 2004 (con las estimables presencias del irlandés Pierce Brosnan en 2001 y del escocés Sean Connery en el 89, ya sesentón), habían recibido esa distinción. Más exigua es la lista de los hombres negros elegidos por la publicación estadounidense: antes de Idris, solo Denzel Washington en 1996 fue considerado “el hombre más sexi del mundo”, lo que convierte la elección de Elba en un hito.

"No estoy aquí para hablar sobre gente negra. Estoy aquí para hablar de diversidad. La diversidad en el mundo de hoy es más que el color de la piel. Es el género, la edad, la discapacidad, la orientación sexual, el estrato social y, lo más importante de todo para mí, la diversidad de pensamiento"

Idris Elba durante una charla en el Parlamento Británico

Pero hay mucho más en Idris Elba que admirar y envidiar y va más allá de su belleza.

Saltó a la fama por aparecer en la considerada mejor serie de la historia. Esa consideración podrá discutirse mil veces, pero no hay duda de que The Wire, de David Simon, está en el podio de las obras imprescindibles del siglo XX. Su papel de Stringer Bell le garantizó un lugar en el olimpo mediático, aunque él mismo reconoció una cara amarga: la certeza de que papeles como ese vendrían de forma mucho más fácil de Estados Unidos que de su propio país, el Reino Unido.

Varios años después, esta vez sí, la televisión británica le brindó el –de momento– otro papel icónico de su carrera: el detective Luther en la BBC.

Ha dado uno de los mejores discursos que se han escuchado en el Parlamento británico

“No estoy aquí para hablar sobre gente negra. Estoy aquí para hablar de diversidad. La diversidad en el mundo de hoy es más que el color de la piel. Es el género, la edad, la discapacidad, la orientación sexual, el estrato social y, lo más importante de todo para mí, la diversidad de pensamiento”. Con estas palabras se presentaba Idris Elba en su comparecencia en la Cámara de los comunes en 2016.

Invitado por la baronesa y política Oona King, el actor aprovechó su discurso para reclamar más representación y diversidad en la televisión británica, medio que cuenta con canales financiados íntegramente por el Gobierno. Señalaba el racismo, sexismo y homofobia de baja intensidad como una constante en cadenas como la BBC, ITV o Channel 4, y animaba a romper esa tendencia con valor e imaginación. “La Gran Bretaña de la que vengo es el país más exitoso, diverso y multicultural de la tierra. Pero he aquí el problema: nunca lo sabrás si pones la televisión”. Y remataba: “Ninguno de nosotros viene de Downton Abbey”.

Idris Elba en Nueva York en 2002.
Idris Elba en Nueva York en 2002. Getty Images

Y después llevó su propio discurso a las acciones como creador y director

Su preocupación por esta falta de diversidad en los medios británicos no se ha quedado en un discurso, sino que se ha materializado en los proyectos que ha decidido desarrollar. El Idris Takeover fue una suerte de fin de semana temático en el canal BBC3 auspiciado por el actor en 2017. En él se presentaron documentales, programas musicales y películas cortas como Five by five o Guerrilla, en las que se daba voz a guionistas noveles y se trabajaba con repartos diversos e inclusivos.

Elba sabe que la uniformidad en los productos audiovisuales no se combate solo poniendo un reparto multicolor y multigénero, sino que depende también del equipo tras las cámaras. Este mismo año Elba se ha pasado a la dirección con Yardie, una película sobre jamaicanos en el londinense barrio de Hackney durante los 80, realidad que él conoce bien ya que fue allí donde nació en 1972. Y más implicado está todavía en la serie In the long run, una comedia en la que ejerce de creador inspirada en los recuerdos de su familia, originaria de Sierra Leona.

Pasó de vender marihuana y vivir en una caravana a ser amigo del príncipe Harry

Los comienzos del actor en Nueva York, tras divorciarse de su primera esposa, fueron tan duros como puede suponerse. Durante tres años casi no consiguió trabajo de su profesión y se mantuvo como portero de discoteca y camello. “Básicamente fui un sin techo durante mucho tiempo”, ha reconocido.

De ahí, salto a 2018: invitado en la boda de Harry y Meghan en el castillo de Windsor. “Harry y yo somos amigos”, declaró Elba sobre su invitación a la boda. “Es un colega del barrio”, remató socarrón. Además, otro vínculo inesperado une a Elba con la familia real. Cuando tenía 16 años, el joven recibió una beca de The Prince's Trust, la organización del príncipe Carlos para ayudar económicamente a los jóvenes menos favorecidos. “Dejé el colegio a los 16 años con el sueño de acudir a la National Youth Music Theatre, pero me desencanté cuando me di cuenta de cuánto iba a costar”, reconoció el actor. “Fue el Prince’s Trust el que lo hizo posible. Me dieron 1.500 libras que me pusieron en el camino que al final cambiaría mi vida”.

Idris Elba y su prometida, Sabrina Dhowre, en el Festival de Toronto en 2017.
Idris Elba y su prometida, Sabrina Dhowre, en el Festival de Toronto en 2017. Getty Images

También es piloto de carreras y tiene un récord en su haber

En 2015 rompió un récord de velocidad en Gran Bretaña. “Soy un estereotipo: un chico al que le gustan los coches”, reconocía él mismo sobre la “obsesión de su vida”. Elba ha tenido la suerte de poder sumergirse en esa obsesión también en lo profesional, protagonizando dos programas de televisión sobre automóviles. En King of Speed de la BBC ahondaba en la historia de los coches de carreras y en No limits, un programa sobre carreras de velocidad en distintos vehículos, pilotaba desde un Ford Fiesta R1 a un Bentley Continental GT, pasando por un avión de acrobacias XtremeAir XA42. Al volante del Bentley llegó a romper el récord de velocidad de la “Flying mile”, establecido en 1927, logrando una marca de 180,361 millas por hora (más de 290 kilómetros por hora). El sueño de un chico humilde al que le gustan los coches hecho realidad.

Tiene su propia línea de ropa (y es un éxito rotundo)

“Harry y yo somos amigos”, declaró Elba sobre su invitación a la boda real del príncipe Harry con Meghan Markle. “Es un colega del barrio”

Un famoso con su propia línea de ropa no dice nada a estas alturas, pero que la colección del famoso en sí dispare las ventas de la compañía sí es noticioso. Idris lo hizo en colaboración con la marca Superdry y su muy británica propuesta incluía jerséis de cachemira, parkas, bombers y chaquetas de chándal con capucha. Su trabajo, con la inestimable ayuda del favorable cambio dólar-libra tras el anuncio del Brexit, se tradujo en un aumento del 27% de las ventas de la compañía.

Es dj (y no es el típico dj famoso: durante años vivió solo de eso)

Sí, Elba empezó como dj y sigue pinchando con el nombre de “DJ Big Driis” y “Big Driis the Londoner.” No es un caso más de estrella metida a pinchadiscos como reclamo para una fiesta o una marca: él comenzó a los 14 años y durante dos fue su principal fuente de ingresos, antes de poder vivir de la interpretación. Todavía hoy actúa en clubes siempre que tiene ocasión. Este verano estuvo los domingos por la noche en Lio Ibiza, el cabaret del grupo Pachá. Además, en sus actuaciones logra exhibir algo no demasiado frecuente en el mundo de la música de baile: sentido del humor. Atención a cómo pincha el tema de James Bond compuesto por John Barry al inicio de este set.

Y si decimos que tiene sentido del humor es porque...

...su nombre siempre suena como el nuevo James Bond

Da igual que los Broccoli (productores de la saga) o la industria no lo vean y que hoy parezca que su oportunidad ha pasado: en la cabeza de buena parte del público él es lo más parecido a un James Bond en el mundo real. ¿Y eso qué significa? Que lo ven como alguien cool, elegante, británico en el mejor sentido de la palabra pero a la vez capaz de desapolillar un icono que siempre corre el riesgo de alejarse del público. Tal vez Idris no llegue a ser el primer James Bond negro de la gran pantalla, pero no lo necesita: él ya puede presumir de ser James Bond en la vida real.

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