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OPINIÓN

Antes de la conexión móvil ultrarrápida, lleguemos a una de calidad

Menos del 20% de la población latinoamericana y caribeña, unos 130 millones de personas, tenía acceso a la tecnología 4G en 2017

En Latinoamérica, países como Argentina, Brasil, Chile y México están explorando el potencial de la tecnología móvil 5G en áreas como las manufacturas, la salud y en la transformación de centros urbanos en ciudades inteligentes. Es casi 10 veces más veloz que la 4G. Con ella se puede descargar una película de dos horas en menos de 4 segundos, mientras que con 4G necesitas 360 segundos o 26 horas con 3G.

Además, permite que más usuarios y dispositivos estén conectados al mismo tiempo, genera una mayor capacidad de recolección de datos e información, ayuda a los autos que se conducen solos a detectar obstáculos con mayor precisión y a los médicos a realizar intervenciones quirúrgicas a larga distancia, entre otros.

Por el éxito de las pruebas piloto con la 5G en todo el mundo y las primeras aplicaciones comerciales que se lanzarán en los EE UU este año, se espera que esta nueva evolución de Internet se lance a gran escala hacia el 2020.

Dado que se prevé que habrá 25.000 millones de conexiones del Internet de las Cosas o (IoT por sus siglas en inglés) para 2025, será clave para la industria y todos los consumidores contar con una red que ofrezca conectividad segura y que pueda soportar de manera confiable la demanda masiva de datos tanto mecanizada como humana.

Pero dejando de lado el entusiasmo, y antes de que la tecnología 5G pueda ser una realidad, la inversión en telecomunicaciones en América Latina y el Caribe se está enfocando en expandir las redes 3G y 4G. Este es un paso crucial para disminuir la brecha digital en esta región y permitir la llegada masiva de la 5G. A pesar del gran salto en suscriptores de telefonía móvil, que pasó del 10% de la población en el 2000 al 70% en 2017, aún hay grandes diferencias en conectividad y calidad de servicio.

La conectividad amplía el acceso a soluciones inteligentes en muchas áreas, desde la salud y la educación hasta la agricultura y los servicios financieros

Estas disparidades se describen en nuestro reciente estudio, La evolución de las telecomunicaciones móviles en América Latina y el Caribe, que utiliza un nuevo conjunto de datos de GSMA Intelligence para comparar la penetración en el mercado, las tendencias de inversión y la adopción de tecnología para 26 países de América Latina y el Caribe entre el 2000 y el 2017.

El año pasado menos del 20% de la población latinoamericana y caribeña —alrededor de 130 millones de personas— tenía acceso a la tecnología 4G, en comparación con casi el 70% en las economías más avanzadas. Uruguay lidera el camino con una tasa de adopción de 4G superior al 50%, mientras que muchos países de Centroamérica y el Caribe tienen tasas inferiores al 10%. Alrededor del 40% de los clientes de telefonía móvil todavía utilizan 2G.

Además del acceso, la calidad del servicio es un factor importante para aumentar la adopción. En la región, las velocidades de descarga están en promedio en cinco megabytes por segundo (Mbps) a diferencia de los 17 Mbps de las economías avanzadas. Esto significa que muchas personas y empresas, especialmente en áreas rurales, no tienen acceso a aplicaciones web que mejoran tanto la vida como la productividad.

La conectividad amplía el acceso a soluciones inteligentes en muchas áreas, desde la salud y la educación hasta la agricultura y los servicios financieros. Pensemos en sectores como la telemedicina, la agricultura de precisión y el dinero móvil. En una región altamente urbanizada, los avances de las tecnologías de las telecomunicaciones, junto con la proliferación de cámaras, sensores y otros dispositivos inalámbricos de alta calidad y bajo costo, allanan el camino para construir infraestructuras y ciudades más sostenibles. Estos servicios son importantes para fomentar la innovación, mejorar la productividad de las empresas, crear nuevos productos y servicios, y afrontar el cambio climático.

Mientras que la región se pone al día en el acceso a banda ancha, la velocidad y la capacidad de datos, también establece el escenario para la futura adopción de la tecnología 5G.

Desde el Grupo BID creamos una visión digital más inclusiva en la región. Colaboramos con los gobiernos para crear políticas y regulaciones, y estimular la aplicación de tecnologías móviles para la provisión de servicios públicos. Desde BIDInvest nos enfocamos en inversiones en infraestructura y servicios en el espacio digital, la expansión y modernización de redes 4G, y en el apoyo a soluciones innovadoras de tecnología de punta.

Después de todo, cada nueva generación construye sobre la base de lo que dejan los que llegan antes, ya sean post-millennials o la última generación tecnológica inalámbrica.

Alessandro Maffioli es el jefe de la División de Desarrollo y Efectividad de BID Invest.

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