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El gesto

La única manera de dar la nueva cara de Ciudadanos es acusar a los de Sánchez de hacer “fake” presupuestos

Albert Rivera en el Congreso de los Diputados.
Albert Rivera en el Congreso de los Diputados.

Yo creo que Pedro Sánchez tiene ya un excelente programa electoral que le puede permitir cumplir las previsiones de José Félix Tezanos. ¿Tanto? Bueno, no hay que exagerar. Sánchez se conformaría con mucho menos. No hace falta ganar por 20 puntos de diferencia en los sondeos, sobre todo porque luego vienen los conteos, que esos sí que carecen de cocina.

El mejor aliado de Sánchez ha resultado ser la imprevista coalición entre el PP y Ciudadanos, que se han encontrado, para competir por el mismo electorado, poniendo las mismas caras de malo. Ha habido una apreciable mutación en el gesto de Albert Rivera. Ahora, esa faz que se pretendía fresca y renovadora de la política se ha tornado enfática y de tono cavernoso. Casado, líder del PP, no tiene que alterar el gesto, porque va en su ADN lo de ser malvado en ciertas circunstancias. Todo eso tiene que ver con lo de los 900 euros del salario mínimo y subir al tiempo los impuestos a los que ganan más.

Para estar en contra de la subida del salario mínimo hay que ser malo, y eso se tiene que ver en la cara. Por eso, Rivera está obligado a poner caras que, posiblemente, le quiten algunos votos de lisiados laborales, a cambio de otros de residentes en Pozuelo. Nada es gratis en la vida política.

A partir de esa medida, a la que ni el PNV se atreve a oponerse, Pedro Sánchez ya tiene la credibilidad para decir que sus Presupuestos están a favor de la educación y de la sanidad pública, universal y gratuita. Los españoles, de forma mayoritaria, parecen ser partidarios de esas cosas ahora, como ya lo fueron una vez, en 1982.

Hay que ser malo de verdad para oponerse a todo ello. A Rivera le debe estar costando caro cada grado mayor de maldad gestual. La única manera de dar la nueva cara de Ciudadanos es acusar a los de Sánchez de hacer fake Presupuestos. Pero lo tienen mal. A partir de ahora, PP y Ciudadanos tienen que dedicarse a demostrar absurdos como el de que España se ha vuelto un “infierno fiscal” o que Sánchez se ha propuesto acabar con las clases medias.

Por eso, porque las cosas que el estupendo plantel del Gobierno de Sánchez ha puesto sobre la mesa, además de por la eterna razón de la higiene democrática, creo que serían buenas unas elecciones en plazo prudencial. La derecha tiene que poner su auténtico gesto de maldad.

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