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Cinco alternativas para llevar una alimentación más sana

La opción flexitariana, basada en consumir menos productos de origen animal, se impone como una vía saludable. Aquí proponemos cinco maneras de adoptarla.

La de ser vegetariano o vegano es una opción vital cuyas razones van mucho más allá de la salud o la pérdida de peso. No obstante, cada vez más personas reducen considerablemente el consumo de productos de origen animal por una cuestión de bienestar físico. Son los llamados flexiterianos, gente que no es estricta a la hora de ingerir o no carne, leche o pescado pero lo evita en la medida de lo posible.

A fin de cuentas, igual que el veganismo o el vegetarianismo no son meras modas, sino estilos de vida, el flexiterianismo tampoco debería serlo: múltiples estudios han demostrado que la reducción de grasas animales en la dieta tiende a eliminar el colesterol, a estabilizar los índices de masa corporal y a eliminar la fatiga.

No se trata, tampoco, de prohibir, sino de equilibrar. Del mismo modo que la dieta vegetariano no es en sí misma saludable (puede estar basada, por lo tanto ejemplo, en el consumo de pasta y refrescos), el régimen flexiteriano ha de aportar todos los nutrientes necesarios (vitaminas, proteínas y ácidos grasos) necesarios para el organismo.

Puede parecer complicado y costoso a primera vista pero, en realidad, un puñado de pequeños gestos bastan para reducir el consumo de productos animales sin por ello resignarnos a la ingesta masiva de ensalada:

1. Sustituye la carne por las legumbres al menos una vez a la semana

Los guisantes, los las habas, los garbanzos o las lentejas tienen casi la misma cantidad de proteínas que el pollo o la ternera y, además, su origen es completamente vegetal, por lo que aportan la dosis proteinica recomendada y no contienen ni un ápice de grasas saturadas.

2. Hay mundo más allá de los lácteos

Una de las variedades de yogures 100% vegetales y sin lactosa de Kaiku Begetal.
Una de las variedades de yogures 100% vegetales y sin lactosa de Kaiku Begetal.

Sustituye la leche por cualquier derivado de origen vegetal y come yogures vegetarianos o veganos. Kaiku Begetal posee una gama de solo almendra que despertará tu paladar. Cada bote contiene el equivalente a diez almendras, no tiene conservantes ni colorantes pero sí esas bacterias propias del yogur que favorecen la flora intestinal. Es una alternativa vegetal al yogur que además está deliciosa (además del natural, también existen opciones con frutas: con melocotón, con lima y con vainilla) pero no tiene leche y, por tanto, es apto para vegetarianos, veganos y para todos aquellos que quieren vivir bien y comer sano.

3. Cambia el huevo por soja o tofu

Tienen la misma cantidad de Omega 3 y una textura muy similar. Además, pegan con todo. En cuanto a los postres caseros, una buena forma de hacer la masa del pastel sin huevo es utilizando agua y semillas de linaza. Las posibilidades son enormes y el sabor, sorprendentemente similar al de una tortilla normal.

4. Déjate seducir por los patés vegetales

Las posibilidades son infinitas, además de muy sencillas. Del hummus de garbanzo o remolacha al tapemade (aceitunas) el paté de berenjena o de calabacín, basta una batidora y un poco de imaginación para maridar salud y creatividad. 

5. De aperitivo, frutos secos

Poseen los ácidos grasos esenciales para llevar una dieta equilibrada y no contienen grasas saturadas. Los más creativos pueden ir mucho más allá del puñado de nueces o almendras para la merienda y crear auténticos manjares. Se pueden hacer hamburguesas con frutos secos triturados y levadura de cerveza, croquetas con avena y almendras o hasta mayonesa de anacardos.

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